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Susanna Griso, 56 años: «Me despierto a las 5 de la mañana, reviso el móvil y desayuno fuerte»

La periodista madruga mucho y está a primera hora en la redacción de ‘Espejo público’ para seguir de cerca la actualidad

Susanna Griso, 56 años: «Me despierto a las 5 de la mañana, reviso el móvil y desayuno fuerte»

Susanna Griso, en una imagen de archivo. | Gtres

Susanna Griso lleva años poniéndose al frente de Espejo público a primera hora de la mañana. Esto ha hecho que la periodista establezca una rutina en la que se despierta especialmente pronto. Así, como ella misma ha contado en alguna que otra ocasión, la última vez, por ejemplo, fue cuando contó cómo le habían pedido matrimonio, Susanna se despierta antes de que el reloj dé las cinco. Tras esto, suele revisar los periódicos y las noticias más importantes que se han sucedido en el mundo mientras ella ha estado dormida y se pone al día de toda la actualidad. También, se toma un café y desayuna.

Susanna Griso es una de las figuras más influyentes del periodismo televisivo en España, consolidada como la gran referente de las mañanas de Antena 3. Al frente de Espejo público desde el año 2006, ha sabido evolucionar desde el rigor de los informativos tradicionales hacia un formato de magacín que combina la actualidad política más dura con el entretenimiento y la crónica social. La periodista comenzó su carrera en Radio Sant Cugat y TV3, donde destacó por su capacidad de comunicación y su elegancia frente a la cámara.

La rutina de Susanna Griso que se da muy pronto por la mañana

En 1998 se incorporó a la cadena nacional para presentar las Noticias 1 junto a Matías Prats. Esa pareja se convirtió en un icono de credibilidad para la audiencia española. En 2006 aceptó el reto de sustituir a Ana Rosa Quintana (que se marchaba a la competencia) para transformar un programa semanal en un diario de éxito que sigue liderando tras casi dos décadas. La rutina de Susanna Griso es un ejercicio de disciplina casi militar que comienza cuando la ciudad de Madrid aún está sumergida en el silencio. Su despertador suena puntualmente a las cinco de la madrugada, un horario que ella misma describe como «vivir en un huso horario diferente al del resto de los mortales». Nada más despertar, su primer gesto es conectar con la actualidad: revisa los titulares de la prensa digital, los mensajes de última hora en su grupo de dirección y las portadas de los principales diarios para asimilar el tono informativo del día.

Antes de abandonar su hogar, la presentadora se asegura de cargar energías con un desayuno contundente y nutritivo, esencial para mantener la agudeza mental durante las cinco horas de directo que tiene por delante. Suele optar por café, tostadas y frutas, mientras escucha la radio de fondo para captar el ambiente de las tertulias matinales. Este ritual doméstico es su momento de calma antes de enfrentarse a la vorágine de San Sebastián de los Reyes, donde se encuentran los estudios de Antena 3.

Su pareja aprovechó un ‘madrugón’ para pedirle matrimonio

A primerísima hora de la mañana, Susanna llega a las instalaciones de Atresmedia. El tramo que va desde su llegada hasta el inicio del programa es una carrera de fondo que combina la transformación estética con la preparación intelectual. Mientras el equipo de peluquería y maquillaje realiza su labor —lo que ella llama cariñosamente «chapa y pintura»—, ella aprovecha para reunirse con sus guionistas y coordinadores. En este camerino se terminan de perfilar las preguntas de las entrevistas políticas y se ajustan los cambios de última hora en la escaleta. A las 8:00 de la mañana, ya vestida y maquillada, la presentadora realiza el último repaso general con la dirección del programa. Es el momento de los ajustes finales: se deciden los titulares de apertura y se confirman las conexiones en directo. A pesar de los años de experiencia, Susanna mantiene el rigor de supervisar cada detalle, asegurándose de que la transición entre la política dura, los sucesos y el entretenimiento sea fluida y coherente con el estilo de Espejo público.

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Susanna Griso junto a su pareja. | Gtres

El directo arranca a las 8:55 horas y se prolonga hasta pasado el mediodía. Durante estas horas, su rutina consiste en una gestión constante de la energía y la atención, lidiando con el «pinganillo», las órdenes de dirección y la inmediatez de las noticias que surgen en el momento. Es una labor de alta tensión donde la capacidad de improvisación y el control del tiempo son fundamentales para que el espectador reciba una información ordenada y de calidad.

Una vez termina el programa, la jornada de Susanna no finaliza, sino que cambia de ritmo. Tras las reuniones de post-producción para analizar el programa emitido y planificar el del día siguiente, suele regresar a casa para disfrutar de una siesta reparadora. Este descanso vespertino es innegociable para compensar el madrugón extremo y le permite tener una vida familiar normal por las tardes, atendiendo a sus hijos y preparando sus compromisos personales antes de acostarse temprano para repetir el ciclo al día siguiente. Una rutina que, como decíamos, ella misma desveló, hace unos meses, cuando confesó cómo le habían pedido matrimonio.

Al día siempre de la actualidad política y social

La propia Susanna contó que «a las cinco de la mañana», su pareja le estaba esperando para desayunar. Un detalle que, sin duda, llamó especialmente la atención a la presentadora de Antena 3, quien se sorprendió de que su pareja insistiera tanto en que se tomara un café. «En ese momento, me había tomado una pastilla y tenía que esperar un poco para desayunar», contó, en su formato de Antena 3. Tras la insistencia de su pareja, Susanna decidió coger la taza para tomarse un café y, debajo de esto, se encontraba el anillo con el que su futuro marido le pidió matrimonio.

Susanna Griso, en TO. | Víctor Ubiña

Susanna se casó por primera vez en 1997 con el periodista Carles Torras. En un gesto de originalidad, la pareja incluyó en su enlace el pasaje del terror del parque de atracciones del Tibidabo (Barcelona). Los invitados debían atravesar esta atracción para llegar al banquete, entrando entre gritos y sorpresas, algo que Griso recuerda como una de las grandes excentricidades de su primer matrimonio. Tras su divorcio en 2020, Susanna ha anunciado que volverá a pasar por el altar el próximo 25 de julio de 2026 con su actual pareja, el empresario Luis Enríquez Nistal. Los detalles que se conocen hasta ahora dibujan una boda muy diferente a la primera. Como decíamos, la pedida fue especialmente discreta y casera.

Así será su enlace

El enlace se celebrará en la Costa Brava (Girona), un lugar muy especial para ella por sus raíces catalanas y donde recientemente ha adquirido una residencia en la zona del Baix Empordà —concretamente se habla de S’Agaró—. La presentadora ha adelantado que quiere que sea una «fiesta muy informal». Para organizar todo con calma, cuenta con un equipo de wedding planners en los que confía plenamente, delegando la mayoría de los preparativos para poder compaginarlo con su intenso ritmo de trabajo en televisión. A día de hoy, Susanna ha confesado que todavía no tiene el vestido. Tiene previsto reunirse con su diseñadora en febrero para empezar a darle forma, buscando algo que encaje con ese ambiente relajado y veraniego de la costa catalana. Además, ha apuntado que quiere un evento que sea discreto y, sobre todo, relajado en cuanto a vestimenta.

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