Entramos en la cafetería del Congreso: de desayunos por menos de cinco euros a fruta fresca y yogur
Los diputados cuentan con distintos servicios como una guardería, una sala de restauración privada y una zona de bar

Sánchez y María Jesús Montero en el Congreso de los Diputados. | Gtres
El Congreso de los Diputados no es solamente un lugar donde nuestros diputados acuden un par de horas al día. Para muchos es su lugar de trabajo, aquel donde se encuentran la mayor parte de su tiempo y, por eso, con el paso del tiempo, el Hemiciclo ha tenido que adaptarse a la conciliación. Así, hace años, como ya contamos en THE OBJECTIVE, abrieron una guardería —a donde, por ejemplo, acudieron los hijos de Irene Montero y Pablo Iglesias—, pero, también, cuentan con una cafetería con unos precios que son la envidia de cualquier ciudadano de a pie.
Allí se pasean tanto diputados —aunque tienen una zona apartada— como periodistas y trabajadores. El ambiente es castizo, con una decoración tradicional y con platos bastante normales. Se dice que en la cafetería se cierran más acuerdos que en el propio salón de plenos. Es un espacio de relativa tregua. Es más, allí fueron fotografiados Pablo Iglesias y Albert Rivera, en 2019, que causó un gran revuelo. La que fuera presidenta del Congresos en ese momento, Meritxell Batet, quiso recordar a los diputados que estaba prohibido «grabar o tomar imágenes de las sesiones y en los espacios anejos a la Cámara previstos para el uso privado» de los parlamentarios.
Cómo es la cafetería del Congreso de los Diputados
En la cafetería nos encontramos con una mezcla de ministros, líderes de la oposición, periodistas y ujieres compartiendo barra. Existe un pacto implícito de discreción. Los periodistas suelen estar al acecho, pero hay zonas donde los políticos se relajan un poco más —aunque siempre con un ojo puesto en quién tienen al lado—. Sin duda alguna, uno de los puntos que siempre ha estado a debate ha sido el precio de los productos que allí ofrecen. Y es que hay que tener en cuenta que están subvencionados, lo que hace que se mantenga por debajo de la media de los bares de Madrid, sobre todo de la zona centro, donde se emplaza el Congreso.
El menú suele rondar los 9-11 euros, algo impensable en las calles aledañas como Carrera de San Jerónimo o Cedaceros. Sin duda alguna, el momento del café es el epicentro de la actividad. Durante años fue famoso por costar menos de un euro, aunque con las actualizaciones de licitaciones los precios han ido subiendo ligeramente para acercarse a la realidad del mercado —pero siguen siendo imbatibles—. Si hablamos de la cocina, no hay que buscar esferificaciones ni cocina de vanguardia. La oferta es de corte tradicional y funcional.
Todos los servicios de los que disponen los diputados

Para el desayuno, nos encontramos con una oferta variada que va desde las tostadas —tanto con jamón como con mermelada— hasta fruta y yogur. Los platos de cuchara, los pescados del día y las carnes sencillas también suelen ser las protagonistas del menú del día, que intentan complementar el resto de las comidas durante el día. Sobre la bebida, lo cierto es que tienen una variedad moderada y suelen optar por ofrecer agua y un café. Además, el Congreso tiene varios puntos de restauración. La cafetería principal es la más grande y bulliciosa. Por su parte, el comedor de gala es un espacio más formal y más sobrio, que está reservado para recepciones o comidas más privadas donde se requiere mantel de tele y un servicio más pausado.
En su momento surgió una leyenda urbana sobre la tortilla de patatas del Congreso. En su momento se apuntó a que le faltaba jugosidad, algo que han ido mejorando y perfeccionando con el paso del tiempo —y los relevos de la empresa de catering—. Además de la cafetería, los 350 diputados del Congreso cuentan con un abanico de servicios y ayudas diseñados para facilitar su labor parlamentaria, especialmente para aquellos que vienen de fuera de Madrid. Al inicio de la legislatura, cada diputado recibe un equipo básico para trabajar. Cuentan con un dispositivo móvil y un ordenador. También, se asume que el diputado debe viajar constantemente a su circunscripción.

El Congreso paga directamente los billetes de tren, avión o barco para desplazamientos oficiales dentro de España. Ademas, los diputados, que no disponen de coche oficial, tienen una tarjeta personalizada para taxis en Madrid. Algo que se convalida con un pago por cada kilómetro que realizan si utilizan su propio coche. Como muchos no residen en Madrid, reciben una cantidad mensual exenta de impuestos para cubrir sus gastos de estancia y manutención. La Cámara tiene contratada una póliza de seguro de accidentes para todos sus miembros en el ejercicio de sus funciones. Además, el Congreso se hace cargo de las cotizaciones a la Seguridad Social o mutualidades para que su etapa política no perjudique su futura jubilación.
Cada diputado tiene un despacho individual —o compartido en grupos muy pequeños— equipado con mobiliario básico, teléfono fijo y conexión a internet. Tienen acceso a uno de los mejores archivos bibliográficos de España y a un servicio de documentación técnica que les ayuda a redactar leyes o preparar debates. Hasta hace años, todos ellos, además, gozaban de una pensión vitalicia. Algo que se eliminó en 2011. Hoy en día, un diputado se jubila con las mismas reglas que cualquier ciudadano, aunque existe una indemnización de transición —es decir, un pago mensual por un tiempo limitado— si dejan el cargo y no tienen otro ingreso. Tampoco hacen uso todos de un coche oficial; solo lo tienen los miembros de la Mesa del Congreso y los portavoces de los grupos parlamentarios. El resto va en metro, taxi o su propio vehículo.
