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El precioso pueblo, a una hora de Madrid, donde vive Carlos Lozano: un refugio de piedra y de desconexión total

El presentador se encuentra concursando en ‘Gran hermano’, donde no ha parado de elogiar la localidad donde reside

El precioso pueblo, a una hora de Madrid, donde vive Carlos Lozano: un refugio de piedra y de desconexión total

Carlos Lozano, en una imagen de archivo. | Gtres

Carlos Lozano decidió, hace unos meses, participar en, probablemente, uno de sus últimos proyectos televisivos; Gran hermano. El histórico presentador comenzó a convivir en la casa más conocida de la pequeña pantalla de la mano de otros históricos como Carmen Borrego y Belén Rodríguez. Aunque eso sí, lo que, probablemente, no se esperaría es que iba a conectar con Cristina Piaget, una auténtica desconocida para el gran público, pero con una larga trayectoria en el modelaje y la actuación a su espalda, con quien ha protagonizado sus idas y venidas. Es más, a ella le ha prometido que, cuando salga, le invitará a su pueblo, una pequeña localidad en la sierra de Madrid, donde Carlos Lozano reside desde hace años.

Él mismo ha ido dando pequeñas pinceladas sobre cómo es su vida alejada de los focos. Y es que, fue hace un tiempo, cuando el presentador decidió dejar de lado su carrera en televisión para dar paso a una rutina más tranquila. Ahora, el presentador no vive rodeado de micrófonos, sino de cabras, a las que cuida con mucho cariño.

Carlos Lozano, la gran revelación de ‘Gran hermano’

Carlos Lozano y su hija Luna
El presentador Carlos Lozano con su hija Luna por las calles de Madrid.

Carlos Lozano vive en El Berrueco, uno de esos pueblos de la Sierra Norte de Madrid que mejor conservan esa esencia de piedra y agua. El Berrueco es famoso por su tradición cantera. El nombre del pueblo viene de «berrueco» —es decir, un peñasco granítico—, y han sabido rendir homenaje a este oficio. Así, la localidad posee un Museo de la Cantería, es decir, un espacio, al aire libre, que recorre las calles del pueblo. Puedes ver carretas, herramientas y esculturas que explican cómo se extraía y trabajaba la piedra que ha construido media Comunidad de Madrid. También, tiene el monumento al Cantarero, una escultura icónica que preside una de sus plazas.

La localidad, además, posee un Patrimonio Histórico imprescindible. Es el único que se conserva en toda la provincia de Madrid. Es una columna de piedra del siglo XI que simbolizaba la justicia y donde se exponía a los reos. Es el emblema del pueblo. Situada en un cerro cercano, la Atalaya Musulamana, una torre de vigilancia del siglo X formaba parte de la línea defensiva de la Marca Media. Las vistas desde allí del embalse son espectaculares. Por su parte, la iglesia de Santo Tomás de Apóstol es de estilo románico-mudéjar (siglo XIII), construida con el omnipresente granito de la zona.

El Berrueco, el pequeño pueblo de la sierra de Madrid del que presume

El Berrueco es uno de los pueblos ribereños del mayor embalse de Madrid. En los alrededores puedes alquilar piraguas o hacer paddle surf. La ruta más famosa es la de La Senda del Genaro (GR-300), que rodea todo el embalse. También hay rutas más cortas y fáciles que llevan a la Atalaya o bordean el agua. Como buen pueblo serrano, la gastronomía es contundente y de calidad. El chuletón de la Sierra de Guadarrama es el rey. Además, también son muy famosas las migas serranas o los judiones. En otoño son típicos los platos de caza, como el jabalí con setas.

El Berrueco tiene un Museo del Agua muy interesante que explica cómo la construcción del embalse cambió la vida de los vecinos y la importancia hidrológica de la zona para el abastecimiento de Madrid. Se ha convertido en el lugar ideal para aquellas personas que buscan cierta tranquilidad. La relación de Carlos Lozano con El Berrueco es la de una persona que ha encontrado en este rincón de la sierra norte de Madrid su verdadera paz. Tras décadas de éxito, platós y mucha intensidad mediática, el presentador ha dado un giro de 180 grados a su vida para convertirse en ganadero.

El Berrueco, en una imagen de archivo. | Barceló

Después de vender su famosa mansión de Navacerrada —aquella de 1.800 m² con pista de pádel que le costó años vender—, Carlos decidió que no quería más lujos innecesarios. Se trasladó a El Berrueco, donde se ha construido una casa mucho más modesta y funcional, integrada en la naturaleza. Él mismo la define como una casita de campo donde vive de forma aislada y tranquila. No es solo una segunda residencia; es su hogar habitual donde busca desconectar del mundanal ruido de la televisión. Lo más sorprendente de su vínculo con El Berrueco es su dedicación a los animales. Carlos ha confesado en entrevistas recientes —como en El Show de Bertín o durante su actual participación en GH dúo 2026… que se ha convertido en un auténtico granjero.

Un refugio de paz y tranquilidad donde tiene su propio rebaño

Tiene unas 20 gallinas y un rebaño de ovejas —ha llegado a decir con orgullo que tiene 16 corderitos nuevos este año—. Se levanta antes de las siete de la mañana para cuidar de su ganado, limpiar el corral y pasear con sus perros por los berrocales —las grandes formaciones de granito típicas del pueblo—. Carlos Lozano describe su vida en El Berrueco como una etapa de sanación. Tras años de idas y venidas sentimentales —especialmente con Miriam Saavedra— y polémicas televisivas, el pueblo le ofrece el anonimato y la calma que necesitaba. Aunque vive aislado, se le ve de vez en cuando en los restaurantes del pueblo. De hecho, ha mencionado que suele quedar a comer con amigos en establecimientos de la zona, donde ya es un vecino más muy respetado.

El impresionante paisaje de El Berrueco. | Sierra Norte de Madrid

Como decíamos, a pesar de su amor por la sierra, en este inicio de 2026 ha hecho una excepción y ha abandonado temporalmente sus ovejitas para entrar como concursante en GH dúo. Ha dejado claro que vuelve por trabajo, pero que su corazón y sus planes de futuro siguen estando en los paisajes de granito de El Berrueco.

Carlos Lozano nació a principios de los años 60 en Madrid. Antes de la tele, Carlos fue uno de los modelos españoles más internacionales de los años 80 y 90. Desfiló en Milán, París y Nueva York para firmas como Versace y Armani. También, debutó como actor en el teatro con Extraños y en el cine participó en películas como Mararía (1998) o incluso tuvo un pequeño papel en Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar. Su gran salto a la fama masiva llegó con el estreno de OT 1 en TVE. Se convirtió en el presentador estrella de España. Su estilo directo, un poco canalla pero muy empático con los concursantes (Rosa, Bisbal, Bustamante), fue clave para el éxito del formato.

La carrera meteórica de Carlos Lozano

Por aquel entonces, también presentaba programas míticos como Noche de fiesta o el concurso El precio justo. Tras unos años de menos presencia en España, Carlos puso rumbo a Perú, donde se convirtió en una auténtica estrella de la televisión local. Presentó programas de éxito como Los Lozano, lo que le permitió mantenerse en activo al máximo nivel antes de su regreso triunfal. Su regreso a España fue por la puerta grande en Gran hermano VIP 4. Quedó segundo, pero fue el gran protagonista de la edición. Su fuerte personalidad y sus enfrentamientos lo convirtieron en un personaje imprescindible para Mediaset. A partir de ahí, encadenó proyectos como presentador de Granjero busca esposa y concursante de Supervivientes 2019. También fue defensor de la audiencia en Sálvame, donde sus cara a cara con los colaboradores eran épicos.

En los últimos años, Carlos decidió dar un paso atrás. Cansado del ritmo de la televisión de entretenimiento, se retiró a su casa de El Berrueco para llevar una vida de campo (ganadero y agricultor). Se mantuvo alejado de los focos, rechazando muchas ofertas para centrarse en su salud mental y en su hija Luna. Ha regresado temporalmente a la televisión como concursante de GH Dúo. Ha entrado con una actitud mucho más madura y relajada, asegurando que ya no busca la fama, sino disfrutar de la experiencia y, por supuesto, cobrar el caché para seguir manteniendo su finca en la sierra. A pesar de su imagen de hombre duro, Carlos es un melómano y un gran lector. En su casa de la sierra tiene una biblioteca impresionante que poco tiene que ver con la imagen de «fiestero» que a veces proyectaba en televisión.

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