Víctor Bravo, endocrino, sobre el desayuno: «Los cereales de espelta son buenos, pero hay otros que ayudan más con el peso y la glucosa»
El especialista asegura que hay algo mejor que estos cereales para controlar la diabetes y la figura

Un bol con avena. | Pexels
Los cereales, tal y como los concebimos, llevan en nuestra dieta desde hace miles de años si nos referimos en su forma más pura: trigo, avena, espelta, cebada, maíz, arroz… Pero si los transformamos y convertimos en cereales de desayuna la cosa cambia y su historia en nuestra dieta se reduce a límites insospechados; apenas a la segunda mitad del siglo XIX.
Pero ahora están en todas partes y prácticamente no hay franja de edad que no los consuma. Sin embargo, no todos son iguales, como es evidente, y conviene tener claro que hay determinados tipos de cereales para desayuno que no nos convienen lo más mínimo. Lo explica el endocrinólogo Víctor Bravo en sus redes sociales, especialmente lanzando una pregunta: «¿Qué cereales tomar en el caso de tener diabetes?».
¿Qué cereales tomar en el caso de tener diabetes?
No es una pregunta menor en el caso de las personas que sufran esta patología, pero no son los únicos. La realidad nutricional de los cereales de desayuno cambia enormemente de una referencia a otra y, a pesar de su aparente buena fama, algunos pueden ser muy poco recomendables, sobre todo en menores.
Tampoco en personas diabéticas, evidentemente, las cuales deben vigilar su dieta de una manera mucho más estricta. Aún así, el mensaje es aplicable para muchas otras personas que, por ejemplo, quieren reducir su ingesta de azúcar, que quieren perder peso o simplemente tener un mayor control sobre lo que comen, como también alerta la doctora Isabel Viña.
Entendiendo los cereales de desayuno: cuanto menos, mejor
En general, en la alimentación hay una máxima: cuanto menos ingredientes tenga un alimento, mejor. A medida que procesamos un alimento fresco, las probabilidades de que vaya siendo menos recomendable nutricionalmente aumentan. No en todos los casos, evidentemente, pero añadir ingredientes, conservantes, estabilizantes y otras sustancias no suele ser el mejor camino por sí mismo. Algo de lo que ya hemos hablado antes en THE OBJECTIVE.

Los cereales para el desayuno no son una excepción. Por eso, cuando Víctor Bravo habla de qué cereales consumiría «si tuviera diabetes y quisiera desayunar cereales» lo tiene claro al valorar la opción buena y la opción mala. «La mala son los cereales de chocolate: azucárados, muchísima grasa y muchísimas calorías por cada 100 gramos», advierte.
En general, los cereales de desayuno que menos deberían interesarnos son todos esos que lleven muchos azúcares añadidos o que tengan determinadas coberturas que aumenten su carga calórica. Por contra, los que sí deberían entrar en la ecuación serían los que más pelados llegasen. Aún así, no todos los cereales para desayuno son iguales aunque no vengan bañados en chocolate o recubiertos de azúcar.
«Los copos de espelta son una opción muy, muy buena», cuenta, aunque para él hay otros aún mejores. «Si quisiéramos ir un paso más allá, la opción crème de la crème, ya serían los copos de avena». En este caso, su razonamiento es que serían los que «más te van a ayudar con la glucosa y con el peso y con los niveles de colesterol», considerándolos una «buenísima opción si tienes diabetes y quieres perder peso».
Los beneficios de los cereales de avena para el desayuno
Aunque en nuestro día a día veamos cereales de todo tipo, no todos se comportan igual. En este caso, la avena es una rara avis dentro de los cereales porque, por ejemplo, en su forma natural no tiene gluten. No obstante, no todos los productos de avena son aptos para celíacos o intolerantes al gluten, a menudo por riesgos de contaminación cruzada.

Más allá del perfil alergénico, nos interesa saber por qué los cereales de avena son especialmente buenos para vigilar el peso. En este caso, se consideran un hidrato de carbono complejo que contribuye, además, con su fibra, a aumentar la saciedad. Por eso, al ser hidratos de absorción lenta, esa sensación saciante aumenta y nos permite pasar más tiempo sin comer. Algo de lo que también advierte el doctor Carlos Andrés Zapata.
Al mismo tiempo, al ser hidratos complejos, evitan que los picos de insulina sean muy pronunciados. Razón por la que, a menudo, se recomiendan en la prevención y control de la diabetes. Del mismo modo, son interesantes porque uno de sus compuestos, los betaglucanos, absorben el colesterol malo y favorecen su expulsión, por lo que son muy apropiados para favorecer a nuestra salud cardiovascular. Además, y no menos importante, es un cereal que tiene más proteínas y grasas saludables que el resto de cereales, por lo que es más completo que, por ejemplo, los que tienen una base de maíz, de espelta o de arroz.
