The Objective
Pilar Cernuda

Cómo entiende Sánchez la democracia

«El vídeo del Comité Federal es toda una prueba de que Sánchez no es fiable. Jamás se ha visto en España un Gobierno que diera cabida a mayor número de corruptos»

Opinión
Cómo entiende Sánchez la democracia

Ilustración generada mediante IA.

Cantidad de periodistas, colaboradores y no colaboradores de THE OBJECTIVE, coincidimos con Cebrián cuando le dice a Álvaro Nieto que si él dirigiera ahora un periódico, sería una «máquina de fango» como TO

Esta coincidencia con Cebrián va de la mano de una tristeza inconmensurable por ser ciudadana de un país que cuenta con un Gobierno que llena de vergüenza a quienes queremos sentirnos orgullosos de ser españoles. Un Gobierno legítimo, desde luego, cuenta con el obligado apoyo parlamentario, pero pasa de los también obligados trámites parlamentarios, no cumple sus promesas, ha buscado como socios a partidos que consideraba indeseables antes de necesitarlos y, además, trampea todo lo que puede. Tan es así que multitud de ciudadanos curados de espanto y resignados a ponerse en lo peor, se encogen de hombros cuando escuchan que no se puede descartar el pucherazo en las elecciones. Visto cómo actúa Sánchez, lo creen capaz de cualquier cosa.

Con las andaluzas, a los sanchistas no les llega la camisa al cuerpo. Y además, el responsable de lo que se teme es solo y exclusivamente el presidente. Ni María Jesús Montero quería ser candidata ni los socialistas andaluces la querían como candidata. Pero el que manda, manda.

El vídeo del Comité Federal de Puerto Hurraco es toda una prueba de que Sánchez no es fiable, quiso engañar incluso a los suyos. Jamás se ha visto en España un Gobierno que diera cabida a mayor número de corruptos. Corruptos económicos y, lo más grave, corruptos morales. Entre esos últimos habría que incluir a quienes miraron hacia otro lado. No por ineptitud para comprender lo que ocurría delante de sus ojos, sino porque era mejor no saber, no fueran a perder el cargo.

Las declaraciones de Ábalos, Koldo García y Aldama han provocado auténtico escándalo. No porque desvelaran informaciones desconocidas ante el Supremo; la casi totalidad de ellas ya habían sido desveladas por esta «fábrica de fango» que tan mal trato ha sufrido durante cuatro años por parte del poder, sobre todo Ketty Garat. Pero al menos a la periodista que firma estas líneas le escandaliza más, mucho más, que paralelamente a lo que ocurría en la sede de la Plaza de la Villa que acoge al Tribunal Supremo, en un palacete del Paseo de la Castellana situado a unos 500 metros de distancia de donde tiene su despacho la nueva fiscal general del Estado, se tomaban una serie de iniciativas que demostraban claramente que desde el Gobierno, o desde instancias cercanas al ex FGE, Álvaro García Ortiz, se daban instrucciones de deshacerse de aquellos profesionales que habían tenido la osadía de no aceptar una operación que tenía como objetivo desacreditar a la presidenta de la Comunidad de Madrid

«Moncloa lleva mucho tiempo utilizando toda su artillería contra Ayuso, con la Fiscalía General del Estado como principal arma»

Isabel Ayuso ha cometido errores, muchos, sobre todo por su excesiva visceralidad, que la lleva a cometer imprudencias. Provoca indignación con algunas de sus declaraciones, pero también adhesiones inquebrantables porque no se arruga ante nadie. Que es lo que más preocupa e indigna al sanchismo.

Ante la tanqueta Ayuso, Moncloa lleva mucho tiempo utilizando toda su artillería, con la Fiscalía General del Estado como principal arma. La historia de la filtración del intento de la pareja de Ayuso de llegar a un acuerdo de conformidad con Hacienda no se puede admitir. No por el intento de acuerdo, que es legal y no hay inspector de Hacienda que no explique que es el método habitual con el que reacciona quien se encuentra pillado en falta con el fisco. Pero ese intento de acuerdo no se pudo concretar porque desde el palacete del Paseo de La Castellana se intentó utilizarlo para desacreditar a la pareja de la presidenta madrileña y, de rebote, a la presidenta. 

Los periodistas que hacen información de tribunales saben exactamente quién filtró, cuándo y cómo, pero algunos no dudaron en declarar lo que convenía a García Ortiz. Allá ellos con su conciencia; sus compañeros de oficio saben muy bien qué ocurrió en aquellas horas, quién cogió el teléfono e informó. Como lo sabe la fiscal superior de Madrid, a la que ha costado el cargo su declaración sincera ante el tribunal que investigaba los hechos. 

Los que han mentido o falseado las cosas han quedado marcados para el resto de su vida. Probablemente ni se inmutan, prefieren la comodidad de moverse en los centros de poder.   

«Un fiscal como Alejandro Luzón, de larga biografía contra la corrupción, recibe avisos de que debe atender a la superioridad»

En esta España pendiente de los tribunales, Ábalos, Koldo y Aldama protagonizan todos los titulares. Y un fiscal como Alejandro Luzón, de larga biografía contra la corrupción, recibe avisos de que debe atender a la superioridad. En la fiscalía se debe respetar la línea de mando. Pero es fácil deducir que algún fiscal, o más bien un número considerable de fiscales, debe sentirse tentado de no atender determinadas órdenes. Por venir de quien vienen, que defienden intereses políticos muy concretos, y porque, ellos sí, creen que por encima de esos intereses está la ley y el respeto a quienes deben impartirla.

Presume Sánchez de presidir un Gobierno que defiende a capa y espada el progresismo y la democracia.

No se lo cree ni él.

Publicidad