Nyno Vargas: «En discotecas que antes no me dejaban entrar por ser gitano, ahora me llaman para cantar»
Foto: Eva Cubas| The Objective

Cultura

Nyno Vargas: «En discotecas que antes no me dejaban entrar por ser gitano, ahora me llaman para cantar»

Hablamos con Nyno Vargas, que acaba de sacar un nuevo tema con Maikel Delacalle, 'No te enamores', sobre su evolución profesional y personal

por Lidia Ramírez

En el lateral derecho de su cabeza lleva tatuado: «Grande solo Dios», pero si echas un ojo a sus redes sociales, la humildad parece brillar por su ausencia. Mucho descapotable y casas ostentosas, las cadenas de oro que no falten, los viajes a lugares paradisíacos tampoco, y Balenciaga, Gucci y Prada deben estar muy contentos con el de Burjasot. Sin embargo, dicen que las apariencias engañan, o así se justifica él mismo; porque Nyno Vargas, nacido en las 613 viviendas de este municipio valenciano, se define como una persona «cercana y humilde». «Yo tengo mi trabajo, cotizo y pago mis impuestos, así que publicaré lo que me dé la gana y con lo que me sienta cómodo, al final siempre habrá alguien que me critique», se defiende el artista.

De barrio humilde y etnia gitana, lleva una década triunfando con canciones que mezclan los ritmos latinos, el rap o el flamenco. Ahora acaba de sacar nuevo tema con Maikel Delacalle, ‘No te enamores’, un trabajo que iba a dar a luz el 14 de febrero pero que al final se retrasó hasta hace un par de semanas; será que Cupido hizo de las suyas para que en su día no se publicase esta exaltación del amor millennial que nos ha llevado a tenerle tanto miedo al compromiso: «La gente no quiere ningún compromiso, cero ataduras, no cree en el amor», explica Nyno Vargas, que señala que en los últimos años ha cambiado su lenguaje ya que «algunas personas sí se pueden sentir ofendidas». «Hay algunas canciones que ya no cantaría, pero es que yo empecé en la música en 2008 y estamos en 2021, era otra época. Además, con 17 años no pensaba igual que con 28», nos cuenta el artista, que nos cita en la instalaciones de Warner Music para hablar de su música, de su evolución profesional y personal y del racismo que asegura ha sufrido tanto dentro como fuera de la industria musical.

Tus orígenes musicales son flamencos, sin embargo, también te hemos visto cantar rap y ahora tiendes más a lo urbano. ¿Por qué estos cambios de rumbo y con qué estilo te defines más?

El cambio ha sido de una manera muy natural. Yo empiezo haciendo rap, pero siento que necesito incorporarle el flamenco porque es lo que he escuchado toda mi vida. En aquel entonces yo trabajaba con un amigo que era latino, de ahí mi influencia latina también. Tenía muchos amigos latinos en mi barrio que acababan de llegar de sus países, visitaba discotecas latinas y esa influencia hizo que yo creara ese estilo tan peculiar que entonces no existía. Cuando he cambiado mi estilo no lo he hecho por seguir modas, sino porque era lo que me apetecía en ese momento. No me veo cantando lo que cantaba hace 10 años, porque no soy la misma persona, he cambiado y, por tanto, cambia mi música.

¿Crees que el reguetón está minusvalorado y como consecuencia a los artistas que cantáis reguetón se os minusvalora?

La música urbana ha dado un cambio brutal y la industria musical está apoyando mucho el movimiento que traemos, aunque sí que es cierto que todavía falta un poco más. La gente tiene doble moral, critican el reguetón pero luego se saben las canciones, y un cantante de reguetón no merece menos respeto que uno de flamenco, cada uno tiene su magia y su forma de ver la música.
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Imagen: Eva Cubas | The Objective

¿Te han prejuzgado por ser gitano y hacer este estilo? 

Más que por hacer este estilo, me he sentido prejuzgado por ser gitano, simplemente. El otro día vi un vídeo en Tik Tok en el que un chico gitano le gritaba el dependiente de una tienda porque le dio el cambio mal. Los comentarios eran del tipo «es que estos gitanos», «luego piden respeto»… La gente veía el vídeo y no veían a una persona discutiendo, sino a un gitano discutiendo. Es una pena y a mí me hiere porque yo no hago distinción.

¿Has sufrido alguna vez racismo?

Sí, claro que sí. Cuando no era conocido era el gitano, ahora que soy artista ya no soy el gitano, ahora soy Nyno Vargas, pero yo soy la misma persona. He ido a discotecas que no me han dejado entrar por ser gitano, sitios en los que me han mirado mal, pisos que no me han alquilado. La gente es muy hipócrita porque yo soy la misma persona que antes, pero como ahora soy Nyno Vargas se piensan que soy mejor persona, pero soy la misma. Discotecas que antes no me dejaban entrar por ser gitano ahora me llaman para cantar. Yo no tengo culpa de haber nacido donde he nacido, en un barrio humilde, me siento muy afortunado y orgulloso de mis orígenes, pero la gente es muy clasista.
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Imagen: Eva Cubas | The Objective

¿Y dentro de la industria musical has sufrido racismo?

Sí, una vez, y fue un golpe de realidad. Ahí me di cuenta que nadie me iba a echar una mano y que me tenía que buscar yo la vida. Fue en un festival, y hacía poco que estaba saliendo a cantar. El apoyo del público fue increíble, al que más apoyaron en el festival, y se me acercó un hombre y me dijo que era productor y que lo llamase. Lo llamé al cabo de unos días y me dijo que había estado viendo mi perfil, que era gitano y que mi imagen no se asemejaba a lo que estaban buscando. Años después me volvió a escribir, vino a verme a un concierto y me pidió por favor que trabajáramos juntos. Evidentemente le dije que no.

Has comentado en más de una ocasión que la música te salvó, ¿de qué?

De las malas influencias y de las tentaciones. Durante la adolescencia me metí en algunas historias y tuve un pequeño proceso de adaptación para ver qué camino tomaba. Cuando estaba en el barrio veía cosas que no me gustaban y me di cuenta que eso no era lo que yo quería para mi vida. Y tomé otro camino. Empecé a distanciarme un poco más de algunas personas, me quedé con los cuatro o cinco amigos que más me apoyaban, querían el bien para mí y no deseaban el mal conmigo. Yo tenía dos caminos: empezar a focalizar mi energía en algo positivo o seguir el mismo camino que la mayoría de los chicos del barrio. Hoy, muchos de los que entonces fueron mis amigos, están en la cárcel o son drogadictos, tienen mi edad y están jodidos.


En el siguiente vídeo, Nyno Vargas se sincera en nuestras 11 preguntas random: ¿Quién fue su primer ídolo erótico?, ¿Cuál es la prenda más cara que tiene en su armario?, ¿A qué se dedicaría si no fuese cantante?
Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.