Sandra, la hija mayor de Amancio Ortega, se hace fuerte en los tribunales: «Es una mujer muy inteligente»
La primogénita del empresario más rico de España ha ganado su último juicio contra el empresario Kike Sarasola

Sandra Ortega, en una imagen de archivo. | Gtres
Sandra, la hija mayor de Amancio Ortega, ha ganado su cuarta demanda. La hermana de Marta Ortega, y una de las personas más discretas de la familia, decidió emprender medidas legales, hace un tiempo, contra la cadena de hoteles Room Mate. Ahora, como confirman desde el diario Expansión, «el Juzgado de Primera Instancia número 58 de Madrid ha concluido que la sociedad Rosp Corunna Participaciones Empresariales no asumió válidamente las garantías que respaldaban esos préstamos. Así, ha resuelto que Ortega no firmó ni autorizó las cartas de patrocinio en las que se apoyaba la reclamación».
La gran noticia es que, entre 2025 y lo que llevamos de 2026, Sandra Ortega ha ganado cuatro juicios clave contra los bancos que le reclamaban el dinero de Room Mate. Los jueces han dictaminado que las cartas de patrocinio —es decir, los avales— que supuestamente firmó para respaldar la deuda de Kike Sarasola son nulas de pleno derecho. Se ha considerado probado que su firma fue falsificada o utilizada sin su consentimiento por su exgestor, José Leyte.
Sandra Ortega vs. Kike Sarasola

Entidades como Abanca, Banca March, EBN y Société Générale han visto cómo sus demandas —que sumaban más de 140 millones de euros— han sido desestimadas. El último fallo a su favor ocurrió hace apenas unos días. De esta manera, Sandra ha dicho ‘adiós’ a cualquier tipo de relación empresarial con la cadena, con la que ya no tiene nada que ver. Tras el concurso de acreedores, Room Mate pasó a manos del fondo Angelo Gordon y la cadena hotelera Westmont. Por el momento, Kike Sarasola continúa vinculado a la nueva etapa de la marca, pero Sandra ha cortado cualquier lazo de inversión con él, centrándose en su propia cartera inmobiliaria y en Rosp Corunna.
De esta manera, Sandra Ortega ha logrado evitar pagar los 150 millones que le reclamaba la banca, demostrando en los juzgados que ella nunca autorizó esos avales. Ha pasado de estar contra las cuerdas a salir victoriosa de casi todos los pleitos principales. Durante años, la relación entre Sandra Ortega y Kike Sarasola fue una de las más fuertes y especiales del panorama empresarial hasta que todo se torció. Sandra, a través de su sociedad, llegó a controlar el 31% de Room Mate, siendo la segunda mayor accionista tras el propio Sarasola. Tal era su confianza que Sarasola destacó, en alguna que otra ocasión, el buen hacer de Sandra y de su madre, Rosalía Mera.
A qué se dedica profesionalmente la hija mayor de Amancio Ortega

Además de socia, Sandra era la dueña de los edificios de varios de los hoteles más importantes de la cadena —como el Grace en Nueva York o el Waldorf Towers en Miami—, que alquilaba a Room Mate. Pero todo se fundió a negro cuando se dio cuenta que se habían firmado unos documentos en su nombre que ella nunca había autorizado. Ese fue el momento en el que decidió emprender acciones legales. Lo cierto es que Sandra es uno de los rostros más discretos de la familia Ortega-Mera-Pérez, a diferencia de su hermana Marta —con quien ha tenido sus más y sus menos—, la empresaria siempre ha preferido ocupar un segundo plano, tanto familiar como profesional.
Y es que a pesar de ser una persona especialmente sencilla, Sandra puede presumir de ser una de las personas más ricas de nuestro país, al igual que le sucede a su padre Amancio y su hermana. Sandra nació de la primera relación de su padre, concretamente con Rosalía Mera, quien murió hace años de forma repentina. Vive en el municipio de Oleiros (La Coruña), lleva a sus hijos a colegios públicos y es habitual verla en cafeterías locales o paseando sin escoltas visibles. En general, lleva una vida sencilla. Es licenciada en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela. Está casada con Pablo Gómez —quien trabaja en Inditex— y tienen tres hijos: Martiño, Antía y Uxía. De hecho, ya ha empezado a integrar a la siguiente generación en sus sociedades.
A través de su sociedad holding, Rosp Corunna, Sandra gestiona una fortuna que en 2026 supera los 13.000 millones de dólares. Sus activos se dividen en tres grandes pilares. El primero de ellos, y como no podía ser de otra manera, es Inditex. Es la segunda mayor accionista individual del grupo —tras su padre—, con un 5,053% de las acciones. Solo por los dividendos de Inditex, Sandra percibe en 2026 más de 275 millones de euros anuales. Además, también se ha lanzad al mundo inmobiliario. Posee edificios de oficinas y hoteles de lujo en todo el mundo —EEUU, Alemania o Portugal—. Su proyecto estrella en este momento es el resort de ultra-lujo Na Praia en Comporta (Portugal), cuyas villas más exclusivas alcanzan los 8.000 euros por noche.
«Es una mujer muy inteligente, pero mal asesorada»
Mantiene una participación del 5% en esta biotecnológica española, centrada en tratamientos contra el cáncer. Si algo define a Sandra Ortega es su compromiso social, heredado de su madre. Preside la Fundación Paideia Galiza, una entidad que es referente por su compromiso social y el emprendimiento rural. Tras unos años marcados por la tensión judicial con Kike Sarasola y su exgestor José Leyte, Sandra Ortega vive hoy un momento de estabilidad y éxito. Ha ganado sus pleitos contra los bancos —que pretendían cobrarle avales falsificados—, sus empresas inmobiliarias han vuelto a beneficios récord y su patrimonio sigue creciendo gracias a la impecable marcha de Inditex en bolsa.

Aunque Sandra nunca ha hablado con los medios, sí que es cierto que han sido varias las personas que han querido relatar cómo es realmente. «Sandra es exactamente igual que hace 30 años», han comentado. Además, han querido poner en valor que es una «madre de familia» que lleva una vida «sencilla». En el trabajo, además, se le define como una persona «cuadriculada y metódica» y que ha heredado la conciencia «social» de su madre. Quien sí ha hablado ha sido Kike Sarasola, quien ha explicado que «es una mujer maravillosa, inteligente y con una sensibilidad especial… pero está mal asesorada».
