El bonito pueblo alpino donde se refugia Marta Ortega en Suiza: tiene el mercado inmobilario más caro del mundo
La presidenta de Inditex ha sido vista, junto a sus amigas, disfrutando de la nieve y del arte en esta localidad de Suiza

Marta Ortega, en una imagen de archivo. | Gtres
Marta Ortega suele veranear en su Galicia natal. Allí disfruta de tiempo libre junto a su familia, en algunas de las playas donde ha pasado la mayoría de los recuerdos de su infancia junto a sus padres. Ahora, los disfruta con su marido, Carlos Torretta, y sus tres hijos. Aunque eso sí, España no es el único destino al que suele acudir con frecuencia la presidenta de Inidtex. Ortega ha encontrado en un bonito refugio alpino un enclave en el que pasa desapercibida y donde, también, coincide con amigas, con las que queda para comer o cenar de forma desenfada y sin la presencia de los periodistas.
Fue la semana pasada cuando, esta pequeña localidad alpina se convirtió en el lugar de paso de distintos artistas, gracias a la Art Week que se celebró en la estación esquí. Así, las mejores galerías del mundo decidieron llevar las mejores creaciones al corazón de Los Alpes. En la Gagosian se acoge una exposición dedicada a Irving Penn, al que la Fundación Marta Ortega (FMO) ha hecho algún que otro homenaje en los últimos tiempos. Es por eso que, como no podía ser de otra manera, la hija de Amancio Ortega decidió trasladarse hasta este pequeño pueblo para disfrutar con amigas de tiempo libre y arte.
Así es el refugio alpino de Marta Ortega

A Gstaad llegó Marta hace unos días; se trata de unas estación de esquí, el epicentro del lujo discreto y el refugio alpino por excelencia de la aristocracia y las grandes fortunas mundiales. Ubicado en el Oberland bernés (Suiza), este pueblo de chalés de madera parece sacado de un cuento, pero con boutiques de Hermès, Louis Vuitton y Pradaintegradas perfectamente en su arquitectura tradicional. A diferencia de St. Moritz, que es más ostentoso, Gstaad se enorgullece de su atmósfera relajada y privada. Su lema no oficial podría ser «Come as you are» —ven como seas—, aunque ese «como eres» suela incluir un reloj de seis cifras.
El Promenade es su calle principal es peatonal y concentra la mayor densidad de tiendas de lujo por metro cuadrado de Suiza. Es el lugar donde los ricos pueden pasear sin ser molestados. De hecho, es famoso porque hay «tantas vacas como habitantes» —unas 8.000—. El hotel Gstaad Palace, con sus torres blancas que parecen un castillo, domina el pueblo desde 1913. Es el cuartel general de la jet set. Ha alojado a todo el mundo: desde Elizabeth Taylor y Richard Burton hasta Madonna o Elton John. En sus sótanos se encuentra GreenGo, una de las discotecas más exclusivas y legendarias de los Alpes, que mantiene intacta su decoración de los años 70.
Gstaad, la cuna del lujo
Gstaad ha sido el hogar o refugio habitual de la realeza, especialmente de la Familia Real de Mónaco —como Carolina y Andrea Casiraghi—, así como los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, quienes también se han paseado por sus calles. Ana Patricia Botín tiene la costumbre de pasar el Fin de Año allí, al igual que lo hacen Bernie Ecclestone y Ernesto Bertarelli. También, aquellas personalidades relacionadas con el mundo de la moda no se pierden sus vacaciones en este lugar. Es el caso de Valentino Garavani —que tiene un chalé espectacular—, Anne Hathaway, Julie Andrews y el fallecido David Bowie. Es el refugio de figuras como Norma Duval y su marido Matthias Kühn, quienes residen allí.
Aunque es famoso por la nieve, Gstaad es un destino de todo el año. Cuenta con 200 km de pistas. Destaca el Glacier 3000, un glaciar que permite esquiar casi todo el año y ofrece el Peak Walk, el único puente colgante que une dos picos de montaña. Es ideal para el senderismo y el ciclismo. El lago Lauenen es una visita obligada; un paraje natural tan idílico que incluso tiene canciones dedicadas en Suiza. Alberga torneos de élite como el Swiss Open de Tenis o la Hublot Polo Gold Cup, que atraen a un público internacional muy selecto. Su mercado inmobiliario es de los más caros del planeta. Tanto es así que en 2025/2026, los precios son tan prohibitivos que un estudio de apenas 20-22 metros cuadrados puede rondar el millón de euros. Las grandes mansiones simplemente no tienen precio público; se venden en círculos cerrados.

Marta Ortega puede seguir su discreción absoluta en Gstaad. Hace apenas unos días, la presidenta de Inditex ha sido la gran protagonista de una de las citas más exclusivas de la temporada en Gstaad. Se dejó ver rodeada de la élite mundial del diseño y la alta sociedad, compartiendo tiempo con figuras como Sofía de Betak —su amiga íntima y directora creativa— o Amelia Millán. Su presencia en Suiza se interpreta como un movimiento de soft power, reforzando la imagen de Zara y de ella misma entre quienes toman las decisiones a nivel global.
Tiene unos precios desorbitados
Gstaad es su refugio de invierno desde hace años. Es habitual verla allí junto a su marido, Carlos Torretta, y sus hijos. Eligen este destino por la privacidad que ofrece: mientras en España es perseguida por los fotógrafos, en Gstaad puede pasear por el Promenade o esquiar con relativa tranquilidad, ya que los locales están acostumbrados a convivir con multimillonarios. Vivir o pasar las vacaciones en Gstaad es una experiencia al alcance de muy pocos bolsillos.
Los precios varían drásticamente según la categoría, pero en Gstaad incluso lo básico tiene un precio premium. Las tragas en los hoteles rondan los 2.500 euros por noche, aunque se pueden encontrar ofertas, dentro del Gstaad Palace, por 1.300€. Un hotel de gama media-alta difícilmente bajará de los 260€-350€ por noche durante la temporada alta de invierno. Gstaad compite directamente con St. Moritz y Aspen por tener el metro cuadrado más caro del mundo de la nieve. En las zonas más exclusivas, el precio puede alcanzar los 70.000 €/m². La gastronomía es de altísimo nivel, lo cual se refleja en la cuenta. Cenar en un restaurante de gama media —como sucede, en realidad, en la mayor parte de Suiza—, puede oscilar entre los 50 euros y los 80, evidentemente sin vino. El menú del día cuesta a partir de los 35 euros. Un café en una zona turística o un hotel de lujo puede costar entre 6€ y 10€.
