'Habemus' Guardiola
«Ha acabado pactando, y tendrá que lidiar con la posibilidad de enfrentarse a posibles bloqueos en el futuro, estrategia que tan bien se le da a los de Vox»

Imagen creada por inteligencia artificial.
Ha costado, pero finalmente Guardiola ha conseguido revalidar su presidencia.
A ver cómo se las arregla ahora con sus acuerdos la presidenta extremeña, la que más duramente definió a Vox hace un par de años cuando se negaba a cualquier tipo de acuerdo con ellos. Ha acabado pactando, y tendrá que lidiar con la posibilidad de enfrentarse a posibles bloqueos en el futuro, estrategia que tan bien se le da a los miembros de Vox. Aunque el partido que supuestamente dirige Abascal debe andarse con tiento, porque Feijóo y su equipo no van a demostrar una generosidad sin límite hacia Vox si llega el momento de negociar un futuro Gobierno nacional; su prioridad es librar a los españoles de la maldición Sánchez y luego ya verá cómo puede gobernar y arreglar los destrozos.
No todos los españoles comparten esta idea de identificar a Sánchez como una maldición, por supuesto, pero igual que Sánchez pronunció aquel «somos más» para visualizar su decisión de aliarse con la izquierda más extrema, independentistas y herederos de ETA, también Feijóo puede decir «somos más» aliándose con Vox y algunos más para acabar con esa alianza supuestamente progresista que ha traído poco bueno. Y, quién sabe, hasta es posible que un día, alguien en Vox dé ejemplo de patriotismo y piense en lo que conviene a los españoles que están hartos del sanchismo, pero se resisten a dar espacio a un partido que ven trufado de energúmenos.
Los hay —energúmenos— en todas partes, pero en Vox son demasiados y además hacen el caldo gordo a Sánchez pensando que así pierde espacio Feijóo. No quieren admitir que de esa manera podemos tener Sánchez para rato. Y además, a Yolanda, Montero, Aizpuroa, la otra Montero, Puigdemont… más el puñado de ministros escasos de conocimientos y de respeto por su país, más aquellos que deben algún capítulo de su biografía al PP y se lo quieren hacer perdonar con un servilismo insufrible.
Se nota a la legua que Pedro Sánchez, falto de éxitos legislativos, se ha apuntado a la estrategia de ser el mandatario mundial que siente más animadversión por el ciudadano Trump. Esa animadversión la sienten la totalidad —o casi— de los dirigentes de los países democráticos e incluso algunos dictadores, sobre todo latinoamericanos que temen que en un arrebato del actual inquilino de la Casa Blanca pierdan el poder como Maduro. Y no solo eso, sino que aquellos que tanto apoyaron a esos dictadores, caso Delcy, renuncien a sus tan publicitados principios y se apunten a demostrar rendición incondicional a quien les ha convertido en traidores.
«Su ‘no a la guerra’ pretende convertirlo en un lema progresista, cuando es lema oportunista para el periodo electoral que vivimos»
Sánchez no se ha puesto a disposición de Trump, como ha hecho Delcy y puede hacer en cualquier momento alguno de sus invitados a la cumbre de Barcelona, pero sí utiliza a Trump para conseguir votos. Empezando por marcar distancias con sus socios de la UE y la OTAN con política propia respecto a Oriente Próximo, siguiendo con su también publicitada negativa a incrementar más el presupuesto de defensa —aunque bajo cuerda lo está haciendo— y anunciando que se prohibiría el uso de Morón y Rota para aviones y buques estadounidenses para echar después marcha atrás porque le han explicado que para la defensa de España son importantes esas bases españolas de utilización conjunta.
Su ‘no a la guerra, sí a la paz’ pretende convertirlo en un lema progresista, cuando es lema oportunista para el periodo electoral que vivimos. Cualquier ciudadano con un mínimo de sensibilidad y sentido común lo hace suyo desde los tiempos de Vietnam. Se pueden hacer apuestas a que hay simpatizantes del PP y puede que incluso de Vox, que gritarían con entusiasmo esa frase, y lo harían de corazón.
La izquierda ha reaccionado a la elección de Guardiola con un ataque feroz al PP, acusándolo de xenófobo por el tan traído y llevado concepto de prioridad nacional. Sería necesario que Feijóo y Guardiola explicaran con detalle qué entienden por prioridad nacional, porque a esta periodista le parece de tanto sentido común que me expongo a ser calificada también como racista.
La regularización masiva sin medios para realizarla con un mínimo de control —hasta el punto de que hay locutorios en los que facilitan citas y certificados de penales previo pago de su importe— va a permitir que, junto a los centenares de miles de inmigrantes que llevan mucho tiempo en España —aquellos que han sobrevivido a toda clase de dificultades, saliendo adelante con mucho esfuerzo, realizando trabajos que han fortalecido nuestra economía—, van a colarse muchos que no llegan a España con ese espíritu, o ya están aquí, y que cuentan con historiales delictivos que dan miedo. A Sánchez le tiene sin cuidado. Tanto, que dará vía libre a presos preventivos, que si son preventivos será por algo.
«Es de sentido común que se priorice a un español de origen que lleva años cotizando frente a un recién llegado»
Con unos servicios sociales y una justicia que con el sanchismo siguen faltos de medios y personal para atender a tanta gente –se están juzgando ahora importantes asuntos judiciales de hace 13 años–, es de sentido común que se priorice a un español de origen que lleva años cotizando para garantizar esos servicios sociales, frente a un recién llegado que lleva apenas unos meses en España. Siempre que no se trate de una situación de urgencia, evidentemente. Es falso lo que contaba el político, que se refería a que una madre inmigrante no sería atendida en Extremadura si acudía a urgencias con un bebé para ser atendida.
Si Sánchez o cualquiera de sus ministros acude un día a una sala de urgencias, verá cómo funciona. Esta periodista ha esperado cinco horas hace pocas semanas para ser atendida, y delante de mí pasaron docenas de personas, más de la mitad de aspecto magrebí, latinoamericano o subsahariano. Todos, seguro, necesitaban prioridad frente a la española blanquita.
Afortunadamente, las prioridades no las marcan los políticos, sino los profesionales. Lo sabe Sánchez, lo sabe Feijóo y lo sabe Guardiola.
No hagamos demagogia. Con las cosas de comer no se juega.