Jaume Fontanals, médico: «Escucha a tu microbiota aunque vayas bien al baño; puedes tener inflamación intestinal y mala absorción»
El especialista advierte que esa regularidad a veces puede ocultar problemas más graves

Mujer preparando fruta | ©Pexels
Cuando hablamos de salud digestiva, un montón de tópicos, mitos y lugares comunes aparecen en escena, pero no por extendidos son siempre ciertos. Es verdad que algunos tienen un fundamento de apoyo, aunque no por ello quiere decir que sean verídicos para todas las personas.
Además, en esta new wave del cuidado estomacal y de la salud digestiva, hay una nueva protagonista en el baile: la microbiota. No es nueva realmente, sabíamos que existía desde hace décadas, pero ahora se ha convertido en una coletilla recurrente en conversaciones que hablan y advierten de ella y, sobre todo, de cómo cuidarla.
Por eso, no está de más prestar atención a los expertos que han empezado a poner el foco en la microbiota y, al mismo tiempo, a desbancar mitos digestivos que nos pueden hacer más mal que bien. Uno de ellos es el doctor Jaume Fontanals, que ha advertido en varias ocasiones en redes sociales sobre lo que puede pasar en nuestro estómago.
No habla solo de la microbiota, aunque es uno de sus principales campos de trabajo, sino también de esos mitos recurrentes. Algunos de ellos, incluso, tienen que ver con lo que comemos o cómo se comportan los alimentos en nuestro intestino. También, como es lógico, de cómo la microbiota sufre más de la cuenta.
Cómo mimar a la microbiota
Dicho de manera muy sencilla, la microbiota no es otra cosa que la flora bacteriana que vive en nuestro cuerpo. No solo en el sistema digestivo, advierten muchos estudios, pero en este caso centramos el tiro en esta parte de nuestro organismo. Generalmente, cuando hablamos de microbiota, nos referimos a la intestinal, aunque no está sola. De ella, de hecho, te hemos hablado a menudo en THE OBJECTIVE.

Su rol allí va desde la absorción de nutrientes hasta convertirse en un elemento de lucha contra los patógenos, así que no solo hay que pensar en ella como la encargada de descomponer los alimentos. No obstante, es su rol principal. Y a la microbiota se la puede cuidar más fácilmente de lo que creemos. Por ejemplo, haciendo caso a lo que explica Tim Spector, experto en microbiota, sobre «comer 30 vegetales a la semana».
Pero, al mismo tiempo, la podemos torturar sin saberlo. Especialmente cuando normalizamos como lógicos o casuales algunos elementos que no lo son. Algo que denuncia Fontanals en su cuenta de Instagram, advirtiendo, por ejemplo, que hay mucha gente que cree que «el gluten es el gran problema» cuando, a su juicio, «generalmente el problema es la permeabilidad intestinal y disbiosis».
No solo eso, claro. De hecho, el olor de las heces también puede ser una señal inequívoca de que nuestra microbiota no pasa por su mejor momento. Todo el mundo tiene claro que no huelen de manera agradable, pero no debe ser un tufo verdaderamente agresivo. De hecho, el doctor Fonantals explica que ese «olor fuerte se asocia a fermentaciones proteicas y disbiosis, no a una digestión saludable».
Ir al baño todos los días no es siempre una buena señal
Habitualmente pensamos que la regularidad es uno de los mejores signos de que todo está en orden. No solo en nuestro organismo, claro, sino en líneas generales. Determinado tipo de rutinas acaban suponiendo una forma lógica de creer que todo está bien, pero al hablar del sistema digestivo no tiene por qué ser necesariamente así.

No en vano, lo que está especialmente claro es que, normalmente, una persona debería ir entre una y dos veces al baño por cada jornada, algo que se interpreta como saludable. Pasar varios días sin ir al baño, por contra, no es ni normal ni deseable. Del mismo modo que ir más de tres veces diarias tampoco es un buen signo.
Por eso, solemos considerar que la regularidad, entendida como ir al baño todos los días, es un mensaje claro del buen estado de revista de nuestro intestino. Lo cierto es que no es una condición sine qua non, advierte Jaume Fontanals, aclarando que «puedes evacuar a diario y tener disbiosis, inflamación intestinal y mala absorción».
No obstante, habría que tener claro lo que realmente es tener un buen tránsito intestinal. Por ir bien al baño no hay que entender necesariamente como acudir a diario. Lo lógico es que se pueda evacuar con facilidad. Y que, lógicamente, cumplamos varias pautas como que no haya dolor, que no haya urgencia y que no haya demasiada hinchazón.
Importa también que las heces estén bien formadas y que nos vayamos de allí con la sensación de un vaciado completo. Algo clave, como sucede con la escala de Bristol, la cual cataloga la forma de las heces y donde los tipos 3 y 4 son, según los expertos, los más adecuados. Por contra, ir con urgencia, que las heces sean blandas, siempre acompañadas de gases, hinchazón o dolor, podrían estar siendo síntomas de esa disbiosis o de mala absorción… Por mucho que vayamos cada día al baño.
