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Ullersmo y Halden, las cárceles a las que podría ir Marius Borg: «Es como un campamento de verano»

El hijo de la princesa Mette-Marit está acusado de más de 40 delitos y la Fiscalía pide para él siete años de prisión

Ullersmo y Halden, las cárceles a las que podría ir Marius Borg: «Es como un campamento de verano»

Marius Borg, en una imagen de archivo. | Gtres

La Fiscalía ha pedido más de siete años para Marius Borg al que acusan de 40 delitos, entre ellos, cuatro violaciones, así como violencia machista contra una de sus exnovias. Lo cierto es que el futuro para el hijo de la princesa Mette Marit de Noruega es, cuanto menos, desolador. Y todo hace presagiar que el joven, al que se presupone que tiene que ser tratado como cualquier civil, al no formar parte de la Familia Real, tendrá que entrar en prisión. Y ya desde Noruega barajan varias opciones. El mejor escenario será que se marche hasta Halden, una prisión que se ha diseñado para que los presos no se sientan coartados de su libertad. Aunque eso sí, también podrá recalar en Ullersmo, donde podría gozar de un aislamiento parcial.

La última palabra, sin lugar a dudas, la tendrá el juez, quien también será el encargado de fijar cuántos años deberá pasar en prisión. Como decíamos, por el momento, hay varias opciones sobre la mesa. Una de ellas será Ullersmo, que se ha erigido como la opción más realista por su logística. Está cerca de Oslo y es donde suelen ir los presos que requieren un control estricto. Hay que tener en cuenta que Noruega es un país extremadamente igualitario, por lo que Marius no gozaría de ningún privilegio. Es por eso que no existen unas cárceles para VIPs.

Las cárceles a las que podría ir Marius Borg

La Familia Real Noruega en 2022, con Marius Borg en el centro. | Gtres

Aunque eso sí, al igual que con otros presos, el Servicio de Seguridad de la Policía de Noruega velaría por la integridad de Marius. No permitirían que el hijo de la futura reina fuera agredido o extorsionado por otros presos. Sí que es cierto que para proteger su integridad podrían situarlo en un módulo más pequeño o con internos de perfil bajo riesgo —aquel donde se encuentran los presos condenados por delitos económicos, por ejemplo— para evitar conflictos con bandas organizadas. En el caso de que se decanten por Halden será porque la Casa Real y el sistema judicial decida priorizar su estabilidad mental y tratamiento de adicciones.

Es una cárcel diseñada arquitectónicamente para evitar el sentimiento de opresión. Para alguien con la presión mediática de Marius, este entorno facilitaría que no se rompiera psicológicamente. Además, hay que tener en cuenta que Noruega tiene un programa muy fuerte de «unidades de drogas». Si su defensa alega que los delitos fueron fruto de sus adicciones, podría cumplir condena en un ala dedicada exclusivamente a la desintoxicación. Como tercera opción, aunque la menos probable, nos encontramos con Ringerike, que es de máxima seguridad y se encuentra en la ciudad de Oslo. Es conocida por albergar a presos peligrosos, pero también tiene unidades muy modernas. A veces se utiliza para presos que, por su perfil público, necesitan estar alejados del ruido de la capital pero lo suficientemente cerca para que el servicio secreto pueda monitorizar el perímetro.

A los presos les dan «hachas para cortar leña y cuchillos para cocinar»

La prisión de Bastoy. | Pulitzer Center

Lo cierto es que sus condiciones no cambiarían según el sitio en el que recalara. Así, Marius, al igual que cualquier otro preso, dormiría en una celda estándar —de unos diez o doce metros cuadrados—. Además, tendría para comer lo mismo que el resto y debería estudiar o trabajar dentro de prisión. Su único privilegio estaría relacionado con la seguridad. Lo más probable es que se le asigne una escolta encubierta o que se controle de forma extrema quiénes son sus compañeros de módulo para evitar que se filtre información o fotos de él dentro de la cárcel —algo que sería un escándalo para la princesa Mette-Marit—.

Si su condena es inferior a dos años o si muestra buena conducta en la fase final de su pena, podría acabar en Bastøy, una isla donde los presos viven en casas de madera y tienen llaves de sus propias habitaciones. Es lo más parecido a una comuna libre bajo vigilancia, y es donde Noruega envía a quienes no consideran un peligro inminente para la sociedad. Si hablamos de lo que se ha contado sobre estas prisiones, hay que mencionar que Halden es «la más humana del mundo». «No hay rejas en las ventanas. Queremos que los presos vean la naturaleza, el cambio de las estaciones. Si tratas a la gente como animales, se portarán como animales. Si los tratas como seres humanos, se portarán como seres humanos», explican.

Marius Borg junto al príncipe heredero, Haakon. | Gtres

Esa prisión la diseñó el arquitecto Erik Moller. «Nuestros guardias no llevan armas. Cenan con los presos, juegan al voleibol con ellos. Su función no es vigilar, es rehabilitar. El castigo es la pérdida de libertad, no la tortura diaria», contó su propio director. Y es que en Noruega, «el sistema no se basa en la venganza, sino en la reparación». La Isla de Bastoy, como decíamos, es la opción más amable. Allí a los presos le dan «hachas para cortar leña y cuchillos para cocinar. Nunca ha pasado nada grave. Si confías en alguien, esa persona tiende a responder con responsabilidad». Sobre su estilo de vida, mucha gente dice que «esto es un campamento de verano. Yo les digo: ‘Pruébelo’. El castigo es estar lejos de tus hijos, de tu pareja, de tu vida. Eso es suficiente castigo».

Gracias a estos modelos de cárcel, desde Noruega presumen de tener la tasa de reincidencia más baja de Europa. «Eso demuestra que nuestro sistema, aunque parezca blando, es el que mejor funciona para proteger a la sociedad», cuentan. La prisión de Ullersmo es una cárcel más convencional y de alta seguridad. Aunque eso sí, intentan que la vida dentro de la cárcel sea igual que en libertad. «La vida dentro de la prisión debe ser, en la medida de lo posible, igual a la vida fuera. Nadie debe cumplir más condena de la necesaria para garantizar la seguridad», apostillan.

Los delitos a los que se enfrenta

Marius Borg Høiby, el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega. | Gtres

Han sido varios expertos en la Casa Real noruega los que han adelantado cómo será la vida en prisión de Marius. «No tendrá una celda de oro. En Noruega, la igualdad es la ley. Si tiene que fregar el suelo de la cocina de la prisión, lo fregará como cualquier otro ciudadano. El sistema no permite excepciones por apellido», escribieron en Afterposten. Actualmente, el joven, a espera de que se resuelva el juicio, se encuentra en la cárcel de Oslo, donde le ha estado visitando su madre y su padrastro, el príncipe Haakon, en los últimos días. El juicio comenzó hace unas semanas y no será hasta dentro de unos días que se tenga el veredicto.

En las ocasiones que ha podido hablar ante el juez, Marius ha admitido sus problemas de adicciones. «La presión de los medios me ha borrado como persona. Ya no soy Marius, soy un monstruo. Soy el objeto del odio de toda Noruega», confesó en una de las sesiones. «He perdido el 98% de mis relaciones y las pocas que me quedan no quieren que se les vea conmigo», apostilló, argumentando que está «completamente solo». Fue la semana pasada cuando, además, sus abogados pidieron que se le pusiera en libertad, algo que, por el momento, no se ha conseguido y cuya petición se haya rechazado de pleno. «El tribunal considera que todavía existe una elevada probabilidad de que el acusado cometa nuevos delitos si sale de la cárcel», comentaron.

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