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Mar Flores abre las puertas de su bonito salón francés: de colores claros y con chimenea

La concursante de ‘Decomasters’ lleva años viviendo en una de las zonas más exclusivas y caras de Madrid; El Viso

Mar Flores abre las puertas de su bonito salón francés: de colores claros y con chimenea

Mar Flores junto a su hijo Carlo. | Gtres

A Mar Flores le apasiona la decoración, al igual que lo hace la moda. Buena cuenta de ello está dejando durante su participación en Decomasters, el nuevo formato de TVE, donde está demostrando sus dotes con las reformas de la mano de su hijo, Carlo Costanzia. Y es que, hasta este momento, no habíamos conocido esa nueva faceta de la socialité, quien siempre ha mostrado una actitud más distante y, sobre todo, como modelo. Aún así, la decoración ha sido algo que siempre le ha ilusionado y, por eso, en su casa, nos encontramos con un diseño moderno, práctico y, sobre todo, elegante.

La casa de Mar Flores es el reflejo perfecto de su evolución: ha pasado de ser un escenario de reportajes de alta alcurnia a un refugio familiar donde el arte contemporáneo y la calidez de sus cinco hijos son los protagonistas. Desde hace tiempo, Mar reside en un espectacular chalé situado en una de las zonas más exclusivas de El Viso, en pleno corazón de Madrid. A diferencia de las grandes mansiones a las afueras, vivir en El Viso es el máximo símbolo de estatus discreto en la capital.

La casa de Mar Flores en el exclusivo barrio de El Viso

Mar Flores ha diseñado su casa como una mezcla entre un palacete clásico y un loft neoyorquino. La inspiración principal es el lujo silencioso: materiales nobles pero sin estridencias. Tras una gran reforma, la planta principal fluye sin apenas tabiques, conectando el salón principal con el comedor y una zona de biblioteca. La casa cuenta con inmensos ventanales que dan a un jardín privado, algo casi inaudito en el centro de Madrid, lo que permite que el verde de los árboles forme parte de la decoración. Las paredes no están vacías; albergan obras de arte contemporáneo de gran formato, fotografías de moda icónicas y esculturas que ella misma ha ido adquiriendo en ferias como ARCO.

Mar utiliza mucho el terciopelo en sofás de colores joya, combinados con mesas de centro de mármol y detalles en latón dorado. Es una apasionada de los libros de mesa de café sobre moda, arquitectura y viajes, que utiliza como elementos decorativos en casi todas las estancias. Como icono de estilo, su vestidor es una de las piezas centrales. Es un espacio diseñado a medida, con iluminación tipo boutique, donde guarda piezas de alta costura y su colección de accesorios.

En el exterior, posee un oasis privado con piscina y una zona de chill-out donde organiza cenas con su círculo más íntimo. Es un espacio rodeado de hiedra y muros altos que le garantizan una privacidad total frente a los paparazzi. A pesar del glamour, Mar siempre destaca que su casa es «un hogar de chicos». La cocina es moderna, con una gran isla central de piedra, diseñada para desayunos familiares rápidos antes de que sus hijos salgan al colegio. Mar se inspira mucho en el diseño de interiores francés e italiano. No le gusta el minimalismo extremo; prefiere que la casa cuente una historia. Fiel a su apellido, nunca faltan arreglos florales naturales —especialmente peonías y rosas blancas— que aportan frescura y fragancia a las estancias.

Un salón lleno de vida y con una chimenea

La casa siempre tiene una iluminación tenue y un aroma característico, buscando crear una atmósfera de calma tras el ajetreo de su vida profesional. Mar ha compartido en varias ocasiones que su lugar favorito es un rincón del salón junto a la chimenea, donde suele sentarse a leer guiones o planificar sus colecciones de moda. Probablemente, es su salón la estancia que mejor define su madurez estética. No es solo un lugar de paso, sino una galería personal donde el lujo se entiende como confort visual y riqueza de texturas. El salón está bañado por una luz cenital y lateral imponente. Los ventanales sonde suelo a techo, con marcos delgados de hierro fundido en color negro (estilo industrial-chic), que enmarcan el jardín exterior como si fuera un cuadro vivo de color verde.

Además, el suelo es una de las joyas de la casa. Se trata de un parqué de roble colocado en espiga (point de Hongrie), con un acabado mate y natural que aporta calidez inmediata y ese aire de piso señorial parisino. El mobiliario está distribuido para fomentar la conversación, huyendo de la típica disposición orientada solo hacia una pantalla. El sofá es el gran protagonista, posiblemente de diseño italiano (estilo Minotti o Flexform), tapizado en un terciopelo de color neutro que cambia de tonalidad según la luz. Mar rompe la monocromía con cojines de seda y telas étnicas en tonos más oscuros o con texturas metalizadas. Suelen flanquear la mesa de centro dos butacas icónicas, como las Barcelona o piezas de los años 50 recuperadas, tapizadas en cuero color tabaco o bouclé blanco.

Colores claros, detalles y lino

La mesa de centro es un bloque sólido de mármol veteado o una estructura de cristal y latón. Lo más detallado es lo que hay sobre ella. Mar ha dispuesto montañas de libros de gran formato de editoriales como Assouline o Taschen —especialmente sobre Valentino, Chanel y fotografía de Peter Lindbergh—. Además, siempre hay velas de gran tamaño de firmas como Diptyque o Jo Malone, que perfuman el ambiente con notas de higuera o ámbar. Mar no utiliza cuadros pequeños; prefiere el impacto de las grandes dimensiones. Suele presidir el salón una obra de arte abstracto de gran formato, con mucha textura y relieve, que aporta profundidad a la estancia. En las paredes laterales, grandes espejos con marcos dorados envejecidos o de estilo veneciano multiplican la luz y la sensación de espacio.

El rincón de la chimenea es funcional y Mar lo usa, también, como un espacio decorativo donde coloca candelabros de diferentes alturas. El uso de las cortinas. Son de lino grueso, con mucha caída y arrastran un par de centímetros sobre el parqué, lo que le da ese toque romántico y desenfadado a un salón que, de otro modo, podría parecer demasiado formal.

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