El acogedor salón de Ana Boyer en Doha con vistas al mar y una grandiosa terraza acristalada
La hija de Isabel Preysler y el extenista, Fernando Verdasco, se mudaron hasta la capital de Catar hace unos diez años

Ana Boyer, en una imagen de archivo. | Gtres
Ana Boyer y Fernando Verdasco decidieron, hace años, trasladar su residencia desde España hasta Catar. Allí se establecieron en una de las urbanizaciones más codiciadas y caras del país árabe; La Perla. En los últimos años, el matrimonio —que está esperando su cuarto bebé y la primera niña— pasan largas temporadas en el país que les vio crecer, ya que ambos mantienen sus compromisos profesionales en España. A pesar de todo, su base se encuentra en Catar, en una bonita casa, con vistas al mar y que cuenta con una decoración de lo más acogedora.
Ana Boyer y Fernando Verdasco residen desde hace años en Doha, la capital de Catar, junto a sus hijos. La casa de la pareja es un amplio apartamento de lujo situado en una de las áreas más exclusivas de la ciudad, en la famosa zona residencial conocida como La Perla de Catar —The Pearl‑Qatar—, una isla artificial de alto nivel con costa privada y servicios premium, elegida por familias de alto poder adquisitivo. La vivienda está decorada con un estilo moderno y luminoso, predominando los colores neutros, especialmente el blanco, para potenciar la sensación de amplitud y luz.
La espectacular casa de Ana Boyer en Doha
Tiene un salón amplio que se comunica con una gran terraza acristalada mediante ventanales, lo que permite disfrutar de las vistas desde el interior. La terraza cuenta con varias zonas diferenciadas: área de comedor, zona chill‑out con sofás y espacios abiertos para descanso, prácticamente con vistas al mar. El dormitorio principal mantiene la misma estética elegante, con un baño en suite de mármol blanco. Además, como se puede ver en las imágenes que ellos mismos han compartido en las redes sociales, la vivienda dispone de un despacho o zona de trabajo personalizada para Ana o Fernando, adaptada a sus necesidades diarias.
Uno de los objetivos de la casa es que fuera funcional, tanto para niños como adultos. Es por eso que Ana y Fernando colocaron varias zonas funcionales y familiares. Así, los cuartos de baño de niños están adaptados con zonas de juego y descanso, pensado para todas sus edades. La distribución permite que la familia pase tiempo junta, tanto dentro como fuera de casa, aprovechando el clima y la tranquilidad de la zona. Como decíamos, la pareja se mudó a Catar en 2016, cuando Verdasco decidió establecer allí su residencia por motivos profesionales, y desde entonces esa casa se ha convertido en su hogar base. Viven allí la mayor parte del tiempo, aunque suelen viajar con frecuencia a España, especialmente a Madrid, donde también se hospedan en la casa familiar de la madre de Ana, Isabel Preysler, cuando regresan.
Una vivienda lujosa, decorada en tonos claros y mucha luminosidad
Probablemente es el salón una de las zonas más espectaculares e importantes de su residencia, ya que aprovechan para pasar, allí, tiempo juntos. El salón de Ana Boyer y Fernando Verdasco es una estancia amplia, luminosa y elegante, concebida como el corazón del hogar familiar. Está diseñado pensando en tener la máxima luminosidad, sensación de amplitud y una fluidez entre interior y exterior. Predomina una paleta de colores neutros, especialmente el blanco, que potencia la luz natural y crea un aire sereno, elegante y contemporáneo. Una de las características más distintivas del salón son sus grandes ventanales panorámicos que se extienden desde el suelo hasta el techo y permiten que la luz natural inunde toda la estancia.
También, los ventanales panorámicos conectan visualmente y físicamente el salón con la terraza acristalada y las vistas al skyline de Doha y a la bahía. Esta conexión con el exterior hace que el salón parezca una extensión del espacio al aire libre, ideal para disfrutar tanto día como noche. El salón se organiza de forma muy funcional y acogedora. La zona de estar principal consta de sofás amplios y confortables que invitan al descanso y a ver la televisión o charlar con familia y amigos. También tienen tapizados en tonos claros —como blancos y beige suaves— que mantienen la uniformidad cromática del espacio. Los almohadones y los textiles han sido cuidadosamente elegidos para aportar textura sin romper la armonía.
Un salón que es el pulmón de la casa por su terraza acristalada
Aunque Ana Boyer mantiene un perfil discreto, sus gustos decorativos sugieren una mezcla de minimalismo elegante y toques contemporáneos modernos. El salón respira una estética limpia, sin exceso de objetos, donde cada pieza —como lámparas, detalles metálicos o textiles— está pensada para aportar equilibrio visual y confort sin recargar el conjunto. En toda la vivienda —y especialmente en el salón— se aprecia la presencia de espejos estratégicamente colocados —también en otras estancias de la casa— que reflejan luz natural, multiplica visualmente el espacio y genera una sensación de mayor amplitud y profundidad. Esto, también, refuerza el ambiente diáfano y luminoso que caracteriza al salón.
El salón no es un espacio aislado, sino que está diseñado en continuidad con la terraza acristalada, gracias a las puertas correderas de vidrio. De esta manera, las mismas ventanas permiten que el salón se abra al exterior. Además, el salón tiene diferentes áreas de descanso, con comedor y mucho relax. Esto hace que el salón funcione también como un espacio social para reuniones familiares o con amigos, integrado visualmente con el exterior. Así, el salón no es solamente un área formal y funciona como un centro familiar para el real y los juegos con sus hijos, así como un espacio social para recibir a visitas o celebrar eventos más informales. La decoración, aunque elegante, está pensada para ser cómoda y funcional, acorde con la vida diaria de una familia con tres hijos.
