La UCO tiene una grabación sobre la compra a Pano que podría imputar a la abogada de Koldo
Como adelantó TO, Leticia de la Hoz trasladó la oferta económica del PSOE: 50.000 euros ampliables a 250.000

Ilustración de Alejandra Svriz.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene en su poder una grabación sobre el intento de compra a Carmen Pano, según desvelan fuentes policiales y judiciales a THE OBJECTIVE. El documento en poder de los agentes del instituto armado probaría que la abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, fue la encargada de trasladar una oferta económica a Carmen Pano en febrero de 2025, previa a su declaración ante el Tribunal Supremo, con el objetivo de rectificar su declaración realizada en este medio y ante notario, y en su declaración ante la UCO y en la Audiencia Nacional, sobre la entrega de 90.000 euros en efectivo en la sede del PSOE en la calle Ferraz en octubre de 2020.
Como desveló este periódico hace más de un año, la oferta se hizo a través de Leticia de la Hoz y su socio, Ángel Prieto, en el despacho de IDBO Consultants SL, situado en la calle Serrano de Madrid. En una primera reunión, la letrada de Koldo ofreció su ayuda financiera a cambio de «dejar al margen al PSOE y no mencionar a Santos Cerdán». Y le preguntó a la empresaria: «¿Cuáles son tus necesidades básicas?», a lo que Pano respondió con el pago del alquiler de su vivienda, la boda de su hija y liquidez ante el bloqueo de sus cuentas bancarias, las de su marido, su hija y su hermana. En este contexto de asfixia financiera, Leticia de la Hoz se puso en contacto con el socio y amigo de Carmen Pano, Álvaro Gallego, según consta en el sumario del caso, para «hacerles una propuesta».
El pasado jueves, Carmen Pano fue llamada a declarar ante las dependencias de la UCO en Las Rozas. Ratificó su versión de los hechos ante los agentes del instituto armado y confirmó haber recibido una oferta de 50.000 euros iniciales, ampliables a 250.000, el pago de la boda de su hija y el alquiler de la vivienda durante cinco años, si rectificaba en su declaración sobre la entrega de dinero a Ferraz y «dejaba la duda» sobre el contenido de las bolsas que entregó al PSOE. Incluso confirmó que, en un momento de la conversación en el despacho de De la Hoz, esta puso en altavoz su teléfono móvil, de tal manera que escucharon la voz de su interlocutor, que tenía que dar el visto bueno a la oferta. La persona al otro lado de la línea era Ismael Oliver, entonces abogado del exministro José Luis Ábalos y uno de los imputados en la organización destinada a «desestabilizar de forma sistemática y continuada cualquier procedimiento judicial o actuación policial».
Los abogados de Ábalos y Koldo tutelaron las reuniones
Según las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE, los agentes de la UCO le preguntaron a Pano el pasado jueves si sería capaz de reconocer la voz de esa persona, a lo que la mujer respondió afirmativamente. Fue en ese momento cuando le informaron de que obraba en la causa una grabación de Ismael Oliver y Leticia de la Hoz hablando de su intención de «comprar» a Carmen Pano. La UCO confirmó a Pano que «[tenía] pruebas de Leticia» y de que el «material» implicaría a la abogada de Koldo García en la organización destinada a comprar testimonios en las causas que afectaban al PSOE y al Gobierno. De hecho, el juez Santiago Pedraz en su auto manifiesta que Ismael Oliver se puso en contacto con Leire Díez, haciéndole ver que la declaración era importante y que era necesario negociar con ella: «Es importante y, si queréis, lo negocio yo».
Leire le dio su visto bueno: «Negócialo. Si puedes, hazlo». Tras obtener la autorización de la fontanera del PSOE, ambos comenzaron a conversar sobre los pormenores de lo que denominan «negociación», quedando patente que su intención pasaba por llevar a cabo lo que ellos mismos llaman «compra»: «Esta se vende. Debemos saber comprar». Según los agentes de la UCO, la materialización de este ofrecimiento se hizo a través de la abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, que mantenía una relación profesional con el letrado de Ábalos, Ismael Oliver. Un extremo respaldado por «elementos obrantes en la causa», entre los que destacaría esa grabación a Leticia de la Hoz, cuya existencia le trasladaron a Carmen Pano en las dependencias de la Guardia Civil.

La primera reunión de Leticia de Hoz y Carmen Pano, semanas previas a su declaración en el Tribunal Supremo en 2025, se produjo por un tema distinto: Pano se puso en contacto con Leticia de la Hoz, que lleva la defensa de varios empresarios imputados en causas de fraudes de hidrocarburos, para presentarle a un posible cliente interesado en comprar una operadora para la compraventa de combustible. Además, este empresario también quería vender una obra de arte, para lo que recurrieron a De la Hoz. Sin embargo, estas reuniones comenzaron a adquirir un cariz distinto. Los agentes recogen en el acta que las reuniones tenían lugar «siempre por la tarde, a partir de las cinco».
La primera reunión la mantuvieron con Leticia de la Hoz y Ángel Fernández, socio del despacho, quien, dirigiendo la conversación, les dijo tanto a ella como a Álvaro Gallego, la persona que acompañó a Pano a la sede del PSOE, que «había gente interesada en hablar con vosotros sobre las entregas de dinero en Ferraz». Ante la pregunta de si se trataba de «gente del partido», Leticia de la Hoz respondió que sí, que eran «gente del partido, gente del PSOE». Insistiendo ante el asombro que les había causado la propuesta, Leticia de la Hoz les aclaró que «era para salvar el culo a Ábalos y a Koldo». Motivo por el que quienes tutelaban estas reuniones eran los letrados del exministro y el asesor ministerial de este último. En esta segunda reunión, la letrada les explicó que el interés de ella y de la otra «gente» era salvar a su cliente, a quien definió como «cabeza de turco», siendo Víctor de Aldama el «malo».

Los abogados de Koldo y Ábalos pretendían que tanto Pano como Álvaro Gallego les «echaran una mano» cambiando la versión publicada en THE OBJECTIVE respecto de la entrega de dinero en efectivo en Ferraz. Que «echara por tierra» lo declarado y lo sustituyeran por «la entrega de documentos», situando la responsabilidad en Víctor De Aldama.
También mencionaron su interés en la casa de La Alcaidesa, que la propia Pano y su hija, Leonor González, compraron a través de una sociedad como dádiva para el exministro por ayudarle en la obtención de una licencia de operadora, aunque pospusieron esos detalles. En la tercera reunión, tras preguntarle Leticia De La Hoz si ya habían pensado qué querían a cambio del «favor», la manifestante indicó que necesitaba pagar su casa y la boda de su hija Leonor al no tener ingresos. Solicitó 25.000 euros para «la boda de Leonor» y entre 2.500 y 2.800 euros mensuales para el alquiler de su casa, mientras que Álvaro Gallego pidió 15.000 euros para la compra de un coche.
La abogada de Koldo salió de la sala y regresó con un teléfono en manos libres, conversando con un hombre al que, en presencia de ambos, le transmitió que les creía (que sabía que lo que se había publicado en los términos en los que se había publicado era cierto) y que también tuvieran en cuenta «todo» porque también estaba el tema del «chalet de La Alcaidesa», y que, por lo tanto, le dijo a su interlocutor que aceptara lo que pedían Pano y Gallago.

La cuarta reunión se celebró el viernes 14 de febrero de 2025 con Ángel Fernández, quien les confirmó que «habían aceptado todo», que pagarían el alquiler de la casa entre cinco y siete años, los 25.000 euros para la boda de Leonor y los 15.000 euros para el coche de Álvaro Gallego. Ante la pregunta sobre cómo justificarían esos ingresos, el abogado les aseguró que lo arreglarían ellos mediante contratos laborales o de intermediación.
Respecto a lo que debían declarar en sede judicial, Leticia de la Hoz les indicó que dijeran que la culpa era íntegramente de De Aldama, que «desconocía completamente lo que había dentro» de los sobres, que únicamente era «un sobre blanco cerrado metido dentro de otra bolsa» y que en ningún caso mencionaran la palabra dinero, sino «diversa documentación». Acordaron reunirse tras la comparecencia judicial del 18 de febrero de 2025. Finalmente, tras declarar ajustándose a la realidad de los hechos y no a la versión pretendida, Leticia De la Hoz contactó con Álvaro Gallego para decirles que se «olvidaran de ella, de ese despacho y de esa dirección» y «que no querían volver a trabajar con ellos», matizando «que si [sic] podían seguir mandándoles clientes».

