El restaurante que recomienda Revilla en el barrio más auténtico de Santander: «El cocido montañés es excepcional»
El expolítico es un apasionado de la gastronomía cántabra y tiene su lugar favorito para comer el plato más tradicional

Revilla, en una imagen de archivo. | Gtres
Miguel Ángel Revilla es uno de los mejores embajadores de Cantabria. El que un día fuera presidente de esta comunidad autónoma se recorrió cada uno de los lugares de esta tierra conociendo, tanto a ciudadanos como negocios. Es por eso que sus redes sociales se han convertido en un espacio de recomendación, donde el expolítico da su opinión más sincera sobre aquellos lugares que le gustan más, ya sea un idílico paisaje frente al mar o un restaurante familiar donde se puede comer «un cocido montañés excepcional». Así lo confirmó el que fuera presidente de Cantabria a través de una publicación en su perfil de Instagram, donde posa junto al político Felipe Piña.
Sin duda alguna, la relación entre Miguel Ángel Revilla y Cantabria es, probablemente, uno de los casos de simbiosis más potentes entre un político y su territorio en la historia reciente de España. No se puede entender al personaje sin la región, ni la proyección mediática de Cantabria en las últimas décadas sin él. Revilla es el fundador y líder del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), creado en 1978. Su objetivo siempre fue dotar a Cantabria de una identidad propia, separada de la antigua Castilla la Vieja. Ha sido presidente de la comunidad en dos etapas principales (2003-2011 y 2015-2023).
Dónde come Revilla el mejor cocido montañés
Su discurso siempre ha sido «Cantabria por encima de todo», situando los intereses regionales —como la llegada del AVE o las ayudas industriales— en el centro del debate nacional. Si algo ha caracterizado su relación es la promoción incansable. Revilla convirtió sus apariciones en programas de máxima audiencia —El hormiguero, laSexta noche— en escaparates turísticos. Rara era la entrevista en la que no aparecía con una caja de anchoas de Santoña o sobaos pasiegos para regalar al presentador. Su costumbre de viajar en taxi en lugar de coche oficial se convirtió en un símbolo de «campechanía» que, según él, representaba el carácter sencillo y directo de los cántabros.
Aunque a nivel nacional es visto como una figura simpática y pintoresca, dentro de Cantabria la relación es más compleja. Y es que su personalidad ha ido generando, con el paso del tiempo, tanto seguidores como detractores. Sus defensores ven en él al hombre que puso a Cantabria en el mapa y que pelea como nadie por las infraestructuras de la región. Por su parte, sus críticos le achacan un exceso de personalismo y critican que su gestión se ha centrado más en el marketing y la televisión que en solucionar problemas estructurales de la industria cántabra. A esto hay que sumarle, además, la demanda que ha recibido, en los últimos meses, por parte del rey Juan Carlos, quien ha decidido emprender acciones legales contra él por los comentarios públicos que ha hecho sobre la figura del Emérito.
Cueto, un barrio con sabor marinero en Santander
Una situación que, como el propio Revilla ha confesado, le ha afectado mucho a nivel personal. Aún así, este proceso judicial no está impidiendo que el expresidente de Cantabria disfrute de la vida. Como decíamos, últimamente, en sus redes sociales, el expolítico ha recomendado un pequeño restaurante familiar en el barrio de Cueto, muy cerca de Santander. «En #Cueto , en el restaurante @lalolacueto , comiendo un cocido montañés excepcional con mi compañero, y espero que futuro alcalde de #Santander, @pinafelipe_», ha escrito. LaLola no es un restaurante de fusión ni de artificios. Su éxito radica en la calidad extrema de la materia prima. Es un restaurante donde el producto manda, especialmente los pescados del Cantábrico y las carnes de la región.
Dependiendo de lo que entre en la lonja, puedes encontrar rodaballo, machote, virrey o merluza, generalmente preparados a la brasa o a la espalda con un refrito tradicional que respeta al máximo el sabor del mar. Sin duda alguna, la brasa es el corazón de su cocina. El aroma a leña inunda el local y le da ese toque distintivo tanto a los pescados como a los chuletones. Aunque la carta varía según la temporada, hay clásicos que no fallan. Entre ellos, nos encontramos con las rabas; en Cantabria el listón está altísimo, y las de Lalola suelen estar en el top de las listas locales por su frescura y fritura limpia. Las almenas y gambas también son una de las opciones más pedidas, ya que se trata de un producto nacional tratado con mucho mimo.
Los postres caseros siguen la línea de la cocina tradicional, con tartas de queso o flanes que recuerdan a la cocina de las abuelas. Es un local acogedor, con una decoración sencilla y rústica que invita a sobremesas largas. Es muy frecuentado por la gente local —santanderinos de pro—, lo cual siempre es la mejor señal de que se come bien y a un precio justo por la calidad que ofrecen. No es un sitio barato de menú del día, pero la relación calidad-precio es fantástica si tenemos en cuenta que sirven piezas de pescado salvaje que en plena zona turística de Santander costarían casi el doble.
Cueto es un barrio con alma de pueblo situado a las afueras de Santander, muy cerca de los acantilados de la costa norte —en la zona de Cabo Menor y Mataleñas—. Cueto es la frontera natural entre el asfalto de Santander y la furia del Mar Cantábrico. Es una zona de acantilados impresionantes y espacios verdes donde todavía puedes ver vacas pastando a pocos minutos del centro urbano. Allí se encuentra el Panteón del Inglés, un pequeño monumento con una leyenda romántica y trágica, situado en un enclave espectacular sobre el mar. El cabo menor y el cabo mayor son los dos salientes que marcan la costa de Cueto. El Faro de Cabo Mayor es una visita obligatoria, no solo por las vistas, sino por el museo que alberga en su interior.

A diferencia de otras zonas residenciales modernas, Cueto mantiene sus casas de toda la vida, sus huertos y una red vecinal muy fuerte. Además, con el paso del tiempo, se ha convertido en el lugar perfecto para aquellas personas que quieren escapar del ruido. Existe una ruta maravillosa que recorre los acantilados desde el Faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar. Es, sin duda, uno de los paseos más bellos de toda Cantabria. Aunque la playa principal es la de Mataleñas —una joya encajada entre acantilados—, toda la costa de Cueto respira cultura surfera y marinera.
