La vida actual de María, la única hija de Verónica Forqué: «Sigo las reglas porque tampoco tengo que demostrar nada»
La actriz murió en 2021, dejando a su familia totalmente destrozada, sobre todo a la hija que tuvo con Manuel Iborra

María junto a Begoña Villacís y su abuela. | Gtres
La muerte de Verónica Forqué fue un duro golpe. No solo para el mundo de la interpretación sino, también, para su familia. Lo cierto es que la actriz ya dio buena cuenta que no estaba pasando un buen momento personal, sobre todo en su participación en MasterChef celebrity. Entre recetas y recetas, se pudo descubrir una personalidad frágil, con muchas inseguridades y que se hacía pequeñita cuando se le ponía algún inconveniente por delante. Sin duda alguna, quien se quedó más tocada tras su repentina muerte fue su hija, María Iborra, que sigue volcada en su faceta de artista multidisciplinar, destacando por una estética vanguardista y provocadora que mezcla el arte performativo, la música y la moda.
María vino al mundo de la relación entre Verónica Forqué y el director de cine Manuel Iborra. La joven se licenció en Bellas Artes y se define como performer, DJ, bailarina y creadora de contenido. Su arte es vanguardista y a menudo utiliza la provocación como herramienta para mover conciencias. Su estilo visual es muy distintivo, caracterizado por el uso de prótesis, elementos futuristas —una estética alien—, referencias religiosas y una exploración constante del cuerpo humano. Bajo el nombre de Virgen María, actúa en clubes y festivales internacionales de música electrónica —como el Sónar—, enfocándose en géneros como el hardcore y el hardstyle.
La vida actual de María Iborra tras la muerte de Verónica Forqué
Como decíamos, bajo este pseudónimo María se ha consolidado como performer y DJ de éxito internacional. Su trabajo se caracteriza por explorar los límites del cuerpo y la identidad, a menudo utilizando prótesis, elementos de estética alien y referencias religiosas o espirituales. Sus actuaciones son altamente visuales y, según sus propias palabras, buscan crear cosas que atraigan pero que al mismo tiempo incomoden. María ha logrado un hueco importante en la industria de la moda contemporánea. Ha colaborado como modelo y creadora de bandas sonoras para firmas de prestigio y campañas que han llegado incluso a las pantallas de Times Square en Nueva York.
En plataformas como Instagram, donde acumula cientos de miles de seguidores, comparte su arte visual y colaboraciones, siendo una de las colaboradoras habituales de publicaciones como Playboy. Aunque mantiene su vida personal con cierta discreción, María ha estado presente en los actos de homenaje a su madre. En enero de 2023, participó en la inauguración de los Jardines Verónica Forqué en el barrio de Chamartín (Madrid). En aquel acto, recordó con cariño la conexión de su madre con la naturaleza y el barrio.
Ha manifestado en diversas ocasiones que su madre siempre la apoyó en su libertad creativa, describiéndola como una mujer «muy valiente» que celebraba su arte sin prejuicios. Su vida actual se define por un enfoque en la meditación, el arte y la expresión corporal. Tras la pérdida de su madre a finales de 2021, María se ha refugiado en su trabajo creativo, viajando por ciudades como Miami, Nueva York o París para sus exposiciones y actuaciones, consolidándose como una de las artistas performativas españolas con mayor proyección fuera de nuestras fronteras.
Una mujer «valiente»
Aunque ahora está centrada en el arte performativo, ha participado en proyectos cinematográficos. Protagonizó la película The Leftlovers (2014), dirigida por su padre, y el cortometraje de terror Into Mud (2016). Se dio a conocer masivamente en 2012 tras participar en una campaña de la firma Loewe. Es una creadora de contenido muy activa en redes sociales y plataformas como OnlyFans, donde ella misma ha afirmado encontrar una vía de independencia económica y libertad creativa. María mantenía una relación muy estrecha con Verónica Forqué. Tras el fallecimiento de la actriz en 2021, María ha participado en actos de homenaje, como la inauguración de jardines en su memoria.
Es nieta del director José María Forqué, continuando con la tradición artística familiar pero desde una vertiente mucho más transgresora y contemporánea. Su filosofía de vida, según sus propias palabras en diversas entrevistas, se resume en conceptos como la meditación, la música y la conexión espiritual a través del arte. Dedicar la mayor parte de su vida personal a lo profesional ha ayudado a María a superar la pérdida de su madre. En más de una ocasión, la artista ha confesado que, para ella, las discotecas son «templos». «Son como iglesias en las que el DJ es el cura y los espectadores son los feligreses», contó en una ocasión. Es más, confesó que no pretendía ser «María como ‘ah, qué guapa’; quiero representar ese arquetipo de una mujer desnuda».
«En el colegio me decían que me pusiera una camiseta más ancha porque mis pechos provocaban, como si eso fuera malo»
La artista ha hablado abiertamente sobre cómo su pasado influyó en su presente artístico y cómo gestiona la exposición en redes. «Me marcó mucho en mi adolescencia y me pareció muy liberador, ya que estamos muy oprimidos… En el colegio me decían que me pusiera una camiseta más ancha porque mis pechos provocaban, como si eso fuera malo», explicó en una entrevista. Además, también confesó que, ahora, sigue «las normas». «Perder la cuenta tantas veces ya me da igual; sigo las reglas porque tampoco tengo que demostrar nada y me interesa simplemente para la publicidad», apostilló.

También, ha reivindicado la libertad: «En mi opinión, la liberaliza [a la mujer]. Hasta entonces, siempre había que pasar por un intermediario que te obligaba a hacer o no hacer… eres libre de crear tu propio contenido. Más libre es imposible». La relación con su madre fue muy estrecha. Tanto es así que ella se convirtió en su referente. «Mi hija es muy valiente… Yo era transgresora, pero no tanto», confesó la actriz sobre María.
La vida de Verónica Forqué estuvo marcada por la cinematografía española, conocida por su voz inconfundible y su capacidad para combinar la comedia con la ternura. Nació en Madrid en una familia profundamente ligada a la cultura. Fue hija del director José María Forqué y de la escritora Carmen Vázquez-Vigo. Aunque inició la carrera de Psicología, la abandonó para formarse en Arte Dramático, siguiendo la estela familiar. Verónica ostenta, junto a Carmen Maura, el récord de ser la actriz con más Premios Goya de la historia —cuatro cabezones—. Su salto definitivo a la fama llegó con Pedro Almodóvar en películas como ¿Qué he hecho yo para merecer esto?(interpretando a la entrañable Cristal) y Kika, por la que ganó su último Goya.
En 1987 hizo historia al ganar dos premios Goya en la misma gala: Mejor Actriz Protagonista por La vida alegre y Mejor Actriz de Reparto por Moros y cristianos. Fue inmensamente popular gracias a series como Pepa y Pepe. En teatro, su papel en ¡Ay, Carmela! y su faceta como directora en obras como Adulterios consolidaron su respeto en las tablas. Estuvo casada durante 34 años (1981-2014) con el director de cine Manuel Iborra, con quien trabajó en numerosos proyectos. En sus últimos años, Verónica regresó al foco mediático masivo tras su participación en el programa MasterChef celebrity (2021), donde mostró una faceta muy vulnerable y decidió abandonar antes de la final por agotamiento. La actriz murió en diciembre de 2021 en su domicilio de Madrid a los 66 años.
