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¿Por qué la reina Letizia es tan criticada y 'cae tan mal'? Tres expertos dan las claves

Hablamos con tres destacados expertos para que den respuesta a esta pregunta que tantos se hacen

¿Por qué la reina Letizia es tan criticada y ‘cae tan mal’? Tres expertos dan las claves

La reina Letizia | RRSS

Criticar a una reina consorte no es nada nuevo. Ha ocurrido siempre y en casi todas las monarquías: las esposas de los reyes han sido históricamente el blanco fácil del descontento, el prejuicio y la frustración colectiva. En España, tanto en tiempos de los Austrias como de los Borbones, las consortes han cargado durante siglos con reproches que muchas veces decían más de la sociedad que las juzgaba que de ellas mismas.

Lo llamativo del caso de la reina Letizia es que las críticas no proceden solo de sectores antimonárquicos o republicanos, sino que surgen con fuerza desde dentro del propio monarquismo. Se la ha cuestionado por su origen, por su forma de hablar, por su actitud, por no ajustarse al modelo de consorte discreta que algunos siguen considerando legítimo.

De hecho, a lo largo de los últimos años, la reina Letizia se ha visto envuelta en varias polémicas que han alimentado críticas tanto mediáticas como públicas. En 2023, su figura volvió al centro del debate tras los polémicos mensajes de su excuñado, Jaime del Burgo, sobre una supuesta relación íntima entre ambos, un asunto que distintos medios interpretaron como un intento de debilitar su imagen personal y familiar.

El cronista Jaime Peñafiel ha sido una de las voces más críticas entre los expertos en Casa Real, protagonizando controversias reiteradas por sus comentarios sobre Letizia. En numerosos artículos, Peñafiel llegó a describir con dureza a la riena, asegurando en El Mundo que «a Letizia le pierde el mal carácter, su mala educación y su violencia. (…) Yo fui la primera víctima de su mal carácter y su mala educación», dijo el periodista, aconsejando incluso al rey Felipe VI que se separase de ella.

Además de las críticas que surgen directamente de estos círculos, el debate ha generado reacciones en distintos sectores culturales y mediáticos. Por ejemplo, una oleada de periodistas, actrices y figuras públicas calificó recientemente muchas de las críticas hacia la reina como «machistas, misóginas y clasistas», defendiendo su papel institucional y rechazando lo que consideraron un ataque injusto a su trayectoria y a su función pública.

¿Qué hay realmente tras el rechazo a la reina Letizia? La historiadora Gema Lendoiro da su opinión personal

Para entender qué hay detrás de este rechazo hacia la reina Letizia, en THE OBJECTIVE hemos hablado con la periodista e historiadora Gema Lendoiro, con la experta en protocolo y etiqueta María José Gómez y Verdú y con el experto en relaciones públicas Carlos Martorell. Aunque hay opiniones para todos los gustos, en este caso todos coinciden en que Letizia no sería el problema, sino el síntoma de un choque entre dos modelos de monarquía y de una figura femenina que, al ejercer su papel con profesionalidad, criterio propio y visibilidad, sigue resultando incómoda para quienes preferirían que una reina más dócil y reservada.

Letizia. Gtres

La periodista e historiadora Gema Lendoiro lo formula de manera directa: «Que una reina consorte sea criticada por el pueblo no es nada nuevo. En la historia de los Austrias y, sobre todo, de los Borbones, pasó muchas veces. Lo que es nuevo es que sea criticada por monárquicos y con argumentos tan pobres como inexistentes, especialmente los relativos a su supuesto pasado sexual, que a nadie debería importar aunque, por lo que se ve, a algunos sí».

Para Lendoiro, el problema no es personal, sino simbólico: «La mayoría de los que la critican lo hacen porque no pueden soportar que la nieta de un taxista ocupe el lugar que muchos imaginaron para alguna hija o sobrina con título nobiliario. Pero olvidaron algo: que Felipe VI la eligió a ella y que ya no estamos en el siglo XIX, ni siquiera en el XX».

Uno de los pilares de su defensa es el papel educativo de la reina: «Letizia es una mujer altamente consciente de su papel, especialmente el de educar a la futura jefa del Estado, y lo ha hecho de forma brillante. Se han inventado de todo, pero lo cierto es que, o ambos reyes son unos magníficos actores, o ese matrimonio funciona perfectamente, porque no es solo que haya amor —que lo supongo—, sino un compromiso y un trabajo en común profundamente sólido».

«Letizia ha aguantado lo que pocas mujeres de nuestra generación hubiéramos tolerado. No se puede defender y, aun así, sigue cumpliendo con su papel a la perfección». La historiadora considera que la reina «molesta que sabe hablar perfectamente en público, sin leer, y que no se equivoca. Molesta que sea capaz de defender una reunión de trabajo con el presidente de una república, con Isabel II o con familiares de personas con enfermedades raras. Se prepara los temas con minuciosidad, exquisitez y brillantez».

Para la experta, la conclusión es clara: «Es el gran activo de la Casa Real y ha aupado al rey en todo. Me atrevo a decir, además, que es la primera vez en muchos años que hay una verdadera familia en los Borbones españoles».

En cuanto a su papel como madre, Lendorio asegura que «ha protegido a su familia de puertas hacia dentro y lo ha hecho bien. No ha aceptado los escándalos de su familia política ni ha querido esa influencia para sus hijas, como ninguna madre lo querría. (…) Por eso no me sorprendiera en absoluto que pusiera un férreo cordón entre sus hijas, a las que protege de conductas inapropiadas de ciertas personas de su familia política. Y creo que ha hecho lo que cualquier madre hubiera hecho: alejar las malas influencias de unas niñas que estaban creciendo y formándose».

«Las comparaciones son odiosas. Letizia no es como la reina Sofía porque vienen de mundos muy diferentes. Si Sofía lo hizo bien, Letizia lo hace mejor, porque ha tenido que aprenderlo ya de mayor. Desde luego, posee una fuerza mental a prueba de bomba, porque tiene que ser durísimo sufrir ese bullying constante», retamata Lendoiro.

María José Gómez y Verdú, experta en protocolo: «Letizia se ha convertido en el símbolo de una transición que no todos los monárquicos deseaban»

María José Gómez y Verdú, experta en protocolo, sigue la misma línea: «Más que rechazo personal puro, lo que existe es una fricción entre modelos de monarquía. Letizia se ha convertido, para algunos, en el símbolo de una transición que no todos los monárquicos deseaban».

«Su lenguaje corporal suele ser contenido, su expresión concentrada y su interacción muy medida. Mientras algunos interpretan esto como profesionalidad y respeto institucional, otros lo leen como distancia emocional», añade, asegurando que «para una parte del monarquismo clásico, el protocolo no es un detalle secundario, sino un lenguaje simbólico que sostiene la dignidad y la continuidad histórica de la Corona. Cualquier desviación, por pequeña que sea, puede vivirse como una erosión de ese marco tradicional».

También menciona el peso del factor religioso: «Que la reina no proyecte una vinculación visible con esa tradición se vive, en ciertos sectores, como una desconexión con una dimensión identitaria que consideran parte del legado histórico de la Corona».

Carlos Martorell, experto en relaciones públicas: «La felicité por la muy positiva labor que está haciendo para la Corona»

A esta lectura se suma el testimonio del relaciones públicas internacional Carlos Martorell, que aporta una dimensión humana: «Cuando don Felipe presentó a Letizia, recordé que era una periodista culta y muy profesional. Pero muchos la rechazaron con frases como ‘es la nieta de un taxista’ o ‘es periodista‘, como si eso la hiciera despreciable».

Con el paso del tiempo, la percepción de la reina ha cambiado: «La felicité por la muy positiva labor que está haciendo para la Corona. Su comportamiento con los damnificados de la DANA es un ejemplo de cómo es en realidad. Es muy inteligente y una buena embajadora de España. Ser la reina de España no es tarea fácil». «Puedo comprender que haya antimonárquicos y republicanos, pero no que haya monárquicos que la desprecien», concluye.

Como vemos, hay opiniones para todos los gustos. Los tres expertos consultados por este medio reman en la misma dirección, pero es posible que existan más razones que expliquen la animadversión hacia Letizia, más allá de su origen o del pensar y sentir de la sociedad española.

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