El feminismo es una escala de grises: así retrata la ficción las complejidades de ser mujer
Foto: Netflix

Cultura

El feminismo es una escala de grises: así retrata la ficción las complejidades de ser mujer

Esta selección de protagonistas femeninas se aleja de los estereotipos para retratar la realidad: compleja y contradictoria

por Eva Cubas

La presencia femenina en pantalla ha estado históricamente relegada y sometida a la mirada masculina. No ha sido hasta hace poco cuando hemos empezado a presenciar discursos con un mayor protagonismo de la mujer, rompiendo así con las narrativas hegemónicas.

Al reflexionar sobre la ficción audiovisual se ha de tomar conciencia sobre la tendencia a proyectar ese sistema patriarcal en el que vivimos. El test de Bechdel, que nace en los años 80, fue una de las herramientas que puso de manifiesto la carencia de personajes femeninos en los productos culturales. Las películas o series debían de cumplir tres requisitos para pasar el test: que aparezcan al menos dos personajes femeninos, que éstos hablen entre sí y que su conversación no gire en torno a hombres.

Todavía hoy siguen produciéndose una gran cantidad de ficciones que no pasan el test. Por poner algunos llamativos ejemplos podemos mencionar Harry Potter,  Star Wars, Avatar, Juego de Tronos, Breaking Bad, Sherlock, Stranger Things… Sin embargo, aunque es útil para ser conscientes de la existente brecha de género, el test de Bedchel es una herramienta insuficiente. Se ha de profundizar en muchas otras cuestiones más allá de la mera aparición de una mujer en pantalla: ¿El personaje femenino aparece estereotipado?, ¿tiene alguna función relevante en la narrativa?, ¿es representado como un objeto de deseo o es un sujeto activo?, ¿quién da voz esas historias de mujeres y con qué propósitos?

Tanto en el cine como en las series han abundado estereotipos que han reflejado a la mujer como un sujeto pasivo y presentando de manera positiva los roles de sufridora, virgen, esposa entregada, madre preocupada… Por otro lado, se castiga a aquellos personajes femeninos que muestran actitudes de libertad sexual, independencia económica, poder, solteríaLos efectos que generan este tipo de representaciones sobre los espectadores son significativos en tanto que subyacen una serie de implicaciones ideológicas que influyen en las maneras de pensar y naturalizan las desigualdades sociales.

Aunque, como hemos dicho, hay un largo recorrido de códigos machistas en el lenguaje audiovisual, en estos últimos años han ido saliendo a la superficie series con tintes feministas que ofrecen una mirada alternativa de la mujer. Se ha de poner en foco este tipo de historias que son un indicativo de cambio. Ficciones con mujeres protagonistas y empoderadas que quiebran los códigos tradicionales de representación. Estas son algunas de ellas:

Mrs. America (HBO)

Miniserie creada por Dahvi Waller, ambientada en los Estados Unidos de los años 70, que cuenta el movimiento de ratificación de la Enmienda de Igualdad de Derechos. Aparecen personajes que fueron muy influyentes durante la segunda ola feminista como Gloria Steinmen, Bella Abzug, la escritora de La Mística de la feminidad Betty Friedan…

Esta serie es importante ya que también nos presenta la corriente de mujeres amas de casa que se opuso al movimiento feminista y a esta enmienda. Corriente liderada por Phyllis Schlafly, una mujer de ultraderecha que alcanzó una gran popularidad en la esfera política y que calificaba al feminismo como una gran amenaza. Mrs. América es interesante porque nos ofrece puntos de vista muy diversos y sin juzgar a los personajes. Paradójicamente, Phyllis Schlafly era antifeminista, pero no predicaba con sus ideas. En realidad, era una mujer empoderada hasta cierto punto, independiente y trabajadora, que se enfrentó a los muchos obstáculos de la época intentando ir a la universidad y hacerse valer en la política.

Aunque la serie está ambientada en los años 70, se podrían establecer algunos paralelismos con la actualidad. Pone en la palestra problemáticas que hoy día siguen vigentes. Las discrepancias dentro del feminismo no son algo nuevo, y aquí se visualiza de forma clara. Pese a ello, Mrs. America nos recuerda la causa común del feminismo: la liberación de la mujer.

La maravillosa Sr. Maisel (Amazon Prime)

Esta serie nos cuenta la historia de Midge Maise una mujer, madre de dos hijos, que vuelve a casa de sus padres tras separarse de su marido.  La maravillosa sra. Maisel  rompe con los roles de género y con algunos clichés propios de las historias de separación. En lugar de presentarnos a Midge Maisel como un personaje sufridor porque su marido le ha sido infiel, se nos muestra como una mujer luchadora que se enfrenta con humor a las normas que la sociedad le impone. 

Se trata de un personaje contradictorio ya que cumple con algunos roles de género como su obsesión por la belleza o el de madre. Sin embargo, Midge Maisel se convierte en una mujer independiente económicamente, usa un lenguaje soez lleno de humor negro, y, ni el machismo ni los prejuicios sociales le impiden subirse al escenario para adentrarse en el mundo de la comedia. A lo largo de la serie hay una clara evolución del personaje y vemos cómo, poco a poco, de manera inconsciente, se va empoderando.

(Disponible en Amazon Prime)

Big little lies (HBO)

Big Little Lies presenta a tres mujeres protagonistas cuya vida gira en torno a su papel de madres. De nuevo, continúan los roles de género, sin embargo, es significativo que la serie nos ofrezca modelos de familia diferentes al  tradicional (madre divorciada que sale con otro hombre o familia monoparental). Si bien es cierto que sólo una de las tres mujeres protagonistas trabaja y las otras dos se dedican a los cuidados del hogar, la serie es significativa por la existencia de una polifonía de voces. Se adentra en realidades complejas con mujeres que se enfrentan a las ideas establecidas en torno a lo que significa ser una buena madre. También visibiliza la violencia de género sin caer en clichés y aunque, las contradicciones en los personajes también están presentes, las desigualdades quedan reflejadas. De hecho, quizás lo más destacable de esta serie es su gran capacidad para transmitir lo que significa el término de sororidad.

Ratched (Netflix)

Del famoso creador Ryan Murphy, la serie narra la historia de Mildred Ratched, una mujer que se muda misteriosamente al norte de California para convertirse en la enfermera de un hospital psiquiátrico. Una serie impactante y escalofriante que nos ofrece la figura del antihéroe encarnada en una mujer. La protagonista presenta algunas características propias de la femme fatale: independiente, manipuladora, perversa, despiadada, conduce al hombre hacia la muerte, cabellos ondulados…. 

Desde la perspectiva de género, la femme fatale podría parecer un personaje empoderado y símbolo de libertad, sin embargo, este tipo de historias siempre han presentado un juicio moral hacia este tipo de personajes. Lejos de la realidad eran castigados con la muerte o con una redención final. Mildred Ratched rompe con el arquetipo de la femme fatale ya que la serie no la juzga sino todo lo contrario. Hay una gran profundización en su psicología situando al espectador entre la espada y la pared. Conocemos sus experiencias pasadas y empatizamos con sus actos terroríficos. 

Fleabag (Amazon Prime)

Comedia británica escrita e interpretada por la reconocida creadora Phoebe Waller Bridge. La serie se centra en la vida de Fleabag, una mujer treintañera que narra todas sus desgracias. De manera divertida e hilarante, Fleabag refleja la figura de la mujer posfeminista. 

Laura Mulvey teorizaba sobre la representación de la mujer en la pantalla como un objeto cosificado y dominado por las miradas masculinas de placer. En esta serie, la protagonista se transforma de objeto a sujeto de deseo, es decir, Fleabag es un personaje con agencia que controla su propia vida. Usa el humor negro y la ruptura de la cuarta pared para hablar de temas que tienen que ver con la menstruación, la sexualidad, los placeres femeninos… La serie se aleja de los clichés propios de las comedias románticas, para presentarnos a una protagonista independiente, incomprendida y adicta al sexo. Su lenguaje irónico y su comportamiento inconformista propone un discurso subversivo.

I may destroy you (HBO)

Serie que nos narra la historia de Arabella, una escritora que sufre una violación tras salir de fiesta. El desarrollo se centra en el proceso de duelo que sufre la protagonista desde un humor amargo. Esta serie es incómoda, pero necesaria. Habitualmente las violaciones o agresiones sexuales se han utilizado para estimular las tramas principales o excitar al espectador. Un claro ejemplo de ello es Juego de Tronos y la violación de  Daenerys.

I may destroy you va más allá de la violación común que conocemos y reflexiona sobre todas las agresiones sexuales que se producen en la vida cotidiana como, por ejemplo, si quitarse un condón sin consentimiento es violación o las agresiones sexuales que puede sufrir un hombre. La serie se sitúa en la corriente de pensamiento de la tercera ola feminista en la que se redefinen los espacios de opresión. El feminismo de los años 70 y 80, estaba representado desde la mujer blanca de clase media occidental. Esta serie propone una óptica diferente a favor de una noción sexual y genérica mucho más compleja y abierta.

Los estereotipos o clichés no son necesariamente perjudiciales, ni todas las historias tienen que estar protagonizadas por mujeres. El problema viene dado cuando la representación de un imaginario es siempre la misma. Es entonces cuando se perpetúan los roles sociales. No podemos lograr un cambio social si la cultura sigue reproduciendo el sistema de opresión en el que vivimos. Las historias ofrecen una mirada del mundo y actúan sobre la sociedad. El valor de la cultura como herramienta de cambio social es incalculable. Por tanto, quizás la clave está en reflexionar sobre los discursos existentes y la necesidad de que haya un espacio amplio de historias que represente las identidades desde la diversidad. Ahora más que nunca, con la popularización de algunos discursos de odio, como el movimiento TERF, hay que prestar atención a los lugares inclusivos. Estas series crean lugares así.