'Manual de resistencia': una gran mentira
«Sánchez no ha llegado a donde ha llegado gracias a su capacidad de resistencia, sino que ha utilizado todos los resortes del poder para sortear las dificultades»

Imagen creada con inteligencia artificial.
Manual de resistencia, autobiografía de Pedro Sánchez, aunque fue escrita por Irene Lozano. Leída en diagonal, sin entrar excesivamente en profundidades, nos presenta al presidente como un hombre que no se deja vencer por la adversidad ni siquiera cuando las circunstancias parecen insuperables; un hombre que lucha hasta la extenuación buscando el hueco que le permite alcanzar su objetivo. Ha logrado todo lo que se había marcado a través de esfuerzo, tesón e inteligencia.
Una gran mentira. El informe, basado en las investigaciones de la UCO que se ha hecho público en las últimas horas y que merece ser leído detenidamente, incluso subrayado, demuestra una vez más que Pedro Sánchez es el hombre más falso que se ha dado a la política española. No ha llegado a donde ha llegado gracias a su capacidad de resistencia, sino que ha utilizado todos los resortes del poder para sortear las dificultades, incluidas las presiones a jueces y fiscales a través de personas interpuestas.
En cuanto a los periodistas que se han dedicado exhaustivamente a investigar, los influyentes brazos ejecutores de Moncloa y Ferraz pusieron en marcha campañas difamatorias contra ellos. Mientras su mujer, su hermano y algunos de sus más importantes colaboradores tienen apuntadas en sus agendas las citas judiciales, se encuentran en prisión o saben ya si se pasa frío o calor en la cárcel, Sánchez sigue ahí alardeando de que no se arruga cuando vienen mal dadas.
Pero no resiste. No ha resistido nunca. Ha aprovechado las ventajas de estar en política para echar mano de amigos poderosos, o de las instituciones —cuando consiguió entrar en Moncloa— para asentarse en el poder y sortear las actuaciones judiciales.
Lo primero fue ganarse la confianza de Pepe Blanco cuando era el hombre más poderoso del PSOE, más incluso que Zapatero. ¡Ay, Zapatero! Fue Blanco quien lo convirtió en secretario general del PSOE cuando era un gran desconocido. Después, con las sucesivas peripecias por todos conocidas, Sánchez consiguió la candidatura y después la presidencia del Gobierno. Desde ese cargo ha utilizado las mencionadas instituciones para que avalaran iniciativas de dudoso fondo democrático, pero, mucho más grave, dio instrucciones a Interior para que la UCO no tocara un pelo a su mujer y a su hermano.
«La UCO y la UDEF cumplieron con su deber y ahí está el resultado de sus trabajos, los informes y los sumarios judiciales»
Si a eso se llama resistir… El diccionario de la RAE define más malévolamente ese tipo de comportamiento. Pero tanto la UCO como la UDEF, para desgracia de quienes intentan manejarlas, coaccionarlas, presionarlas, amenazarlas, suelen resistir —ellas sí— a ese tipo de comportamientos, aunque siempre hay excepciones en todo. Pero en este caso, la UCO y la UDEF cumplieron con su deber y ahí está el resultado de sus trabajos, los informes y los sumarios judiciales. El PSOE llegó a contratar a una fontanera, con muy buen sueldo, para que buscara la manera de desacreditar a los profesionales que ya buscaban las vueltas a personas muy próximas al Gobierno de Sánchez o de su partido.
Eso sí, es indiscutible la capacidad de persuasión de Sánchez, su facilidad para seducir, conmover, convencer. Así tiene la cantidad de incondicionales que tiene, aunque está dejando atrás un buen puñado de heridos graves que habrá que ver si en un momento dado no deciden contar lo que saben. Para salvarse ellos mismos o para vengarse de quien los dejó tirados.
Estos días Sánchez y el sanchismo han encontrado un clavo ardiendo al que agarrarse para tratar de neutralizar o que queden en segundo plano las nuevas noticias de corrupción que, siendo graves, ya no sorprenden porque estamos curados de espanto. El clavo al que se agarran son los pactos a los que han llegado PP y Vox en Castilla y León, Aragón y Extremadura, y a ver qué pasa en Andalucía.
Son pactos que a infinidad de españoles no nos gustan, por no decir que nos asustan, nos preocupan, pero no es Sánchez la persona más adecuada para cuestionar pactos indeseables. Él ha pactado y gobernado con partidos que no admitiría en su entorno ningún jefe de Gobierno escrupuloso con la Constitución de su país, sus leyes y las normas por las que se rige una democracia.
«Vox es la ayuda más importante que recibe Sánchez para dificultar, o impedir, que el PP pueda expulsarle de Moncloa»
Alberto Núñez Feijóo sabe perfectamente cómo es Vox, quién manda en Vox y cómo es Abascal, aunque no sea más que porque tanto Abascal como la mayoría de sus colaboradores se han hecho políticos y han desarrollado sus carreras en el PP. Pagan ahora al que fue su partido haciendo el juego al sanchismo.
Vox en este momento es la ayuda más importante que recibe Pedro Sánchez para dificultar, o impedir, que el PP pueda expulsarle de Moncloa, con ese mensaje tan repetido, y tan eficaz, de «ojo con el PP porque llega la ultraderecha». Allá Vox con su conciencia. Mucho patriotismo, pero no mueve un dedo para evitar que el sanchismo, sus imposiciones sociales y su corrupción económica y moral sigan haciendo un daño a España que será difícil dejar atrás.
Feijóo, para bien o para mal, ha tenido que decidir si dará vía libre para el sanchismo o llegará a acuerdos con Vox. Seguro que esto último le produce una profunda incomodidad, seguro. Pero es peor consentir que sigamos en manos de quien presume de resistir gracias a su capacidad de ilusionar con sus propuestas, con sus proyectos, pero resiste porque utiliza a conveniencia y con malas artes los instrumentos del poder. Echen un vistazo, aunque sea superficial, al sumario de la UCO.