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24 años de sobornos: La corrupción al descubierto en la FIFA

El Ministerio Público suizo y la Fiscalía de Estados Unidos descubren una trama que implica a directivos de la organización más importante del fútbol mundial en una red que durante más de dos décadas obtuvo centenares de millones de dólares de forma ilegal

24 años de sobornos: La corrupción al descubierto en la FIFA

Hace seis meses Joseph Blatter hablaba de la renovación de la FIFA y hacía una defensa apasionada de sus mandatos al frente de la institución ante la pregunta de un periodista de la Deutsche Welle sobre la sombra de corrupción que de forma permanente ha sobrevolado su gestión y la de sus colegas en la directiva. En ese momento, el presidente de la Fédération Internationale de Football Association dijo que no hablaría sobre esos señalamientos. Hoy sus defendidos están en prisión en Suiza esperando ser extraditados a Estados Unidos para ser juzgados por casos de corrupción que incluyen el cobro de sobornos por más de 150 millones de dólares.

El Departamento de Justicia estadounidense imputó por corrupción a nueve miembros de la FIFA y cinco ejecutivos de marketing deportivo, por hechos ocurridos en los últimos 24 años.

Las detenciones se hicieron coordinadamente con el FBI. La fiscalía helvética, por su parte, dejó en claro que si bien hay dos procesos legales distintos e independientes, el Ministerio Público suizo y la Fiscalía de Nueva York compartirán información y se coordinarán sobre el caso.

Ni el secretario general del organismo, Jerome Valcke, ni Blatter han sido salpicados hasta ahora por la investigación a la red de corrupción, cuyos supuestos integrantes han sido imputados con 47 cargos distintos entre los que están sobornos para las atribuciones de mundiales, derechos de marketing y televisión, lavado de dinero, organización mafiosa y fraude masivo.

Según las autoridades suizas, los acusados son 14, entre los que se cuentan los siete altos cargos de la FIFA que han sido detenidos: Eugenio Figueredo, vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol y vicepresidente de la FIFA; el costarricense Eduardo Li, presidente de la Federación Costarricense de Fútbol y funcionario de la FIFA; José María Marín, brasileño, miembro ejecutivo de la Conmebol; Julio Rocha, expresidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol y funcionario de la FIFA y el venezolano Rafael Esquivel, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol y miembro ejecutivo de la Conmebol.

Los británicos Costas Takkas, exsecretario general de la Federación de Fútbol de Islas Caimán y Jeffrey Webb, presidente de la Confederación de Fútbol de América del Norte, de América Central y del Caribe y vicepresidente de la FIFA también han sido detenidos.

Las investigaciones también implican al trinitario Austin “Jack” Warner, quien fue miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA desde 1983 hasta 2011, año en el que estuvo implicado en acusaciones de corrupción por Chuck Blazer, otro separado de altos cargos dentro de la institución por corrupción. En mayo de ese año, el Comité de Ética de la FIFA comenzó un procedimiento contra Warner que derivó en su suspensión provisional junto con Mohammed Bin Hammam, entonces presidente de la Confederación Asiática y quien resultó suspendido de por vida tras ser acusado por compra de votos cuando competía contra Blatter por la presidencia del organismo.

Otro exdirectivo acusado es el paraguayo Nicolás Leoz, quien fue presidente de la Conmebol, cargo que debió abandonar en 2011 por acusaciones de malversación de fondos y tráfico de influencias.

 

Empresas bajo sospecha

Cinco directivos de empresas de marketing también están entre los implicados en las investigaciones: Alejandro Burzaco (Argentina), dirigente de Torneos y Competencias; Aaron Davidson (Estados Unidos), presidente de Traffic Sports USA;. Hugo y Mariano Jinkis (Argentina), dirigentes de Full Play SA; y José Margulies (Brasil), dirigente de la empresa Valente Corp. y Somerton Ltd.

El caso ha explotado a pocos días de que se inicie la Copa América, otro de los tantos eventos manchados por la corrupción. Según las acusaciones de las autoridades estadounidenses la empresa Datisa pagó 110 millones de dólares en sobornos a dirigentes de la Conmebol por los derechos globales y exclusivos de transmisión, mercadeo y transmisión televisiva de la Copa América de 2015, 2019, y 2023, así como de la edición especial de 2016 que se organiza en Estados Unidos para festejar el centenario del torneo.

El pago de sobornos a los funcionarios de la Conmebol se distribuyen de la siguiente manera: 20 millones por la firma del contrato, que data de 2013; 20 millones los torneos de 2015, 2019 y 2023; y 30 millones por la edición de la Copa América Centenario.

Según la acusación, el pago se distribuiría de la siguiente forma: “Tres millones para los funcionarios de la Conmebol (su presidente y los presidentes de las asociaciones de fútbol de Argentina y Brasil); 1,5 millones para los otro 7 presidentes de las federaciones de fútbol restante y 500.000 dólares a un funcionario adicional”.

El caso que tiene alcance global al implicar a por lo menos dos federaciones y por las consecuencias que podría generar fue descrito por la fiscal general estadounidense Loretta Lynch como un hecho de corrupción rampante,  sistemática y profundamente enraizada.

La fiscal afirmó que los hechos irregulares se han venido sucediendo durante 24 años y que los miembros de las federaciones abusaron de sus cargos para conseguir millones de dólares en mordidas y sobornos.

Las autoridades suizas confiscaron datos electrónicos y documentos en la sede de la FIFA como parte de la investigación.

El príncipe jordano Ali bin al Hussein, rival del suizo Blatter en la elección por la presidencia de la FIFA, ha dicho que se trataba de un día triste para el fútbol y aseveró: “No podemos continuar con la crisis  de la FIFA, una crisis que ha estado mucho tiempo presente y no solo por los relevantes eventos de hoy (miércoles). La FIFA necesita un liderazgo que gobierne, guíe y proteja nuestras asociaciones nacionales. Un liderazgo que acepte la responsabilidad por sus acciones y no culpe a otros. Un liderazgo que restaure la confianza de los cientos de millones de aficionados al fútbol de todo el mundo”.

 

¿La FIFA, otra víctima?

Ante el escándalo la FIFA ha tomado el papel de víctima y afectada pero prácticamente ha afirmado que el show debe continuar.

“La FIFA acoge con satisfacción las medidas que puedan contribuir a erradicar del fútbol todo acto delictivo”, especificó en un comunicado en su página web en español.

Más adelante en el texto, la organización señala que las acciones de la Oficina Federal de Justicia de Suiza trabajan en casos diferentes al expediente del proceso de candidaturas para las ediciones del Mundial de 2018 y 2022, que revisó el comité de ética de la FIFA por supuestas irregularidades en la adjudicación del evento y cerró en diciembre del año pasado por no tener resultados concluyentes de compra de votos para favorecer a alguna de estas sedes. Estos torneos, que se harán en Rusia y Qatar respectivamente, han sido muy criticados en especial el último por realizarse en el desierto de Oriente Medio en verano por lo que implicará un cambio de fecha de los tradicionales meses de junio y julio.

“La FIFA coopera plenamente en el marco de las investigaciones y brinda todo su apoyo en la recopilación de pruebas. Las autoridades suizas han indicado que esta recopilación de pruebas se lleva a cabo sobre la base de una colaboración. Resulta satisfactorio que la investigación se realice de manera resuelta por el bien del fútbol y estamos convencidos de que ayudará a reforzar las medidas adoptadas por la FIFA”, concluye el texto.

El escándalo también ha puesto en alerta a los patrocinadores de los grandes eventos que exigen mayor transparencia al organismo. Empresas como Coca Cola, Visa y Adidas han expresado públicamente en los últimos meses su preocupación por las denuncias de irregularidades y la semana pasada también pidieron que le exija a Qatar que mejore las condiciones de los trabajadores que construyen los estadios luego de las denuncias sobre las difíciles condiciones que enfrentan y a los que muchos señalan son inmigrantes ilegales.

Tanto Adidas como McDonald’s  han dicho que se toman en serio los problemas de corrupción y esperan que sus socios cumplan con los patrones de ética y transparencia. La todopoderosa FIFA debe respetar el deseo de sus anunciantes que son responsables de un tercio de los 5.700 millones de dólares de ingresos de la organización en el periodo 2011 – 2014. Tan sólo en el año del Mundial de Brasil 2014 la FIFA obtuvo ganancias por 2.000 millones de dólares.

 

Manuel Tovar

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