Qué supondría para Sergio Ramos y Pilar Rubio comprar el Sevilla: el riesgo económico que conlleva
El que fuera jugador de los Rayados de Monterrey ha vuelto a España y se comenta que podría adquirir el club

Sergio Ramos junto a Pilar Rubio, en una imagen de archivo. | Gtres
Sergio Ramos abandonó a los Rayados de Monterrey hace unas semanas. El jugador de fútbol le dijo ‘adiós’ al equipo mexicano para dar paso a una nueva etapa en España, más cerca de su familia y de su gente, quienes siempre han sido fundamentales en su vida. Y es que, cuando se anunció su fichaje al otro lado del charco, la propia Pilar Rubio aclaró que, entre sus objetivos, no estaba el de mudarse hasta México. Es más, la pareja incidió en que tanto México como España, donde reside la presentadora y hacen vida sus hijos, están muy bien comunicados. Y así ha sido. En todo este tiempo, Pilar ha hecho continuos viajes hasta Monterrey, donde ha disfrutado de su cultura y gastronomía, como ella misma ha compartido en sus redes sociales.
Una vez con un pie en nuestro país han sido muchas las dudas que han surgido. Entre ellas, ¿cuál va a ser el futuro de Sergio Ramos? ¿a qué quiere dedicarse? Lo cierto es que, en las últimas semanas, ha comenzado un rumor que ha apuntado que el deseo del jugador de fútbol es el de comprar el equipo de la ciudad de Sevilla, el Sevilla FC, un proyecto soñado para el de Camas, quien comenzó su carrera deportiva en este club.
Por qué Sergio Ramos quiere comprar el Sevilla FC
Y es que la posibilidad de que Sergio Ramos se convierta en el dueño del Sevilla FC ha dejado de ser un simple rumor de vestuario para transformarse en una operación financiera de calado. A finales de enero de 2026, el camero lidera una ofensiva inversora que podría cambiar el rumbo del club de Nervión tras años de inestabilidad institucional. Sergio Ramos no camina solo en esta aventura. Lidera un grupo inversor, vinculado al fondo Five Eleven Capital, que ha puesto sobre la mesa una oferta que ronda los 450 millones de euros para adquirir la mayoría accionarial del club. Así, parece ser que el jugador habría firmado recientemente una LOI —es decir, una Carta de Intenciones— que le otorga un periodo de negociación exclusiva de unos tres meses.
Durante este tiempo, el equipo del futbolista analizará minuciosamente las cuentas del Sevilla para confirmar si la oferta final se mantiene o se ajusta, dado que el club arrastra un déficit acumulado importante tras varias temporadas sin los ingresos de la Champions League. Para los accionistas actuales —las familias que sostienen el consejo de administración y el grupo de Del Nido—, la figura de Sergio Ramos es el puente perfecto para una salida digna. Su presencia, sin lugar a dudas, «humaniza» la llegada de capital externo, lo que facilita la aceptación por parte de una afición que se ha mostrado muy crítica con la gestión de José María del Nido Carrasco.
A diferencia de otros grandes desembarcos de capital en el fútbol europeo, el plan de Ramos no parece ser el de los fichajes galácticos inmediatos. El objetivo principal sería limpiar la deuda —que ha superado los 80 millones de euros recientemente— y sanear la masa salarial. Ramos apuesta por un modelo de crecimiento a medio y largo plazo, centrado en potenciar la ciudad deportiva y recuperar la filosofía de «vender para crecer» que tan buenos resultados le dio al Sevilla en el pasado. Esta operación marcaría el final definitivo de su etapa como futbolista de élite —tras su paso por México y su última etapa profesional— para entrar de lleno en los despachos. De esta manera, se convertiría en presidente-propietario con un perfil muy activo, similar al modelo de David Beckham en el Inter Miami o Ronaldo Nazário en su día con el Valladolid y Cruzeiro.
Qué supondría esta compra para su patrimonio
Como decíamos, la compra del equipo lo que hará será fortalecer su patrimonio, aquel en el que también participa Pilar Rubio. A diferencia de lo que mucha gente piensa, Sergio Ramos y Pilar Rubio se casaron en separación de bienes. Esto significa que si Sergio compra el Sevilla FC liderando un grupo inversor, el club será patrimonio exclusivo de Sergio —o de su entramado empresarial—. Pilar Rubio no tendría derechos de propiedad sobre el equipo, ni las deudas del club afectarían al patrimonio personal de ella. Mientras la fortuna de Ramos se estima en torno a los 100 millones de euros —alimentada por sus años en el Real Madrid, PSG y sus negocios inmobiliarios—, el patrimonio de Pilar, aunque muy saneado gracias a su carrera como presentadora e influencer, es considerablemente menor.
Sí que es cierto que comparten un holding empresarial que gestiona activos por valor de unos 75 millones de euros. La compra del Sevilla probablemente no se haría con dinero «en efectivo» de su cuenta corriente, sino a través de este entramado o de nuevas sociedades creadas con el fondo Five Eleven Capital. Comprar un club de fútbol es una inversión de alto riesgo. El Sevilla tiene una deuda que ronda los 80-100 millones de euros. Para el patrimonio de Ramos, esto supondría hipotecar gran parte de su liquidez y poner en juego la rentabilidad de sus otros negocios —inmobiliaria, caballos y arte— para reflotar la entidad. Para Pilar Rubio, la compra no supone un cambio en su cuenta bancaria directa, pero sí un giro radical en su estilo de vida y marca personal.
¿Y para su carrera profesional?
Tras vender su mansión de La Moraleja en 2025 por 7 millones de euros, la familia ha centralizado gran parte de su logística en el sur. Pilar, experta en comunicación, tendría un papel clave en la «modernización» de la imagen del club, aportando su influencia para atraer patrocinadores y marcas de estilo de vida, algo que ya hacen los Beckham en Miami. El mayor riesgo para el patrimonio conjunto no es la quiebra —ya que están muy diversificados—, sino el coste de oportunidad. Invertir 450 millones de euros —liderando el grupo— en un club de fútbol en crisis es una apuesta emocional. Si el club no entra en Champions o no se sanea, Ramos podría ver cómo su fortuna personal se drena en cubrir las pérdidas operativas del equipo, algo que ya les ha pasado a otros exjugadores convertidos en dueños.
