Jordi Bernal

El valedor de las esencias

El valedor de las esencias

No tiene reparos en declarase católico y de derechas. Neoliberal en materia económica y conservador en el resbaladizo terreno de la moral. Si en España existieran los neocons podría servir de representante modelo. Pero en Europa todavía pesa una mínima defensa del Estado del Bienestar de la que no abjura ni el más radical de los desreguladores. Cita sin complejos (aparte del obligado Churchill), a Reagan o Thatcher. Nacido en Palencia en 1981, cursó estudios elementales, bachillerato y la carrera de Derecho siempre en centros privados o concertados con marcado marchamo católico.

La sátira no todo lo puede

La sátira no todo lo puede

Por fin veo en Filmin (ya sé que Bogdanovich y otros puristas proscriben el visionado de cine en soledad y pantalla casera) La muerte de Stalin. De su director, Armando Iannucci, había disfrutado In the Loop y tengo pendiente Veep. Se le da muy bien la sátira política, verborreica, estridente y coral, y esta vez apunta alto. Altísimo. Ni más ni menos que la lucha de poder tras la muerte de Stalin. No sale mal parado Iannucci de la ambiciosa tarea de convertir en brochazo y carcajada aquel vodevil terrorífico.

Casado no interesa a Ciudadanos

Casado no interesa a Ciudadanos

Más allá de la sombra del Máster amañado, Pablo Casado representa la voluntad de cierta higienización de la derecha española. En tiempos de macronismo y ‘juventud, divino tesoro’, el treintañero vicesecretario de Comunicación, aun perdiendo por exiguo margen la votación de la militancia frente a Sáenz de Santamaría, parece tener más posibilidades de presidir el Partido Popular que su principal rival político. En la votación de los compromisarios del partido en el congreso del 20 y el 21 de julio deberá buscar el apoyo de los delegados de Cospedal, Margallo y García Hernández. No hace falta ahondar en las explicaciones de por qué con Cospedal lo tendrá fácil.

Y bailaré sobre tu tumba

Y bailaré sobre tu tumba

Continúa el postureo del nuevo gobierno. Parece ser que entre sus medidas más urgentes y necesarias, aquellas que no pueden esperar por el bien común y el progreso de la ciudadanía, se encuentra la exhumación de los restos putrefactos del dictador Francisco Franco de la basílica de Cuelgamuros, en el hórrido Valle de los Caídos. Sólo he estado una vez en la inmensa explanada delante de la basílica. Llegaba yo por el Escorial de ingenuo y templado mediterráneo con mi abrigo de paño existencialista, y recuerdo las puñaladas de un frío cortante que aseguraron días de amigdalitis febril.

El último superviviente

El último superviviente

No tiene pinta el dimitido Mariano Rajoy de ser un hombre que se aburra sin hacer nada. Todo lo contrario. Después de cuarenta arduos años esquivando sables y propinando parsimoniosas y silentes puñaladas, el registrador de la propiedad bien se ha ganado el descanso de casino demorado y caminata urgente. Pierde la política española a un buen parlamentario. Por humor estupefacto y sorna sobrada. También es cierto que, por regla general, la oposición se lo ha puesto a huevo. Menos en su trágico final.

Suicidios nada ejemplares

Suicidios nada ejemplares

Me dice un buen amigo y conservador decimonónico que no todas las tardes uno asiste al suicidio de un partido con 139 años de historia. No está mal. Ciertamente, Pedro Sánchez es un hombre perturbador. Cual adolescente en ebullición de la testosterona, su imprevisibilidad de reacción no deja de asombrarnos. Ha pasado por todas las fases imaginables de comportamiento menos por la compostura. Apareció como la encarnación 2.0 del Felipe de la pana y se despidió sollozando en el hombro de Jordi Évole aquello de que la culpa fue del Ibex 35.

Del pisito al chalecito

Del pisito al chalecito

Nadie podrá negar que España va bien y los españoles progresamos, admítanme la ironía. En ese aspecto, poco tiene que ver el himno nacional y aquella chica Marta Sánchez que cantaba Olé-olé.

El infierno es Galapagar

El infierno es Galapagar

Iglesias y Montero han hecho negocio político del nimbo autoimpuesto. Acomodados en el lado del bien -es lo que tiene trazar tú la raya que te separa del mal-, han dado voz a la tendencia natural de esa España sartreana para la que el infierno siempre son los otros.

Tendrías que joderte tú

Tendrías que joderte tú

Estas exquisiteces ficcionales yanquis poco tienen que ver con el cutre ecosistema mediático español. La más alta representante en comunicación del gobierno insulta sin ambages a unos manifestantes valencianos, en su mayoría jubilados. Dice literalmente que se jodan y que les den. A los jubilados. Luego para disculparse escoge campo propio Cope y dice que no ha estado ‘fina’. Más bien ha estado ‘muñeira’.

Nosotros, los fachas

Nosotros, los fachas

Llegados el momento no vamos a salvarnos ni uno, los fachas. Ya somos legión (con perdón) por el mero hecho de no pensar como ellas, ellos y viceversa. Poco importa que, por ejemplo, el cantante Loquillo, flamante Medalla de Oro de Barcelona, afirmara en una entrevista reciente y promocional que ‘los que dicen que hoy hay fascistas no han visto uno en su puta vida’. A tenor de las declaraciones de Ada Colau, inefable mujer que nunca debió abandonar el disfraz de abeja maya, o sea de dibujo animado, los fachas poco tenemos que ver con aquellos camisas negras de la Marcha sobre Roma y el aceite de ricino. Ni tan siquiera con el pijerío joseantoniano de la dialéctica de los puños y las pistolas. Lo nuestro viene de lejos si tenemos en cuenta la última astracanada condal con la calle Pepe Rubianes, ayer del Almirante Cervera.

El atrevimiento de la ficción

El atrevimiento de la ficción

Me sorprende gratamente el desparpajo con que ciertas series se encaran a los hechos para convertirlos en ficción sólida. Pienso que a menudo se sobrevalora la imaginación en el relato fílmico y literario cuando las historias más interesantes están ahí para contarlas con estilo. No es que la realidad supere la ficción sino que la primera es el material con que se construye la segunda. Quedó demostrado, por ejemplo, en la primera entrega de American Crime Story, The People v. O.J. Simpson, un potente y adictivo relato sobre el juicio del ex deportista y actor de cine ocasional por doble asesinato.

Encerrados con un solo juguete

Encerrados con un solo juguete

Resulta sintomático a la par que desgarrador el hecho de que las dos candidatas con más opciones a presidir la Generalitat de Cataluña según los sondeos desconozcan la tasa de desempleo que existe en su comunidad autónoma. No estamos hablando del cafelito a pie de calle o de la sempiterna barra de pan, sino de los números del paro.

Los vencedores siempre pagan mejor

Los vencedores siempre pagan mejor

Se cumplen 75 años de Casablanca. No es objetivamente la mejor película de la historia del cine, y sin embargo es puro cine. En Casablanca, más precisamente en el humeante bar de Rick, se hacina una manera de hacer cine, de verlo, destriparlo y sobre todo vivirlo. Una mitología anclada en el siglo XX y convertida irremediablemente en nostalgia cinéfila. Aunque algunas líneas de guión todavía refuljan como navajas ansiosas, su invocación solo sirve ya como un guiño cansado o como material con que se forjan ocurrentes tuits.

Un pacifismo a prueba de bombas

Un pacifismo a prueba de bombas

Una de las grandes mentiras que ha fabricado el Think Tank independentista y que se repite lorito en púlpitos, tertulias, redes sociales y demás arrabales siniestros de la virtualidad es la del carácter pacífico del movimiento bobino y, por extensión, de la idiosincrasia catalana. Late sin disimulo una superioridad cívica, novecentista y europea que se opone, qué duda cabe y como siempre, a una garrulería irascible, navajera y mesetaria.

Dictaduras blancas

Dictaduras blancas

Lo contó el propio Ivan Tubau en el Mundo (10/05/2010). La entrevista tenía que salir en la jugosa “Penthouse” pero ya en talleres fue “levantada”. Finalmente apareció en Diario 16 el 15 de agosto de 1982. En ella, el presidente Tarradellas (creo que por primera vez en letra impresa) utilizaba el preciso sintagma “dictadura blanca” para referirse al por entonces bisoño pero apuntando ya maneras gobierno de Jordi Pujol. La clarividencia del viejo político:

El espectáculo debe continuar

El espectáculo debe continuar

A pocas horas de que el Parlament se reúna en pleno prescindible queda el apocalíptico paisaje después de la batalla. El espectáculo de estos últimos años no ha podido ser más cañí y cejijunto. De hecho, con la participación de la catequista laica Forcadell, el sempiterno catecúmeno Junqueras y el ruralista granítico Puigdemont, el esperpento de Ruedo Ibérico ha desprendido en todo momento un agrio tufo carlistón y sacristía.

El discurso del rey a la catalana

El discurso del rey a la catalana

Más que un acendrado sentimiento republicano, en Cataluña existe una alergia revenida y un tanto carlistona hacia el actual jefe del Estado. Recordemos las injuriosas pancartas de la manifestación posterior a los atentados de Barcelona en las que se acusaba directamente al monarca de traficante de armas. La explicación de la inquina es bien conocida: en el relato independentista el cambio de la dinastía Habsburgo por la borbónica, en una cruenta guerra que hay que entender en un marco europeo y no ombliguista, significa, con el permiso del Conde Duque de Olivares, la constatación de la opresión española.

El triunfo del relato falaz

El triunfo del relato falaz

La novela que nos gusta y el periodismo clásico compartían una premisa precisa: contar una historia. Y contarla bien. En el ámbito del marketing político ha hecho fortuna el término storytelling, que no es otra cosa que transmitir un relato con fines persuasivos. O sea la Biblia de toda la vida pero en eslóganes torcidos. No hay que negarle eficacia a la estrategia nacionalista de construir, en los tres últimos siglos, y de manera intensísima en los últimos cuarenta años, un relato áureo que desafiaba, manipulaba y en último término tergiversaba los hechos más elementales de la historia.

Les pierde la estética

Les pierde la estética

Sí, he recordado al adusto (y un tanto pelmazo) Unamuno y su célebre “a los catalanes les pierde la estética”. He estado a punto de gritarlo en plena Rambla de Cataluña cuando el azar me ha confundido con una masa uniforme de trapos y veraneantes al sol. Por un momento he temido encontrarme en pleno centro de alguno de esos villorrios costeros de pesadilla ante tanta alpargata fernández, sandalias con calcetines, sombreros de paja, pantalones cortos y riñoneras. Suerte que los guturales acentos del catalán interiorísimo me han devuelto a la realidad pues me ha parecido por un instante estar rodeado de sajones de camping y balconing.

El padre Apeles, Rufián, Ed Wood y los zombies

El padre Apeles, Rufián, Ed Wood y los zombies

El vampiro eclipsado por un zombie. A manera de ficción ha sucedido hoy que la necrofilia social ha preferido George G. Romero al gran Martin Landau. En twitter, sin ir más lejos, los panegíricos se dedicaban al maquillaje tosco y al gore de pintura por encima de aquel lirismo triste, solitario y final del anciano yonqui encuadrado por el poeta peor pero sublime en un jardín devastado.

De la miseria a la grandeza

De la miseria a la grandeza

El circo independentista catalán con todos sus enanos crecidos y su fanfarria mediática me pilla en pleno chute pertinaz de una de las series más espléndidas que haya visto desde aquellos lejanos tiempos The Wire (que ya van siendo series también es cierto. Allí están The Shield, las dos primeras temporadas de House of Cards, The Killing yanqui, True Detective y el etcétera).

Duodecimal TV3

Duodecimal TV3

Parece ser (no tengo tele) que TV3 pergeñó una promoción de la final de la Champions en la que se desgañitaba catódicamente a favor de la Juve. Sorprende en una televisión pública española teniendo en cuenta además que el Real Madrid es, según todas las encuestas populares, y nos consta que a los responsables de la CCMA (Corporació Catalan de Mitjans Audiovisuals) les gustan mucho las hacinadas consultas puerta a puerta, el segundo equipo de fútbol con más seguidores en Cataluña. Esto es: el Madrid mueve más pasiones que el Español o el Girona o el Nàstic. Es un dato. Un hecho. Una realidad que ningún medio de comunicación público debe pasar por alto a la hora de promocionar sus contenidos. Porque, Sanchis, aquí pagamos todos.

En tierra de nadie

En tierra de nadie

El crecimiento acelerado de Ciudadanos durante estos dos últimos años se ha fundamentado sobre una sucesión de crisis superpuestas: la económica, la territorial y la política, aunque no necesariamente por este orden. La descomposición de los principales partidos de la estabilidad ha facilitado todo este proceso. El Partido Popular resistió a duras penas el efecto combinado de los recortes presupuestarios sobre el Estado del bienestar y el persistente goteo de casos de corrupción que afectaban a las mismas entrañas de su organización. El PSOE, tras la experiencia Zapatero, sufrió una especie de tormenta perfecta que le ha dejado al borde de la ruptura interior y muy debilitado parlamentariamente. El colapso de UPyD dejó libre la franquicia del centro constitucionalista y el procés soberanista dinamitó la sentimentalidad del catalanismo moderado para dar paso a la lógica del dret a decidir. Ciudadanos ha sabido abrirse paso en medio de este paisaje de ruinas. Le ha favorecido su aspecto pulcro, moderno, urbano y técnicamente limpio de grandes corruptelas. Ofrecía algo parecido a una modernidad tecnocrática con aires de Obama: economistas de la London School of Economics y actores de series televisivas, candidatos políglotas y tuiteros de calibre. Era –o pasaba por ser– la derecha aseada, el centro razonable y la izquierda moderada: Dinamarca en lugar del Mediterráneo. O, lo que es lo mismo, mayor libertad económica junto a unas políticas sociales más generosas.

¡Qué bien te queda el Cervantes!

¡Qué bien te queda el Cervantes!

Durante un par de años viví en un húmedo apartamento de porteros de una calle empinada de la desagradable zona alta de Barcelona. Muchas veces me cruzaba con un hombre cargado de bolsas de un mercado que casi nadie en su sano juicio frecuentaría (por pésima calidad y precio inverosímil) y a quien no saludaba porque mi timidez da asco.

Pasos

Pasos

Rajoy sabe de caminatas. Coincido con él, ya que comparto querencia y práctica por el andar haciendo camino, en que el primer paso es fundamental. Sobre todo porque normalmente vence perezas y articula el discurso. Tengo dicho que a mí me gusta escribir mientras ando. He pergeñado obras maestras durante la hora diaria de pateada a marcha militar que me impongo como ejercicio desintoxicador de tanta mala vida. Luego me siento en el duro banco del estudio y la realidad dictamina la certeza cruel de que la genialidad estaba en otra parte.

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