El día que Ramoncín nació por sorpresa en un taxi en la Puerta de Alcalá: «Tuve dos madres»
El histórico cantante ha llevado una vida muy vinculada a Madrid, donde se crio junto a su abuelo y su «tita»

Ramoncín, en una imagen de archivo. | EP
Ramoncín ha insistido, en varias ocasiones, que es madrileño hasta la médula. El cantante ha llevado su vida alrededor de Madrid, de su vida cotidiana y, también, de los distintos momentos que han marcado su rutina. Es por eso que nunca se ha separado del barrio que le vio crecer y como curiosidad ha contado, en distintas veces, que nació por sorpresa en la Puerta de Alcalá cuando su madre y su abuelo se dirigían hasta el hospital. Además, en ese momento, nadie sabía que estaba «embarazada».
«Mi madre me tuvo en un taxi en la Puerta de Alcalá», contó en La Sexta. El cantante, además, confesó que con la ayuda de su abuelo llegó hasta el centro de Madrid en una camioneta y, luego, decidieron coger un taxi. Fue allí donde llegó al mundo. «Más madrileño, imposible», ha bromeado alguna que otra vez. La relación con su madre, en sus primeros momentos de vida, vivió varios altibajos. Fue su madre quien se ocupó de él, como explicó en Y ahora Sonsoles, desde pequeño. «Me di cuenta de que tenía dos madres», contó y fue ella a quien llamó siempre «tita».
Ramoncín vivió el abandono de su madre y se crio con «su tita»
«Me hizo el mayor favor del mundo. Me dejó en la calle Canarias, en el barrio de Delicias, rodeado de una familia maravillosa», apostilló en el programa de Sonsoles Ónega. Además de su tía, su abuelo también fue una de las personalidades que más influyó en esos primeros momentos de vida. «Era un hombre espectacular», añadió. Es más, su pasión por la lectura y el conocimiento se lo transmitió a su nieto, Ramoncín, quien pronto supo que su camino estaba en el mundo de las artes. Fue a mediados de los años 70 cuando el cantante respondió a un anuncio, de un grupo de música de Vallecas, que buscaban un cantante «con carisma».
Así, su estilo, tanto físico, como su actitud, gustó mucho a los que serían sus futuros compañeros. «Yo quería electrificarme, tocar en escenarios grandes y hacer algo distinto», contó, sobre su deseo en ese momento, cuando era más joven. José Ramón Julio Márquez Martínez, su nombre completo, nació en noviembre de 1955 en la ciudad de Madrid. A los dos años y medio, su madre biológica lo dejó al cuidado de su abuelo y su tía Engracia, quienes se encargaron de criarlo. Ramoncín ha recordado en entrevistas que su tía nunca intentó sustituir a su madre, sino que siempre fue, como decíamos, «la tita», mientras que él llamaba «papá» a su abuelo. Aunque su madre volvió de vez en cuando a verlo, fue la familia extendida la que realmente lo educó.
El barrio de Las Delicias marcó su presente
Creció en el barrio popular de Las Delicias, en el distrito de Arganzuela, una zona obrera e industrial cerca del centro de Madrid con comercios, talleres y estaciones de tren que formaban un ambiente urbano y dinámico. Allí, rodeado de vecinos y de una vida comunitaria intensa, se forjó su carácter directo y su conciencia social desde muy joven. Ramoncín recuerda con cariño la vida comunitaria del barrio: los vecinos se conocían, los ancianos le contaban historias de la Guerra Civil, los pequeños jugaban en la calle hasta tarde y todos se ayudaban. Ese ambiente, según él, marcó su visión de la vida y su relación con la música y la sociedad.
A pesar de haber sido abandonado por su madre, Ramoncín ha dicho que nunca sintió realmente la ausencia maternaporque su abuelo, su tía y su hermana Isabel le dieron un hogar lleno de cariño. Él mismo considera que crecer en ese barrio fue «vivir en un parque de atracciones», porque tuvo libertad para explorar, jugar y aprender de la vida cotidiana. Ese ambiente de Madrid urbano y popular no solo marcó su personalidad sino también su trayectoria artística. El contacto con la vida de barrio, las historias de sus vecinos y la energía de una ciudad en transformación se reflejarían después en su música, su actitud irreverente y su conexión con movimientos culturales como la Movida Madrileña en los años 70 y 80.
Como ya contamos en THE OBJECTIVE, el barrio de las Delicias fue uno de esos lugares que marcó el presente y el futuro del cantante y que, sin duda, ha ejercido mucha fuerza y que ha combinado la industrialización con el mundo moderno. Mucho de lo que es hoy, es más, forma parte de su vida actual. Creció en un barrio popular, rodeado de vecinos con vidas duras y sinceras. Esa exposición temprana a la realidad urbana y a personas de carácter franco le enseñó a decir lo que piensa, sin rodeos, algo que ha definido su estilo tanto personal como mediático. Al ser criado mayormente por su abuelo y su tía tras el abandono de su madre, Ramoncín desarrolló autonomía y capacidad de adaptación desde muy pequeño. Esa independencia se refleja en su carrera artística, donde siempre ha buscado control creativo sobre su música y su imagen, sin depender de nadie.
Vivir en Las Delicias, un barrio obrero, le enseñó a observar la vida de las personas comunes, sus historias, alegrías y problemas. Esto se ha traducido en temas sociales en sus canciones y en su implicación con causas culturales y comunitarias. La libertad para explorar y jugar en las calles del barrio, mezclada con las historias de vecinos y la vida urbana, fomentó en él una imaginación activa y curiosidad por la música y la cultura. Esa chispa creativa fue clave en su paso a la Movida Madrileña y su carrera como cantautor de rock. Aunque su madre biológica no estuvo presente, Ramoncín aprendió a valorar los lazos afectivos con quienes realmente lo cuidaron (abuelo, tía, hermana), adoptando una visión de familia más basada en el apoyo mutuo que en los vínculos biológicos.
Cómo ha influido Madrid en su vida
Su identidad está fuertemente ligada a la ciudad y a su barrio. Esa «madricidad» se refleja en su música, su actitud irreverente y su relación con la cultura urbana, siempre orgulloso de sus raíces obreras y de la vida de barrio que lo formó. En todos estos años, Ramoncín ha recibido varios homenajes de la ciudad de Madrid. Uno de los homenajes más importantes fue cuando el Ayuntamiento de Madrid le concedió la Medalla de Oro de la ciudad en 2021, en el contexto de las celebraciones de San Isidro, patrón de Madrid.
Este galardón es un reconocimiento institucional a su trayectoria artística y a su contribución a la vida cultural madrileña, especialmente por su papel en impulsar el rock y la música contemporánea en España desde su propio barrio y desde la capital. Ramoncín mismo ha dicho que Madrid es «el universo de su vida», y que el premio le emocionó profundamente por esa conexión tan íntima con la ciudad. En 2023 fue invitado a leer el pregón de las fiestas de San Isidro desde el balcón de la Casa de la Villa, en un acto emblemático dentro del calendario festivo madrileño. Desde allí, Ramoncín habló del amor por Madrid, de la solidaridad entre vecinos y de la identidad de los barrios, en un discurso que reforzó su figura como voz representativa de la cultura popular madrileña.
