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Barcelona se ha convertido en el campo de batalla de los vuelos low-cost de larga distancia

La batalla está abierta en Barcelona, la ciudad más turística de España, donde dos aerolíneas de bajo coste han empezado a competir en el emergente sector de vuelos de larga distancia a precios asequibles. Un primer vuelo hacia Los Ángeles salió el jueves desde el aeropuerto de El Prat, operado por Level, la nueva compañía de bajo coste creada especialmente para las largas distancias del grupo IAG, matriz de Iberia y British Airways.

Barcelona se ha convertido en el campo de batalla de los vuelos low-cost de larga distancia
Reuters

La batalla está abierta en Barcelona, la ciudad más turística de España, donde dos aerolíneas de bajo coste han empezado a competir en el emergente sector de vuelos de larga distancia a precios asequibles. Un primer vuelo hacia Los Ángeles salió el jueves desde el aeropuerto de El Prat, operado por Level, la nueva compañía de bajo coste creada especialmente para las largas distancias del grupo IAG, matriz de Iberia y British Airways.

Además, la compañía también conectará con San Francisco, Buenos Aires y Punta Cana. No estarán solos: el 5 de junio despega la competencia. La escandinava Norwegian, pionera en este segmento, iniciará sus vuelos hacia Nueva York, Los Ángeles, Miami y San Francisco, haciendo de Barcelona su quinta base de operaciones después de Londres-Gatwick, París-CDG, Bangkok y Ámsterdam.

En total, habrá 22 conexiones intercontinentales por semana desde la capital catalana a precios muy competitivos y las condiciones habituales de las aerolíneas de bajo coste (reservas anticipadas, elección de equipaje, etc.).

Considerados imposibles durante mucho tiempo por su falta de rentabilidad, los vuelos low-cost de más de cinco horas empiezan a convertirse en realidad. La emergencia de nuevas naves de menor consumo y la caída de los precios del carburante ha empujado a compañías como Air Asia, Norwegian o French Blue a aventurarse en este mercado potencialmente jugoso. Hasta el punto de llevar a IAG, que en 2014 descartaba operar en larga distancia desde Barcelona, a cambiar radicalmente de estrategia.

 

Un hub de bajo coste

Aunque se mantiene detrás de Madrid-Barajas en número de pasajeros y facturación, la especialización del aeropuerto de El Prat en el negocio low-cost lo coloca en buena posición en la carrera por ser el primer aeropuerto de España. Según la consultoría de negocio aéreo OAG, Barcelona fue en 2016 el primer hub europeo de bajo coste al tener el récord de enlaces posibles en este tipo de vuelos.

El atractivo de la ciudad más turística de España, con más de 9 millones de visitantes en hoteles en 2016, atrajo a compañías como Ryanair, Easyjet o Vueling e hizo aumentar el tráfico de pasajeros en un 60% entre 2009 y 2016.

No obstante, hasta ahora apenas disponía de vuelos intercontinentales de compañías tradicionales. «Existía una anomalía en el mercado: Barcelona es una ciudad con un perfil internacional muy elevado (…) pero las rutas de larga distancia con que contaba no estaban a la altura», explica un portavoz de Norwegian que vio «una oportunidad de mercado».

 

 

Barcelona atesora muchas ventajas para rentabilizar estos vuelos gracias a «un mercado doméstico importante, muchas llegadas de vuelos y compañías de bajo coste que animarán a los pasajeros a hacer escala en este aeropuerto», explica John Grant, analista en OAG.

 

El importante impulso económico

Las numerosas conexiones de radio medio que aterrizan en Barcelona deberían alimentar los vuelos intercontinentales, un elemento clave para su sostenibilidad.

Level «aprovechará que Vueling (la low-cost de Iberia del mismo grupo) está muy presente en el mercado», explica Philippe Berland, consultor en Sia Partners. Los pasajeros podrán, por ejemplo, llegar con Vueling desde París y tomar un vuelo Level hacia Estados Unidos. Además, «Barcelona está muy bien situada para servir a mercados como Asia o América Latina, que por ahora son limitados pero crecerán rápidamente con las low-cost», señala Grant. Enfrente tendrá competidores como el aeropuerto de Londres-Gatwick, de características similares y con experiencia ya en este segmento.

 

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Barcelona quiere afianzarse como el mayor hub de Europa. | Foto: Albert Gea / Reuters

 

Las autoridades catalanas están convencidas de que el efecto hub mejorará el dinamismo económico de la región, más allá del turismo. «Estaremos a 200 euros de Silicon Valley y de las empresas tecnológicas mas importantes del mundo«, celebra el secretario de infraestructuras del gobierno regional, Ricard Font. Las empresas catalanas, incluso las pequeñas, tendrán más facilidad para abrir mercados en Argentina o California, asegura Jaume Adrover, director de la sección aeroportuaria de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Además, el número de empleos creados alrededor del aeropuerto será superior al generado por los vuelos de medio radio, añade. Actualmente El Prat genera 125.000 empleos directos, indirectos e inducidos (creados gracias a los nuevos puestos de trabajo de las compañías áereas). Norwegian, por ejemplo, prevé doblar sus efectivos este año a casi 800 personas.

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