La fortuna de Epstein de 577 millones, al detalle: todos sus herederos, su novia y sus orígenes
El fideicomiso ha revelado a quién le dejó el magnate toda su fortuna, obtenida tras años de estafas

Epstein junto a Donald Trump. | Gtres
Jeffrey Epstein dejó tras su muerte una fortuna de 577 millones de dólares a unos misteriosos herederos. Entre toda la abrumadora publicación de los nuevos archivos desclasificados del caso, el fideicomiso de Epstein ha revelado quiénes son los herederos de esta fortuna. El número de víctimas ha ido descendiendo a medida que el nombre del magnate saliese vinculado a una causa tan grave como los delitos por pederastia.
Dos días antes de su muerte —se ahorcó en su celda, aunque algunos dicen que le ahorcaron— en la prisión federal de Manhattan, en Nueva York, Epstein firmó un documento en el que dejaba por escrito quién era la heredera: su novia Karyna Shuliak, odontóloga de 36 años y de origen bielorruso. Este nombre se repite mucho en los documentos publicados por el Departamento de Justicia, los cuales muestran que se conocían desde, por lo menos, 2012, y a la que ayudó a pagar sus estudios. Se cree que ahora está viviendo en Nueva York.
En el denominado ‘Fideicomiso 1953’, llamado así por el año de nacimiento de Epstein, decía que Shuliak recibiría 100 millones de dólares, con una anualidad de 50 millones. También recibió una gran parte de sus bienes y residencias. En este documento se decía que Epstein tenía la intención de casarse con su novia y de darle su anillo de 30 quilates como regalo.

¿Quién más hereda parte de la fortuna?
Karyna Shuliak es la que más tiene que recibir de la herencia, pero hay más personas en ese fideicomiso, unas 40. Algunos están censurados y otros eran de su círculo más cercano. Darren Indyke, su abogado personal durante muchos años, 50 millones de dólares, y su contador interno, Richard Kahn, 25 millones.
El abogado de Shuliak, quien fue la última persona con la que habló Epstein desde la cárcel antes de suicidarse, ha rechazado hacer algún tipo de comentario.

En el fideicomiso salen también otros herederos como su hermano Mark Epstein y Ghislaine Maxwell, quien fue condenada en 2021 por ayudar a Epstein a abusar sexualmente de niñas adolescentes. Según el documento, cada uno de ellos debería recibir 10 millones de dólares. También quería dar cinco millones a Martin Nowak, profesor de matemáticas de la Universidad de Harvard con el que Epstein tuvo una amistad. Su hermano dice no saber nada de que su nombre había sido escrito en el documento y, por otro lado, Maxwell está actualmente cumpliendo una condena de 20 años de prisión.
Sin embargo, Daniel Weiner, abogado de la sucesión, ha dicho que nadie de los citados «recibirán dinero alguno de dicha herencia a menos que y hasta que se hayan satisfecho completamente todas las deudas y reclamaciones contra la misma, incluidas las reclamaciones de indemnización presentadas por mujeres que sufrieron abusos a manos de Epstein».
Pero, después de la muerte del pedófilo, Darren Indyke y Richard Kahn crearon un fondo de restitución de 121 millones de dólares para las víctimas de Epstein. Dicho patrimonio pagó 49 millones en indemnizaciones a las víctimas.
¿De dónde viene todo el dinero de Epstein?
Jeffrey Epstein creció en una familia judía de clase media. Sus inicios fueron con una breve experiencia como profesor. Sin embargo, aunque sí asistirá a la universidad, no llegó a graduarse en su especialidad: Matemáticas y Física y, aún así, se puso a trabajar en la prestigiosa escuela Dalton de Manhattan. En esta escuela conoció a un estudiante cuyo padre vio el potencial de Epstein y llamó a Ace Greenberg para que hablase con uno de los directores de Bear Stearns, una firma de Wall Street. Según el diario Metro, a través de esas amistades, conoció a Michael Tennenbaum, un consultor muy prestigioso de la Gran Manzana. Este vio el talento de Epstein como un «vendedor excepcional» y al final le contrató.

En Bear Stearns, Tennenbaum, descubrió que Epstein tenía dos títulos universitarios, pero no estaba registrado en ninguna universidad. Jeffrey le pidió una segunda oportunidad y Tennenbaum se la dio. «No me di cuenta de que estaba creando uno de los monstruos de Wall Street» llegó a admitir.
Mientras trabajaba en la empresa, Epstein estafó 10.000 dólares, le descubrieron y le multaron, pero él decidió renunciar a su puesto de trabajo. Sin embargo, Epstein tenía un plan: su propia empresa: J. Epstein and Co., más tarde rebautizada como Financial Trust Co., que empezó en 1982. Ahí se empezó a codear con mil millonarios como Les Wexner, con el que ganó 200 millones de dólares durante 20 años.
Epstein se dedicó a estafar a inversionistas durante un tiempo. El contratista de defensa británico, Douglas Leese, le acusó de abusar de su cuenta de gastos. Mientras que Michael Stroll le culpó de fugarse con 450.000 dólares que había conseguido tras una transacción que nunca se llegó a materializar.
En otra ocasión, Epstein quiso manipular los precios de las acciones de empresas que cotizaban en bolsa. Tras esto, solicitó dinero a inversionistas, como el director ejecutivo de Simon & Schuster, para luego desaparecer con su dinero. El magnate tenía una gran capacidad para marcharse impune, la cual le permitió seguir ganando riqueza suficiente para impresionar a objetivos financieros de más poder en el futuro.

En los años 80, Epstein conocía a Ana Obregón, la cual con su familia decidió contratar al magnate para que encontrase el dinero que les había desaparecido después de la implosión de la empresa Drysdale Securities. Lo que pasó con esta empresa provocó que muchas familias perdiesen millones.
Más tarde, en la década de los 90, Epstein consiguió hacerse espacio en el mundo de David Rockefeller a través de que su fundación donara decenas de miles de dólares a la Universidad Rockefeller y a la Comisión Trilateral. El pedófilo también aseguró que gestionaba el dinero de la familia Rockefeller, pero resultó ser una gran mentira. Epstein usaba el nombre de Rockefeller para impresionar a personas e instituciones muy poderosas.
El multimillonario Les Wexner, quien estaba detrás de marcas como The Limited y Victoria’s Secret, fue posiblemente el mayor benefactor de Jeffrey Epstein.
El magnate conoció a Ghislaine Maxwell, quien la ayudó a manipular y abusar de chicas adolescentes, por lo que ella fue condenada a 20 años de prisión.
Debido a su porte aristocrático e inteligencia, Epstein consiguió moverse entre ricos. Ganó millones de de dólares, con los cuales pudo comprar Little St. James, su isla privada en 1998, por unos 12,3 millones de dólares, donde abusó sexualmente de chicas jóvenes.
