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Economía

Antonio Linares, CEO de Parkfy: "Las ideas a la hora de emprender en general valen muy poco"

«Montar una startup es como comer vidrio y mirar fijamente al abismo». Con esta cita de Elon Musk resume Antonio Linares, de XX años y CEO de Parkfy, la experiencia de ser emprendedor.

Antonio Linares, CEO de Parkfy: «Las ideas a la hora de emprender en general valen muy poco»

«Montar una startup es como comer vidrio y mirar fijamente al abismo». Con esta cita de Elon Musk resume Antonio Linares, de 25 años y CEO de Parkfy, la experiencia de ser emprendedor. Fuera cuentos e imágenes ingenuas de garajes, dinero rápido y éxito asegurado. Ser emprendedor es como un viaje, un tránsito, que va desde el ego de «creerte la última Coca-Cola del desierto» hasta darte cuenta de que «eres un tío irrelevante». Por el camino hay ansiedad, preocupación, estrés y mucho, mucho aprendizaje. En ese momento zen se encuentra Linares, dos empresas creadas, otra a la vista, y seis ataques de ansiedad en el registro.

Linares y su equipo han desarrollado Parkfy, un Airbnb para aparcamientos, al que le han dedicado tres años de su vida y del que ahora presumen como de un hijo que ya sabe montar en bici sin ruedines, porque el sistema funciona solo. La idea es sencilla y buena, muy buena: llegas a un ciudad grande, nueva, y, en vez de gastarte 35 euros al día por dejar tu coche en un parking tradicional, le alquilas la plaza de aparcamiento a un particular que no la está utilizando, por mucho menos dinero, unos 10 euros.

Te comunicas con el propietario mediante una aplicación y con él gestionas la entrega de las llaves para entrar al parking. Similar a lo que harías con Blabacar para concretar el sitio de salida del coche y exactamente igual que para entrar en un Airbnb. La confianza que depositas en la persona a la que dejas entrar en tu parking es la misma que la que depositas a quien le dejas tu apartamento. «El miedo a la economía colaborativa está ya superado», dice Linares. De la misma manera que para un piso, no se puede alquilar la plaza de parking en Parkfy por horas, sino por días, porque la ventaja de precio no merecería tanto la pena, nos explica Linares. La estancia media son tres días.

Como decíamos la idea era buena, muy buena, pero no única: «La idea en Parkfy no es nada excepcional. Cada vez que ponemos anuncios en Facebook, siempre hay alguien que etiqueta a su amigo y le dice: ‘Acuérdate de esa idea que tuvimos’. La idea todo el mundo la ha tenido ya. De hecho, siete empresas empezaron a montar una startup a la vez que nosotros con una idea idéntica. Todas estas cosas a todo el mundo se le han ocurrido ya, por eso las ideas —salvo que una sea excepcional o radical— valen más bien poco y la ejecución vale mucho más», nos cuenta Linares, muy tranquilo, que reconoce que las siete compañías que empezaron con una idea idéntica a Parkfy se han quedado por el camino: «Algunas han fallecido ya, otras han pivotado a otro nicho y han sobrevivido con éxito».

 

Crédito: The Objective | Carola Melguizo

 

Cuando habla de la ejecución, Linares se refiere a cómo conseguir convertir tu idea en una realidad. En el caso de Parkfy consistía en cómo conseguir que entraran en el sistema, por un lado, los conductores que buscaban una plaza para dejar su coche y, por otro, los propietarios dispuestos a alquilar su aparcamiento. «Necesitamos clientes de dos lados. Para que los propietarios se queden en el sistema, tenemos que tener todos los días entrando a conductores. ¿Y cómo hago para cuadrar esto? Fue una verdadera locura. Hemos tardado un año en descifrar el sistema. Si hubiésemos sabido que era tan difícil hubiéramos contratado a un experto. Al final emprender es subcontratar«.

Ahora están como en una especie de casilla de salida. Han conseguido posicionarse bien en buscadores para aparecer a los conductores que busquen un parking barato en Madrid, Barcelona o Valencia. Y también han conseguido tener una base de propietarios que aumenta poco a poco. El sistema que han creado es autónomo, es decir, él solo posiciona a Parkfy en Google para que lo encuentren conductores y él solo encuentra a los propietarios. Actualmente no están pagando por publicidad porque aparecen por posicionamiento orgánico.

Las métricas actuales son unas 20 transacciones diarias. Su objetivo es que dentro de un año haya 5.000 transacciones al mes. En Madrid, por ejemplo, tienen 300 plazas activas dentro de la M-30. La idea es que en 12 meses haya 2.000. «Si en 12 meses el autopiloto hace lo que estimamos que va a hacer, tendríamos la empresa de parkings más grande de España en la franja de por día, que opera a un coste marginal que tiende a cero. Porque va solo y crece solo. Esto es la gracia del tema. Pretendemos ser la empresa de parking de las empresas que generan tráfico por días: Blablacar, Hertz, Avis, Europcar«.

 

 

De momento, en la empresa se han invertido 400.000 euros, «que es relativamente poquito»: 59.000 en 2015, 250.000 euros en 2017 y 79.000 de un préstamo de EMISA, que «llegó justo a tiempo, estábamos al borde de la quiebra y nos salvaron. La quiebra es todos los días, es un desayuno. Nosotros llevamos seis meses bordeando la quiebra. Yo no sé cómo no me he quedado calvo».

La historia de cómo Antonio, Gonzalo y Mario consiguieron ese dinero es bonita y estresante, quizás sobre todo estresante. Así la cuenta Linares:

«Nuestra historia es espectacular, porque es una historia de fracaso absoluto diario. La verdad es que en este tiempo nos han rechazado hasta del comedor social, todas las aceleradoras y todos los inversores de España.

Así que es una historia bonita porque nos recorrimos todo el planeta. Obviamente era un proyecto que era una puta locura, no había manera evidente de monetizarlo ni a corto ni a medio ni a largo plazo. Era un agujero negro de pasta. Acabamos en Doha [Qatar] hablando con unos inversores de una de las empresas de construcción más grandes del país, que nos trataron fenomenal, pero lo que nos proponían era como venderles el alma: nos daban un millón de euros por el 75% de la empresa y unas revisiones mensuales en caso de no cumplir objetivos. Yo sabía que íbamos a tardar aún un año en más en resolver el caso de negocio, que ahora ya está resuelto y está facturando. Entonces claro, meter esa cantidad de dinero con tan poco control y estar sujeto a revisiones mensuales, lejos de ser estresante lo que iba a ser era la muerte brutal y certera.

Entonces seguimos buscando inversores que se adaptaran más a lo que nosotros buscábamos y que tuvieran una visión más largoplacista. Estuvimos en Londres, Lisboa, Extremadura, mil sitios. Fueron unos meses muy duros y fue mucho tiempo, casi dos años, por lo que había mucha presión de la familia, de ‘oye, consigue un trabajo digno’.

Al final se quedaron 250.000 euros de dos inversores particulares. Que invirtieron con la idea de que a un año vista se pudiera crear un prototipo escalable que empezara a facturar. Eso fue lo que pasó.

 

Crédito: The Objective | Carola Melguizo

 

Mi primera crisis de ansiedad fue cuando no cerrábamos la ronda de financiación y mi función era coordinar una banda de serpientes, por decirlo de alguna manera. Nadie que se meta en un proyecto así es normal. Todos tienen que tener su participación y tienen que tener su sueldo y todos tienen un ego sobredimensionado, por lo que tienes que encajar ese puzzle. Uno se enfadaba, otro se deprimía, otro se quería ir. Cuando oyes a la gente decir ‘lo más importante es el equipo’, lo más importante es el equipo. Coger esas personalidades y embarcarlas en un barco de aquí a cuatro años, yo creo que es el reto fundamental del emprendedor.

Como no controlas la situación, al final tu persona acaba transicionando. Por ejemplo, yo siempre he sido una persona muy controladora, de que a + b es igual a c. Y terminas transicionando a una especie de persona espiritual, que deja que las cosas fluyan porque te das cuenta de que no controlas nada. Entonces, todas esas crisis de ansiedad, en mi opinión, lo que hacen es acercarte a ese estado. Te conviertes en un hippy capitalista: no me importa tanto el dinero, no me importa tanto el éxito, no me importa el fracaso… Es todo como una especie de nubarrón emocional, en el que lo único que importa es hacer tu trabajo bien.

Todos los emprendedores pasan por esta transición, que te lleva a un estado de tranquilidad emocional intermitente.

Los emprendedores son gente con mucho ego. Si eres emprendedor, por lo menos en una fase inicial, te crees superespecial, que has venido a este mundo a hacer algo especial. A mí, por ejemplo, no es tanto el dinero lo que me mueve, sino poder dejar algo distinto en este mundo, algo mejorado. ‘Soy la última cocacola del desierto. Soy la leche’. Y luego te vas dando golpes, poco a poco, y te das cuenta que lo único que haces es aportar tu pequeño grano de arroz. Entonces, todo ese estrés inicial y toda esa ansiedad es por tu ego. Porque parece que tienes que ganar y todo eso es mentira. Al final todo eso se silencia. El ego es la chispa fundamental para arrancar. Luego te das cuenta de que eres un tío irrelevante, por mucho que llegues a triunfar también, al final somos muy efímeros«.

 

Ser emprendedor en España

Uno de los principales problemas de Parkfy para encontrar inversores en España fue que no se trataba de un proyecto que fuera a dar dinero pronto. Necesitaba un año para empezar a facturar y aún más para facturar en condiciones.

«El mercado español de startups se ha contraído en los últimos cinco años, porque ha habido muchas leches y mucho proyecto de mentira. Tú sabes que un negocio no te va a facturar 100.000 euros nada más arrancar, tiene que tener un período de crecimiento, pero la gente está tan acojonada que quiere ver la facturación ya. Y donde ven que tienes algo pero no tienes la facturación, pues dicen mira te pongo la pasta, pero te pongo la soga al cuello. En EEUU incluso hay empresas que empiezan a facturar después de salir a bolsa, porque tienen más esa visión a largo plazo. Aquí nadie quiere meter pasta en cosas que, en teoría, van a tardar 12 meses en facturar. El sistema español ha perdido la fe«.

—¿Podrías decir entonces que es muy jodido ser inversor aquí en España?

—En todos lados. Pero cuando la gente se quema, porque todo el mundo se quema en esto, te dicen: “No, es que lo que yo tengo que hacer es ir a Estados Unidos”. Sí, en EEUU sientes que todo es posible, que todo es una pasada, pero ahí tienes 100 veces más competencia. Mientras que aquí estás solo. Yo no siento que aquí nadie nos vaya a pisar los talones en el próximo año.

 

 

Crédito: The Objective | Carola Melguizo

 

Consejos para futuros emprendedores

 

  • Perfilar la idea muy bien, contársela a todo el mundo para que te dé su opinión e ir trillándola. Las ideas surgen en un estado muy genérico, hay que acotarlas. Lanzar algo que haga una cosa muy sencilla y muy bien. Las navajas suizas nunca funcionan.
  • Tener una idea de cómo vas a lanzarla al mercado, es decir, si necesitas clientes cómo vas a llegar a ellos.
  • El fracaso existe. Eso de que no existe es una gilipollez. Las empresas quiebran, pero al final, donde te deja una empresa, empiezas la siguiente.
  • El éxito no está ni a un año ni a dos, está a 25. Cuando mires atrás y veas que has dejado algo que aporta valor a la sociedad. Por el camino solo hay crecimiento.
  • Los emprendedores que se mantienen son los que persiguen una misión. Los que emprenden por un motivo trascendente y no para ver si se hacen millonario. Hay emprendedores que se desinflan muy rápido porque están buscando el éxito y el dinero a corto plazo.
  • La persona que peor lo va a pasar es tu madre.

 

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