
El culto de Quim Torra
Es desolador que nadie en el independentismo haya alzado la voz para criticar que un xenófobo como Quim Torra pueda ser presidente de la Generalitat. Durante años el independentismo se ha esforzado en defender que su proyecto no se basaba en la identidad sino, decían, con la libre voluntad de elegir, el llamado “derecho a decidir”. Ahora caen por fin las caretas. Este hombre ha sido investido como nuevo presidente de la Generalitat con la aquiescencia pasiva de la CUP. Un partido que, en teoría, habla en nombre de los obreros emigrados a Cataluña a los que este docto presidente ha insultado en reiteradas ocasiones en sus artículos.




































