La sala ‘secreta’ de Edurne y De Gea en su casa de Madrid donde tienen su museo más especial
La cantante y el futbolista residen en la localidad madrileña de Majadahonda donde poseen un impresionante chalé

Edurne y De Gea, en una imagen de archivo. | Gtres
Edurne y David de Gea reparten su vida entre Madrid y Florencia. Es en la ciudad italiana donde el jugador de fútbol reside desde hace años, cuando fue fichado por el equipo local. Así, con el paso del tiempo, ambos han tenido que adaptar sus rutinas entre las dos capitales, sobre todo para mantener un poco de orden por el bien de su hija, Yanay. Así, hace años, ambos se compraron una bonita casa en la localidad de Majadahonda, como contamos en THE OBJECTIVE, donde tienen varias zonas que se han convertido en sus favoritas.
El entorno residencial destaca por sus calles amplias, zonas verdes y alto nivel de calidad de vida, lo que lo convierte en un lugar ideal para familias que buscan privacidad y calma sin renunciar a la cercanía con Madrid. Se trata de un chalé unifamiliar con jardín y piscina, diseñado tanto para descansar como para realizar actividades cotidianas en familia. El exterior del jardín combina césped cuidado, vegetación ornamental y una piscina con escaleras integradas que se ha convertido en uno de los espacios favoritos durante los meses de buen tiempo. Aquí, la familia disfruta de momentos al aire libre con la privacidad que ofrece la ubicación.
La sala ‘secreta’ de Edurne y De Gea en su casa de Madrid
El diseño interior de la vivienda refleja una estética moderna y luminosa. El salón, por ejemplo, combina paredes blancas y suelos de madera con grandes ventanales que conectan visualmente con el jardín, aportando luz natural y sensación de amplitud. Los tonos neutros y la distribución abierta crean un ambiente acogedor y equilibrado entre comodidad y estilo. La cocina también tiene un papel protagonista en este hogar. Diseñada como un espacio abierto con una gran isla central, es un lugar donde la familia cocina, charla y comparte momentos más íntimos. Los grandes ventanales permiten que la luz natural inunde la estancia, conectando visualmente con el jardín y haciendo de este ambiente un punto de encuentro diario para la pareja y su hija Yanay.
Uno de los espacios principales de la vivienda es su colección de Funkos, que se encuentran en una de las salas de la casa. Es en esta habitación donde la cantante guarda una de sus grandes pasiones que combina la diversión y la decoración moderna. Está, además, diseñada para mostrar su afición de manera organizada y estética. No es un dormitorio tradicional ni una sala de estar, sino un cuarto especialmente dedicado a su colección, donde cada figura tiene su lugar y se convierte en parte de la decoración de la casa. Las paredes del cuarto están pintadas en tonos neutros —blanco roto y gris suave— para que las figuras de colores vivos resalten visualmente. Gran parte de la pared principal está ocupada por estanterías modulares de cristal y madera, diseñadas para sostener decenas de Funko Pop en diferentes alturas y profundidades. La disposición permite que cada figura se vea claramente y que la luz se refleje sobre ellas, creando un efecto luminoso y llamativo.
Un chalé moderno, en tonos neutros y una decoración especial
La iluminación es clave: focos LED empotrados en el techo y tiras de luz en las estanterías permiten destacar la colección incluso por la noche. Algunas figuras especiales, como las dedicadas a David de Gea o personajes de ediciones limitadas, tienen su propio foco, lo que refuerza la sensación de «exposición de museo» dentro del hogar.
El mobiliario del cuarto es mínimo para no restar protagonismo a los Funkos. Hay un sofá pequeño y moderno de color gris claro, suficiente para sentarse a admirar la colección o tomar fotografías. También hay una mesa baja donde Edurne organiza temporalmente nuevas incorporaciones antes de ubicarlas en las estanterías. La habitación mantiene un estilo ordenado y funcional, evitando sensación de saturación pese a la gran cantidad de figuras. Además de los Funko Pop, el cuarto contiene elementos decorativos que reflejan la personalidad de Edurne, como marcos con fotos de conciertos, discos de platino y pequeños objetos de merchandising de sus giras musicales. Todo está dispuesto de manera que el espacio sea coherente y armonioso, mezclando su pasión por los Funkos con su carrera artística.
Por último, el cuarto tiene ventanas grandes con cortinas ligeras, que permiten la entrada de luz natural durante el día, iluminando los colores de la colección. Según Edurne, este es uno de sus lugares favoritos en la casa, un espacio donde puede relajarse, revivir su infancia y su gusto por la cultura pop, y disfrutar de un momento de ocio personal, alejada del ajetreo profesional. La pasión de Edurne por los Funko Pop no es solo un hobby, sino una parte visible de su personalidad y de su universo personal, que combina diversión, nostalgia y coleccionismo moderno.
Su colección de Funkos, su museo más especial
Desde hace años, la cantante madrileña ha mostrado en redes sociales y entrevistas su entusiasmo por estas figuras, que ella describe como «pequeñas obras de arte que capturan la esencia de personajes que admiro». Su colección incluye desde series, películas y personajes de videojuegos hasta figuras más personales, como una edición especial de David de Gea, que representa a su pareja y compañero de vida. Para Edurne, los Funko Pop son mucho más que muñecos: representan un vínculo con la cultura pop y la creatividad, así como una manera de desconectar del mundo profesional y de relajarse en su hogar. Cada figura tiene su historia, y ella disfruta tanto buscarlas y coleccionarlas como exhibirlas de manera estética en su habitación especialmente dedicada a ellas.
Además, la cantante ha explicado que coleccionar Funko le permite revivir recuerdos de infancia y adolescencia, ya que muchos personajes provienen de series y películas que marcaron sus gustos personales y su formación cultural. Es un hobby que une nostalgia y modernidad, algo que refleja su carácter: divertido, sensible y cercano a la cultura popular. La colección no solo es personal, sino también social: Edurne comparte novedades con sus seguidores y suele publicar fotos mostrando nuevas incorporaciones, generando interacción con fans que también disfrutan del coleccionismo. Esto ha convertido a su pasión en una especie de puente entre su vida privada y su faceta pública, donde la cultura pop se convierte en una forma de expresarse.
