El acogedor refugio de Tania Llasera es el más original de la sierra de Madrid por sus colores
La presentadora se compró una casa, hace unos años, donde el desorden y el mobiliario ponen el punto de originalidad

Tania Llasera, en una imagen de archivo. | Gtres
Tania Llasera se estableció en Madrid, después de dejar su País Vasco natal, hace muchos años. En la capital, la presentadora ha desarrollado su carrera en distintos programas de televisión y cadenas, y, ahora, está enfocada en sus redes sociales, donde comparte recetas y pequeñas píldoras del día a día junto a sus seguidores. Así, hace un tiempo, y huyendo del estrés de la ciudad, tanto Tania como su marido decidieron invertir en una bonita casa en la sierra de Madrid que, sin duda, llama la atención por su originalidad; y es que la periodista decidió mantener muchos de los objetos de los anteriores propietarios, combinándolo con toques más modernos.
Tania nació en una familia bilingüe —de madre británica y padre vasco—, lo que le otorgó un carácter cosmopolita y un dominio perfecto del inglés que marcaría su carrera. Tras estudiar Antropología y Producción de Documentales en Gran Bretaña, regresó a España y comenzó a trabajar detrás de las cámaras. Su gran oportunidad llegó en los años 2000 en canales como Fly Music y La Sexta, pero fue en Telecinco donde se consolidó. Presentó programas de gran éxito como Resistiré, ¿vale?, Fama, ¡a bailar! y, sobre todo, fue la cara de las redes sociales en las primeras ediciones de La Voz.
La casa en la sierra de Tania Llasera
En 2014, Tania vivió un punto de inflexión mediático. Tras decidir dejar de fumar, su metabolismo cambió y aumentó de peso. Lo que para muchos habría sido un problema de imagen, ella lo convirtió en una bandera. Fue duramente criticada en redes sociales, pero respondió con una naturalidad que desarmó a sus detractores. Se convirtió en un referente para miles de mujeres al defender que la salud y la felicidad están por encima de una talla de pantalón. Ha publicado libros como La vida a mordiscos, donde mezcla recetas de cocina con reflexiones sobre la autoaceptación.
Tania se casó en 2012 y ha sido madre hasta en dos ocasiones; de Pepe y Lucía. A través de su Instagram, Tania muestra la cara B de la crianza: el cansancio, las dudas y la realidad de conciliar, lejos de la imagen perfecta que suelen dar otras celebridades. En la actualidad, Tania se ha reinventado como una creadora de contenido de alta calidad y una comunicadora todoterreno. Ha participado en formatos como MasterChef celebrity y colabora habitualmente en programas de radio y televisión aportando su visión fresca y directa.
Colores, desorden y su marca personal
La casa que Tania Llasera adquirió en la sierra de Madrid —por el área de Guadarrama/Moralzarzal— se ha convertido en su gran proyecto personal y el centro de su vida familiar desde finales de 2023. Para Tania, esta mudanza no fue solo un cambio de código postal, sino una declaración de intenciones sobre cómo quiere vivir la madurez. A diferencia de las mansiones minimalistas y frías de otras celebridades, la casa de Tania destaca por ser acogedora, colorida y vivida. Ella misma la define como una casa «con alma» donde el desorden de sus hijos y el arte son bienvenidos.
La decoración mezcla muebles recuperados, piezas de diseño de los años 50 y 60, y muchísima luz natural. Tania compartió gran parte del proceso de reforma en sus redes sociales —bautizada como Camptania—, mostrando cómo transformó una vivienda de montaña clásica en un hogar moderno pero respetuoso con el entorno. La cocina, debido a su gran pasión, es el corazón de la casa. Como apasionada de la gastronomía y autora de libros de cocina, diseñó un espacio amplio, funcional y abierto, donde graba la mayoría de sus contenidos culinarios. Tania ha apostado por un jardín que se integre en la sierra, con especies autóctonas y un aire menos estructurado, ideal para que sus hijos, Pepe y Lucía, crezcan en contacto directo con la naturaleza.
La casa cuenta con espacios dedicados a la creatividad, donde ella da rienda suelta a sus aficiones artísticas, fundamentales para su salud mental. La intención de comprarse una casa a las afueras de Madrid se debió a distintos factores. Tras la pandemia, buscaba un entorno con aire más puro para sus hijos y para ella misma. La sierra le permite desconectar del ritmo frenético de los platós de televisión y las redes sociales. La casa ha sido adaptada para ser más eficiente energéticamente, alineándose con su filosofía de consumo responsable.
Un lugar con muebles vintage y modernos
Como decíamos, la decoración es uno de los puntos fuertes de la casa. Dado que Tania es mitad británica, su casa tiene una fuerte influencia de las casas de campo inglesas mezclada con el diseño de mediados del siglo XX (Mid-Century Modern). Así, Tania ha demostrado que no tiene miedo al color. En lugar de paredes desnudas, utiliza papeles pintados con motivos botánicos o geométricos y colores intensos —con verdes profundos, amarillos mostaza y terracotas—. La inspiración principal es crear un espacio que parezca heredado. Combina piezas icónicas de diseño con muebles comprados en rastros o heredados de su familia.
La cocina es el epicentro. Está diseñada para ser funcional pero estética. Destacan las estanterías abiertas donde luce su colección de vajillas desparejadas, tarros de cristal y libros de cocina. No es una cocina para la foto, es una cocina donde se mancha de harina. En lugar de orientar todo hacia una televisión gigante, el salón está organizado para fomentar la charla y la lectura. Hay alfombras superpuestas —una técnica muy boho— para dar calidez, y muchas plantas naturales que conectan el interior con el paisaje de la sierra. En las habitaciones predominan los materiales naturales: lino en las cortinas y colchas, madera natural en los cabeceros y mucha importancia a la iluminación indirecta —con lámparas de mesa con pantallas de tela en lugar de focos empotrados en el techo—.
Además, Tania es fan de dar una segunda vida a los muebles. Ha mostrado cómo lija y pinta cómodas antiguas o cómo cambia los pomos de armarios básicos para que parezcan piezas de lujo. Sus paredes están llenas de cuadros, láminas, fotografías familiares y dibujos de sus hijos. No sigue una cuadrícula perfecta; es una composición orgánica que va creciendo con el tiempo. Por toda la casa hay butacas estratégicamente situadas junto a ventanas para aprovechar la luz de la sierra, siempre acompañadas de una manta y una pequeña mesa para el té. Lo más importante de su decoración es que no busca la perfección. Tania defiende que una casa debe adaptarse a sus habitantes y no al revés.
Así, los juguetes de Pepe Bowie y Lucía Lennox no están escondidos en un sótano; forman parte del salón y de la vida diaria. Ha instalado grandes ventanales que actúan como cuadros vivos, dejando que el jardín y los árboles de la sierra formen parte de la decoración interior. Tania utiliza mucho el concepto de Hygge —la palabra danesa para la felicidad en las pequeñas cosas y la calidez del hogar—. Su casa huele a velas, a café recién hecho y a madera, buscando siempre esa sensación de refugio contra el frío de la montaña.
