The Objective
Félix de Azúa

Las ballenas se pudren por la cabeza

«Los finales son muy peligrosos y estamos viviendo uno de los finales más criminales de nuestra historia en libertad. Nadie llevará flores a la tumba del PSOE»

Opinión
Las ballenas se pudren por la cabeza

Imagen creada con inteligencia artificial.

No creo que haya imagen más repulsiva que la de Zapatero, del brazo de Sánchez, cubierto de joyas como una reina del siglo XIX, entrando en el salón de baile. Es un producto de la IA que ha tenido una difusión loca. Si aún no lo ha visto, pregunte por ahí. Seguro que alguien muy próximo lo ha recibido y se lo puede reenviar.

Es el signo final de un despropósito imposible de soportar. De momento, no puedo seguir hablando de los asuntos políticos relevantes en deferencia a la salud mental de la mayoría de los lectores. Seguramente volveré sobre estas cuestiones cuando no sea tan solo dar vueltas con la cuchara a la charca putrefacta para ver saltar sapos, miasmas y cadáveres.

No es la primera vez que vivo bajo el manto negro de unos políticos podridos. Durante mis primeros 30 años viví en la dictadura de Franco, pero en aquellos años no era difícil aislarse de la atmósfera asfixiante de los franquistas. Podías ignorar todos los periódicos y radios del movimiento, que es como llamaban a sus mercenarios los adictos al régimen. Los más curiosos podían leer, aunque no siempre, Le Monde o el Times. En la actualidad, eso es imposible.

La proliferación de diarios, radios, redes y canales de TV permite evitar a los más mentirosos o los mejor pagados, pero no a toda la publicidad mercenaria. En realidad, solo un diario nacional pertenece inequívocamente a esa especie y, por lo tanto, es facilísimo ignorarlo. Pero la novedosa proliferación de medios y la libertad que se les supone tienen una contrapartida y es la de que no hay escondite al que no llegue la información sobre las barbaridades de los socialistas. Los sucesos políticos se infiltran a través de miles de grietas en nuestras corazas y es imposible taparlas todas.

Por esta razón trataré de huir, aunque sea unas semanas, de la agonía sanchista. He visto perder la gloria a toreros magníficos en una corrida espléndida arruinada por la impaciencia de dar la estocada final perfecta. O incluso peor, la puntilla mal colocada. Todo el esfuerzo anterior y todo el arte no podían luchar contra ese error en el momento decisivo, el de la verdad. Porque los finales son extremadamente peligrosos y nosotros estamos viviendo uno de los finales más criminales de nuestra historia en libertad.

«La bestia está muerta, pero su agonía puede ser larga»

No me gustaría correr el mismo error del matador impaciente. La bestia está muerta, pero su agonía puede ser larga. Incluso, antes de caer a tierra, puede herir con uno de sus cuernos en un movimiento convulso y casi inconsciente que ni la propia bestia controla. Así sucedió tras la muerte de Franco con decenas de asesinatos y no solo perpetrados por los nacionalistas vascos.

La muerte también tiene otro aspecto, esta vez afirmativo: lo escribió Petrarca para que lo cantara un tenor: «Un buen final honra toda una vida» («Un bel morir tutta una vita onora»). Así sucede en la escena final del Il Generale Della Rovere, una de las cimas de Rossellini. En el momento de morir, el estafador, el ladrón, el canalla, picado en su orgullo nacional, tiene una muerte heroica que limpia toda una vida de cobardía y delincuencia.

No será ese el final de nuestro gánster. Todavía hoy dice que no convoca elecciones porque ha de proteger al pueblo. Es el argumento más mafioso de los socialistas y afines, lo del «progresismo». Nadie sabe qué progreso es ese que puede acabar con un partido que ha sido esencial para la democracia española. Es un progreso hacia la destrucción y todo indica que no será heroica, sino infamante. Nadie llevará flores a la tumba del PSOE.

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