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Eva Arguiñano, sobre la relación con su hermano Karlos: «De niños nunca conocimos el lujo»

La jurado de ‘Top chef’ y experta repostera se crio en Beasáin junto a sus hermanos y forjó una conexión con Karlos

Eva Arguiñano, sobre la relación con su hermano Karlos: «De niños nunca conocimos el lujo»

Karlos, Eva y Joseba Arguiñano. | Atresmedia

Eva y Karlos Arguiñano son dos rostros muy conocidos y valorados dentro del mundo de la gastronomía. Los hermanos, sobre todo Karlos, han construido una figura de excepción en la televisión, colándose, cada mañana, en la cocina de infinidad de espectadores. Eva, su hermana pequeña, también quiso, hace mucho tiempo, seguir sus pasos. Aunque eso sí, la chef se decantó por el mundo de la pastelería, donde ha desarrollado una carrera de lo más exitosa. Pero ¿cuál es la verdadera relación entre ambos?

La relación entre Karlos y Eva Arguiñano es una de las más sólidas y exitosas de la televisión española, basada en un pilar fundamental: son hermanos. Eva es la hermana pequeña de Karlos —se llevan unos 12 años—. Crecieron en una familia de cuatro hermanos en Beasáin, Guipúzcoa. Esa diferencia de edad hizo que Karlos fuera, en cierta medida, un mentor para ella desde el principio. La carrera de Eva ha estado ligada a la de su hermano desde sus inicios.

La buenísima relación entre Karlos y Eva Arguiñano

Karlos Arguiñano junto a su hermana Eva y su sobrino Joseba. | Antena 3

Eva comenzó trabajando en el restaurante de Karlos —Kaia-Argiñano en Zarauz—. Se especializó en la parte de repostería, convirtiéndose en la jefa de cocina de esa sección. Su salto a la fama nacional se dio gracias a las apariciones en los programas de Karlos. Él siempre le dio su espacio, presentándola con orgullo, lo que permitió que el público conectara con su naturalidad y su destreza con el dulce. Ambos comparten ese sello característico de la familia. Si por algo destacan es por su naturalidad; hablan a la cámara como si estuvieran en la cocina de su casa. Además, también les une el humor.

Aunque Karlos es más dado a los chistes y las canciones, Eva tiene un humor más sutil y directo, sirviendo a menudo como el contrapunto perfecto para las ocurrencias de su hermano. Los dos tienen la misma capacidad para explicar recetas complejas de forma sencilla. Más allá de las risas en televisión, han demostrado ser una familia muy unida. Eva ha pasado por baches de salud —como problemas cardíacos hace unos años— y Karlos siempre ha estado a su lado, manteniendo la discreción pero dejando claro que su hermana es uno de los pilares de su vida y de su empresa.

Debido a que pasan mucho tiempo en televisión, tanto Eva como Karlos han hablado, sinceramente, sobre su relación. Eva Arguiñano ha expresado en diversas ocasiones la profunda unión y gratitud que siente hacia su hermano Karlos, destacando siempre el entorno familiar en el que crecieron y cómo él fue determinante en su carrera. Eva siempre subraya que, a pesar de la humildad de sus orígenes, la relación entre los hermanos fue el motor de su felicidad: «De niños nunca conocimos el lujo, pero mis hermanos y yo tuvimos la infancia más feliz del mundo». En redes sociales, al compartir momentos de trabajo juntos, suele utilizar frases como: «¡Familia reunida en la cocina!», reforzando esa idea de unidad constante.

«No me gustaba nada cocinar, pero faltaba el repostero en el restaurante de Karlos y me pidió que empezara yo»

Eva reconoce que su entrada en el mundo de la cocina no fue vocacional al principio, sino una petición de su hermano que terminó marcando su vida. «No me gustaba nada cocinar, pero faltaba el repostero en el restaurante de Karlos y me pidió que empezara yo», contó en una ocasión. Sobre la dinámica de cocinar juntos en televisión, Eva ha señalado que hacerlo acompañados «tiene otra gracia», destacando la complicidad y la tertulia que se genera entre ambos frente a las cámaras. Ambos comparten una visión vitalista que Eva resume a menudo en sus intervenciones: «Pasadlo bien, disfrutad, que posiblemente esto es lo mejor que hay en la vida, o sea que no hay que dejarlo pasar». Una actitud, sin duda alguna, alegre que es la que ambos proyectan cuando colaboran juntos en televisión.

Aunque ella ha brillado con luz propia, Eva siempre ha mantenido un perfil de respeto y cariño hacia la figura de su hermano mayor, a quien ve como el nexo de unión de lo que ella llama su «tribu maravillosa». Si hablamos de la carrera de Eva se trata de una trayectoria marcada por la especialización en la repostería, la docencia y una presencia constante en televisión que la ha convertido en un referente de la cocina dulce en España. Aunque inicialmente no tenía una vocación clara por los fogones —ella misma ha mencionado que de joven veía la cocina como un lugar de trabajo duro y cansado—, terminó convirtiéndose en una pieza fundamental del éxito familiar.

Su carrera como repostera y el papel especial de su hermano Karlos

Eva comenzó a trabajar a los 16 años como ayudante de repostería en el restaurante de su hermano Karlos en Zarauz. Tras realizar diversos cursos de perfeccionamiento en España y el extranjero, asumió el cargo de jefa de repostería y panadería del establecimiento. Bajo su mando, el restaurante destacó por introducir variedades de pan fresco elaborado de forma artesanal en sus propias instalaciones. Su popularidad masiva llegó a través de la pequeña pantalla, donde ha desempeñado varios roles. Debutó en 1991 en programas como El menú de cada día (TVE) y acompañó a su hermano en sus etapas en Telecinco y Antena 3. Su estilo pausado y didáctico servía de contrapunto al humor de Karlos.

Lideró formatos propios de éxito como Hoy cocinas tú (La Sexta y Nova), donde enseñaba a personas anónimas a preparar menús para invitados especiales, y Cocina con sentimiento (Nova). Además, este mes de febrero, la cocinera se ha estrenado como jurado de Top Chef, un nuevo talent show de TVE donde los famosos miden su calidad dentro de la repostería. Eva es una prolífica autora de libros de cocina, centrados mayoritariamente en el mundo del dulce. Ha publicado títulos como Las tentaciones de Eva Arguiñano555 recetas de postresAtrévete con los postres y Postres y dulces para Dummies. En el ámbito académico, compagina su labor en el restaurante con la docencia en la Academia de Cocina Aiala, la escuela de hostelería fundada por su hermano en Zarauz.

Su labor de difusión ha sido premiada a lo largo de los años. En mayo de 2025, recibió junto a su hermano el reconocimiento especial de los Premios Euskadi Gastronomika Sariak por su trayectoria ejemplar y su compromiso en la promoción de la gastronomía vasca. Como decíamos, la conexión con su hermano es un hecho. Y muy probablemente motivada por la infancia que vivieron juntos, en la que estuvieron muy unidos.

La infancia de Eva y Karlos transcurrió en Beasáin, en el seno de una familia humilde de cuatro hermanos marcada por el esfuerzo y la unión. Al ser Eva la menor y llevarse 12 años con Karlos, su relación estuvo definida por una mezcla de protección fraternal y referente paternal; mientras Karlos ya empezaba a dar sus pinitos en la cocina y a trabajar para ayudar en casa, Eva crecía en un ambiente donde, aunque no sobraba el dinero, nunca faltó el sentido del humor y la alegría, rasgos que ambos mantienen hoy en día.

Sus recuerdos de niñez están ligados a la sencillez y al juego en la calle, lejos de los lujos que su éxito actual podría sugerir. Eva ha relatado que su madre, Pepi, era el motor de la casa y quien les transmitió la importancia de la familia unida. En ese entorno de posguerra y trabajo duro, la complicidad entre los hermanos se forjó compartiendo tareas y distintos momentos cotidianos, estableciendo los cimientos de esa tribu inseparable que más tarde trasladarían con naturalidad a los platos de televisión de todo el país.

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