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Arte

Museos submarinos para amar el océano

El escultor británico Jason deCaires Taylor crea instalaciones bajo el agua que atraen la vida marina al mismo tiempo que conciencian sobre nuestra relación con los mares

Museos submarinos para amar el océano

Jason deCaires Taylor

Algunas obras de arte están irremediablemente ligadas a su entorno. No podemos admirar una catedral sin atravesar el centro de las ciudades en las que se ubican, ni ver las grandes obras de la pintura sin el murmullo de fondo de los museos. Del mismo modo, las esculturas de Jason deCaires Taylor están acompañadas por el sonido amortiguado de las olas, saben a salitre y poseen el aura mágica que otorga el océano a todo aquello que se sumerge. 

Desde las aguas caribeñas de Cancún, donde fundó el MUSA (Museo Subacuático de Arte), hasta el Mediterráneo, donde el pasado mes de febrero instaló seis obras monumentales frente a la costa de Cannes. El artista británico ha creado instalaciones submarinas en diversos lugares del mundo incluyendo nuestro país, que cuenta con uno de sus proyectos más ambicioso: el Museo Atlántico de Lanzarote.

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Trabajo en Cannes. | Foto cedida por Jason deCaires Taylor.

Con estas iniciativas el escultor traslada al mar el espíritu de respeto y preservación de los museos mientras que, al mismo tiempo, transmite a sus obras una parte del misterio y el magnetismo que provoca el océano. Nos reunimos con el artista por videollamada para charlar con él sobre su trabajo y su manera de entender el arte.

¿Qué desafíos has encontrado a la hora de llevar el arte a los océanos?

Todo es un reto. Hay que hacer estudios, evaluar las localizaciones… pero para empezar, los permisos. Es muy complicado, muchas veces no existen los procedimientos para instalar arte debajo del agua porque nunca lo han hecho antes y no se sabe siempre cuál es la mejor manera de proceder legalmente para obtenerlos. Otro asunto que suele estar presente en todos los proyectos es la política, si empiezas a lidiar con los gobiernos te ves envuelto en temas políticos.

Por otro lado, hay también ciertas consideraciones prácticas que debes tener en cuenta cuando trabajas bajo el agua: tienes que conseguir que las obras no se oxiden ni se corroan, que no contaminen, que fomente la vida marina… Además, normalmente tienen que ser muy pesadas para que se puedan asentar en el lecho marino y eso hace que obviamente sean difíciles de mover y colocar dentro del agua.

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Imágenes del trabajo en México. | Foto cedida por Jason deCaires Taylor.

Distintas aguas, distintas temperaturas, distinta fauna… ¿Cómo afectan las características de cada uno de los mares a tus obras?

Las esculturas evolucionan de forma diferentes dependiendo del lugar del mundo en el que se ubiquen, de la vida marina, las corrientes, la temperatura, la salinidad… hay muchos factores que influyen sobre la forma en la que cambian con el tiempo. En algunas crece coral, otras atraen a los peces…

¿Y qué particularidades tiene el Museo Atlántico de Lanzarote?

He trabajado mucho en el Caribe y allí el agua es de un azul muy claro, sin embargo en las Islas Canarias, al azul del atlántico es mucho más intenso, más profundo, y eso te hace ver las obras de una manera diferente, más etéreas, como un sueño. Realmente lo disfruté mucho. 

Muchas personas creen que solamente los mares tropicales poseen una vida marina hermosa pero no es así, las cosas más espectaculares que he visto han sido en zonas de aguas más frías como el Mediterráneo o en las islas Canarias, que tienen una vida marina fantástica. 

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Pieza en Lanzarote. | Foto cedida por Jason deCaires Taylor.

¿Vuelves periódicamente a tus museos submarinos para ver cómo evolucionan?

Cuando empecé solía ir a verlos y fotografiarlos. Ahora son demasiados países diferentes y es muy difícil regresar a todos ellos. Además, con la pandemia me ha sido imposible visitarlos de nuevo. Miro mucho las redes sociales como Instagram porque muchos turistas van y toman fotografías, de esta manera puedo ver cómo cambian mis obras.

¿Cómo puede ayudar el arte a proteger nuestros mares?

El arte puede ayudarnos a cambiar nuestra relación con la naturaleza. Por un lado, mis obras tienen una función práctica, crean arrecifes artificiales, atraen la vida marina y dan lugar a santuarios marinos. Pero yo diría que lo más importante es que son capaces de contar historias e involucrarnos emocionalmente. Recibimos noticias científicas muy necesarias e importantes, pero esto no siempre consigue conectar con las personas. El arte moldea la visión y las creencias de la gente y puede ayudar a volver a comprometernos con el mundo natural.

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Pieza en Cannes. | Foto cedida por Jason deCaires Taylor.

Decía Cousteau que protegemos aquello que amamos. Todos somos capaces de percibir la belleza del mar y sentir el magnetismo de los océanos. ¿Por qué sin embargo esta relación tan abusiva de la humanidad con el mar?

Hemos perdido conexión con la naturaleza y con el mar especialmente porque está completamente fuera de nuestra rutina diaria y es muy difícil sentir la conexión emocional cuando algo es tan abstracto. Si hubiera un bosque centenario en la ciudad y la gente fuera a matar a los animales no lo toleraríamos porque estaría sucediendo en nuestras narices, pero el mar está fuera de nuestra mente. 

Mucha gente asocia el mar con algo que debe ser temido. La sociedad ha construido esa imagen de piratas, tiburones y demás peligros. Yo creo que deberíamos cambiar la narrativa y pensar en el océano como en una delicada selva, como algo que realmente necesita nuestra protección.

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