La historia de amor de Ana Torroja con Rafael, un ingeniero de sonido: «Es una persona con una seriedad asombrosa»
La histórica cantante se sienta, esta noche en ‘El hormiguero’, para hablar de su carrera musical y de sus éxitos

Ana Torroja, en una imagen de archivo. | Gtres
Ana Torroja se sienta, esta noche, en El hormiguero para hablar de su nuevo disco, un trabajo con el que «abre una nueva etapa en su carrera musical». Como confirman desde la página web del programa, la artista «compartirá cómo ha sido el proceso creativo de este nuevo proyecto, qué le ha inspirado en la composición de sus canciones y cómo afronta este momento profesional. También habrá tiempo para recordar algunos de los hitos de una trayectoria que la ha convertido en una de las voces más reconocidas de la música en español».
Sobre su vida personal, Torroja siempre ha intentado ser especialmente discreta. Es por eso que, en todo este tiempo, hemos conocido que sí que tiene pareja, pero que ha decidido llevar su relación de la forma más discreta posible. Y es que Ana Torroja mantiene una relación, desde hace más de dos décadas, con Rafael Duque, su discreto marido que trabaja como ingeniero de sonido. «Mi pareja es mi equilibrio, es la persona que me pone los pies en la tierra cuando mi cabeza empieza a volar demasiado alto o cuando el mundo del éxito me confunde», confesó ella a la revista Shangay sobre su relación.
La historia de amor de Ana Torroja y su marido

Es más, admitió que se respetan mucho profesionalmente y personalmente. «Cada uno tiene su mundo y eso es lo que hace que, cuando nos juntamos, tengamos siempre cosas nuevas que compartir», apostilló. La cantante siempre ha sido muy clara sobre la barrera que hay entre la fama y el hogar y es que su pareja no eligió ser «una persona pública». «Por eso trato de proteger su intimidad y la de mi hija por encima de todo. Mi refugio es mi casa y ahí Ana Torroja no existe, solo existe Ana», comentó. Fue en 2008 cuando Ana sufrió un accidente de tráfico que se juntó con sus problemas con Hacienda.
En ese momento, su pareja se convirtió en su mano derecha y la persona en quien apoyarse. Fue él quien estuvo «tirando del carro». «Es una persona con una serenidad asombrosa», apostilló. Ana nació en Madrid a finales de los años 50. Se hizo famosa gracias al grupo de música Mecano. Y es que Ana no iba para cantante; de hecho, era la corista de un dúo formado por los hermanos José María y Nacho Cano. Sin embargo, su voz frágil pero potente y su imagen andrógina se convirtieron en el eje del grupo. Con Mecano vendió más de 25 millones de discos en todo el mundo, conquistando no solo España, sino también Francia e Italia con hitos como Mujer contra mujer o Hijo de la luna.
Un ingeniero de sonido al que conoció en el mundo de la música

Tras la disolución de Mecano, Ana tuvo que luchar contra la sombra del grupo. En 1997 lanzó Puntos Cardinales, un éxito rotundo grabado en Londres que incluía A contratiempo. A lo largo de los años ha experimentado con la electrónica, el pop francés y los sonidos acústicos, colaborando con artistas como Miguel Bosé —en la mítica gira Girados— o Aleks Syntek —Duele el amor—. Ha sabido mantenerse vigente participando como jurado en programas como Operación triunfo y La Voz Chile, además de seguir girando con espectáculos que mezclan sus nuevos temas con los clásicos de Mecano.
A diferencia de muchos artistas de su nivel, Ana siempre ha mantenido un perfil extremadamente bajo. En 2003 se casó con el ingeniero de sonido Rafael Duque en una ceremonia privada en una goleta frente a las costas de Mallorca. Tienen una hija, Jara, nacida en 2005. Para proteger su privacidad y buscar una vida más tranquila, la familia se trasladó a vivir a México hace varios años. Su vida no ha estado exenta de dramas. En 2008 sufrió un grave accidente de tráfico en Cádiz junto a su amigo el presentador Esther Arroyo, del que tardó meses en recuperarse físicamente. Poco después, se enfrentó a serios problemas con la Hacienda española, un proceso largo y mediático que terminó en un acuerdo judicial en 2014.
«Mi refugio es mi casa y ahí Ana Torroja no existe, solo existe Ana»
Ana se describe a sí misma como una mujer tímida que prefiere el campo y la tranquilidad al ruido de la fama. Ha confesado en varias ocasiones que su pareja es su «ancla» y que ha necesitado terapia y mucho trabajo personal para gestionar el peso de haber sido la voz de una generación. Probablemente, uno de los datos más curiosos de su vida es que, tras el fallecimiento de su padre en 2021, heredó el título de marquesa de Torroja, un título nobiliario que Francisco Franco otorgó a su abuelo —el eminente ingeniero Eduardo Torroja— y que ella decidió mantener por orgullo familiar y respeto a sus raíces.
Su pareja, Rafael, siempre ha sido un hombre discreto. Es más, su relación nunca ha trascendido al foco público y no han posado nunca en ningún photocall, manteniendo su discreción. Es ingeniero de sonido —aunque también ha trabajado en producción y management—. Se conocieron precisamente gracias a la música, en ese entorno técnico donde Ana se siente cómoda. Se casaron en 2003, después de varios años de relación, y lo hicieron de una forma muy coherente con su estilo. Se dieron el ‘sí, quiero’ a bordo de una goleta en aguas de Mallorca. Solo asistieron los amigos más íntimos y la familia. No hubo exclusivas en revistas ni fotos oficiales, lo que sentó las bases de cómo iban a gestionar su vida privada a partir de entonces.

Desde hace unos años, la pareja decidió mudarse a Ciudad de México junto a su hija, Jara. Esta decisión no fue solo profesional (Ana es una auténtica estrella allí), sino también personal: buscaban un lugar donde pudieran ser una familia «normal». Ana ha confesado que la clave ha sido separar el trabajo de la casa. Aunque él entiende perfectamente su profesión porque pertenece a la industria, en su hogar no se habla de «Ana Torroja, la estrella», sino de Ana, la madre y compañera. Además, el hecho de que Rafael sea una persona tan discreta ha evitado que la relación sufra el desgaste de la prensa del corazón.
