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Nutrición

María Dolores de la Puerta, médico: «Las patas de las que se alimenta una buena microbiota son tres: la fibra, los alimentos fermentados y los polifenoles»

Una dieta variada con todo tipo de alimentos favorece un inestino más saludable a largo plazo

María Dolores de la Puerta, médico: «Las patas de las que se alimenta una buena microbiota son tres: la fibra, los alimentos fermentados y los polifenoles»

María Dolores de la Puerta | Instagram

La microbiota intestinal se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la salud en los últimos años. Y es que cada vez más investigaciones apuntan a que el equilibrio de los microorganismos que habitan en nuestro intestino influye no solo en la digestión, sino también en el sistema inmunitario, el metabolismo e incluso el estado de ánimo.

En este contexto, la médico María Dolores de la Puerta resume las claves para cuidar este ecosistema interno con una idea sencilla: «Las patas de las que se alimenta una buena microbiota son tres: la fibra, los alimentos fermentados y los polifenoles». Una visión que también comparte la nutricionista Raquel García en declaraciones recogidas por The Objective, donde incide en la importancia de mantener una dieta rica en alimentos vegetales y fermentados para favorecer la diversidad bacteriana intestinal.

La fibra, el alimento favorito de las bacterias intestinales

Según explica la especialista, la alimentación desempeña un papel fundamental en la composición y diversidad de las bacterias intestinales. Entre todos los nutrientes, la fibra ocupa un lugar destacado. «Lo que más le gusta a la microbiota es la fibra», asegura. Este componente, presente en numerosos alimentos de origen vegetal, sirve de alimento para las bacterias beneficiosas, favoreciendo su crecimiento y actividad.

Sin embargo, no toda la fibra procede de las mismas fuentes. La experta destaca la importancia de apostar por alimentos ricos en fibra de calidad, como determinados cereales integrales y tubérculos. Entre ellos menciona la patata, el boniato, la batata o la yuca, opciones que aportan carbohidratos complejos y nutrientes de interés para el organismo.

Cereales integrales

En cambio, recomienda reducir el consumo de harinas refinadas, especialmente las procedentes del trigo blanco. A su juicio, este tipo de productos ofrecen un menor interés nutricional y pueden favorecer procesos inflamatorios cuando forman parte habitual de la dieta. Frente a ellos, existen otros cereales menos refinados y más ricos en fibra que pueden contribuir a una alimentación más equilibrada.

Los alimentos fermentados, una tradición con beneficios para la microbiota

La segunda gran herramienta para cuidar la microbiota son los alimentos fermentados. De la Puerta recuerda que forman parte de la alimentación humana desde hace siglos y están presentes en prácticamente todas las culturas. «Son ancestrales», señala.

Entre los más conocidos se encuentran el yogur, el kéfir y algunos quesos, pero la lista es mucho más amplia. Productos como el chucrut, el tempeh, el miso o la kombucha también aportan microorganismos beneficiosos que pueden ayudar a enriquecer la diversidad bacteriana del intestino.

Kéfir

La especialista explica que estos alimentos introducen bacterias que actúan como estabilizadores del ecosistema intestinal. Aunque no todas las bacterias presentes en los fermentados llegan a colonizar de forma permanente el intestino, sí pueden ejercer efectos positivos sobre el equilibrio microbiano y favorecer un entorno más saludable.

El papel de los polifenoles en la salud intestinal

El tercer pilar señalado por la médica son los polifenoles, compuestos bioactivos presentes de forma natural en numerosos alimentos vegetales. Estas sustancias, conocidas por su capacidad antioxidante, también pueden servir de sustrato para determinadas bacterias intestinales, favoreciendo su crecimiento y actividad.

Las principales fuentes de polifenoles son las frutas y las verduras, dos grupos de alimentos que la especialista considera imprescindibles para mantener una microbiota diversa. Además de aportar fibra, contienen vitaminas, minerales y una amplia variedad de compuestos beneficiosos que contribuyen al bienestar general.

Frutas y verduras

Por este motivo, insiste en la necesidad de aumentar la presencia de productos vegetales en la alimentación diaria. Cuanto mayor sea la variedad de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos de origen vegetal, mayor será también la diversidad de nutrientes disponibles para la microbiota.

La propuesta de María Dolores de la Puerta y Raquel García para cuidar la salud intestinal se apoya en tres pilares básicos: incrementar el consumo de fibra procedente de alimentos poco procesados, incorporar fermentados de forma habitual y dar protagonismo a frutas y verduras ricas en polifenoles. Una estrategia sencilla que, además de beneficiar a la microbiota, encaja con los principios de una alimentación saludable y equilibrada.

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