La clave de la felicidad de Juan del Val a sus 55 años: «El premio Planeta me ha hecho muy feliz a mí y a la gente que quiero»
El colaborador de televisión está atravesando un momento muy bueno, tanto a nivel personal como en lo profesional

Juan del Val, en una imagen de archivo. | EP
Juan del Val es un hombre feliz. Tiene un trabajo estable, un matrimonio que dura más de dos décadas, tres hijos trabajadores y una buena situación económica. Lo cierto es que recibir el premio Planeta ha sido algo que ha mejorado su vida, sobre todo porque recibió una buena cuantía de dinero que, sin duda, ha marcado su presente. Pero ¿cuál es la clave de la felicidad del colaborador de televisión?
«Mi alegría es muy difícil quitármela. A mí removerme es algo complicado… Yo de donde vengo esto es un milagro, y como es un milagro, a mí que diga uno cualquier cosa me da exactamente igual», explicó en El hormiguero cuando recibió el premio por su éxito literario. Y es que llevarse el premio Planeta a casa hizo que infinidad de personas se revolvieran y comenzaran a poner en duda la base de los galardones y, sobre todo, de la novela presentada por Del Val. Así, confesó que el Planeta le ha hecho «muy feliz», pero, sobre todo, ha hecho muy feliz «a mucha gente que quiero». «Eso es lo importante para mí, todo lo demás es secundario», apostilló.
Qué es la felicidad para Juan del Val
En varias ocasiones también ha reflexionado sobre la importancia del dinero y, también, sobre si este da o no la felicidad. «Te quita parte de la angustia», confesó, afirmando que tener una estabilidad económica es fundamental para vivir sin preocupaciones. De esta manera, ha defendido que la felicidad «es compatible con otros sentimientos que no suenan tan positivos». Además, sostiene que la verdadera felicidad aparece cuando «uno deja de tener miedo a equivocarse» y decide vivir con «ganas inmensas», aceptando las heridas que han ido apareciendo con el paso del tiempo. Tras los ataques de sus haters, resumió su filosofía de vida actual con esta frase; «Tomé una decisión: ser consciente de disfrutarlo».
Sin duda alguna, si algo ha definido su «felicidad» en los últimos tiempos ha sido su autenticidad sin filtros. No es un hombre de grandes misticismos; su bienestar se construye sobre pilares muy terrenales, una pizca de provocación y mucha lealtad a los suyos. A diferencia de quienes fingen modestia, Juan del Val disfruta del éxito. Le hace feliz ser leído y escuchado. Como decíamos, ganar el premio Planeta ha sido un punto de inflexión en su vida. Disfruta de la relevancia y de saber que sus historias conectan con el público.
Aunque parezca contradictorio, el debate le da vida. Le hace feliz expresar opiniones impopulares y sostener el pulso dialéctico, siempre que sea desde la honestidad. Su núcleo familiar es su puerto seguro. Su relación con Nuria Roca es la base de su equilibrio. Junto a su mujer, los dos han hablado abiertamente de su modelo de relación basado en la confianza y la ausencia de posesión. Esa libertad compartida es, según él, lo que les mantiene felices tras décadas juntos. También, disfruta muchísimo de la evolución de sus tres hijos —Juan, Pau y Olivia— manteniendo con ellos una relación cercana y muy comunicativa.
«No tener que pedir perdón por ser quien soy o por lo que tengo»
A pesar de su estatus actual, sus fuentes de placer son bastante tradicionales. Le hace muy feliz una buena mesa, el vino y las sobremesas largas. Es habitual verle en restaurantes de Madrid disfrutando de la cocina clásica. Aunque vive en una zona acomodada, presume de sus orígenes en Madrid, en el barrio de la Estrella. Mantener el contacto con la realidad y con sus amigos de siempre le mantiene los pies en el suelo. Con los años se ha dado cuenta que escribir no es solo un trabajo, es una necesidad vital. Le hace feliz el proceso de creación de personajes complejos y un tanto canallas o imperfectos, porque siente que ahí reside la verdadera naturaleza humana.
Juan del Val ha repetido en varias ocasiones que la felicidad consiste en perder el miedo al qué dirán. Así, ha contado que le hace feliz «no tener que pedir perdón por ser quien soy o por lo que tengo». Ahora, Del Val vive una etapa en la que ha decidido no boicotear su propia alegría por culpa de las críticas externas, algo que él define como una de las mayores victorias de su vida madura. Es por eso que actualmente vive un momento de plenitud absoluta en su vida. Su novela ganadora del Planeta está siendo un éxito masivo de ventas. Actualmente se encuentra en plena gira de promoción por toda España.
Un matrimonio estable, tres hijos y un buen momento económico
Fiel a su estilo, ha respondido con ironía a quienes critican que un «personaje de televisión» gane el premio más dotado de las letras hispanas, llegando a decir que «gustar a todo el mundo es una vulgaridad». Mantiene su silla como uno de los colaboradores estrella de El hormiguero y La Roca —donde comparte pantalla con su mujer, Nuria Roca—. En 2026, su papel ha evolucionado hacia un perfil de opinador global que no elude ningún charco político o social, consolidándose como una de las voces más influyentes —y a veces odiadas— de la televisión actual.
Juan está viviendo una etapa de gran disciplina personal. Recientemente ha compartido que, tras un periodo de «abandono» donde llegó a pesar 95 kilos, ha realizado un cambio radical de hábitos. Actualmente luce una forma física envidiable, habiendo perdido 14 kilos mediante el boxeo y el entrenamiento duro, algo que utiliza como mensaje de que «nunca es tarde para recuperar una etapa de tu vida». Personalmente, atraviesa un momento de gran calma junto a Nuria Roca, con quien celebró recientemente sus 25 años de casados. Su hijo mayor, Juan, ya está graduado y siguiendo sus pasos en el mundo de la comunicación, mientras él sigue reivindicando su papel de padre presente y disfrutón de los planes caseros.
A pesar de estar en la cima, Juan insiste en que su felicidad actual no viene de las cifras de ventas, sino de «ser quien realmente es». Ha logrado un estatus en el que ya no necesita pedir permiso para opinar, lo que le otorga una libertad que parece ser su verdadera fuente de satisfacción en este 2026.
