Un malentendido
«No se llevó a cabo el salvamento por buenas intenciones de los sanchistas, sino por su escaso papel en Europa. El fin (la publicidad) justificaba los medios (la caridad)»

Imagen generada con IA.
No acabo de comprender por qué Maquiavelo tiene tan mala prensa. Se utiliza incluso el nombre para insultar: maquiavélico es alguien, se supone, malvado y retorcido. Sin embargo, el maquiavelismo es la práctica habitual de todo quisque, no solo en política, sino en la vida común y corriente. Tengo para mí que los únicos realmente enemigos de Maquiavelo son los médicos sin fronteras y similares organizaciones beneméritas. Y también otra ocupación que luego comentaré.
Suele aducirse un principio, ese que dice «el fin justifica los medios», como la apoteosis de la maldad, la amoralidad y la infamia maquiavélica. Es posible, pero esa es la conducta de casi todo el mundo, aunque es cierto que la política es el escenario donde más resalta y se exhibe. Aún recuerdo cuando Felipe González dijo aquello de que «no importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que cace ratones» y se le echaron encima todos los moralistas españoles, que son nuestra legión farisaica.
No obstante, ¿quién prefiere al gato por su color, si no caza ni moscas? Hablo del gato de colmado, no del de las caricias que es el menos maquiavélico de todos los animalicos. Hay un caso histórico, un príncipe renacentista, no recuerdo cuál, que compraba caballos por su estampa. Tenía la más bella cuadra del mundo, sí, pero perdió todas las batallas. ¿Un Gonzaga? Me parece recordar que en su palacio de Mantua hay una sala impresionante con grandes frescos por los muros que muestran caballos a trozos, una grupa sobresale de un cortinón, otra cabeza por detrás de un murete. Elegir caballos por su belleza, cuando la caballería era fundamental en la guerra, es justamente lo contrario del maquiavelismo.
Mal recuerdo, ahora otro caso, el de un prócer andaluz (¿era Villalón?) que se empeñó en criar una raza de toros de lidia de hermosa presencia y con los ojos verdes. Se arruinó, naturalmente: ninguna plaza quería sus astados. He aquí otro caso de ruina por ir contra la frase maquiavélica. Es cierto que la estética difícilmente puede serlo. ¿Será que lo único que escapa al maquiavelismo es el trabajo de las artes? En sus piezas mejores, los medios y los fines parecen superponerse hasta formar una unidad indisoluble.
Lo más curioso es que se supone que ir contra el maquiavelismo es lo moral, lo ético, lo recomendado, pero Maquiavelo nunca expuso esta doctrina en sus libros. La frase no es de Maquiavelo, sino posiblemente eclesiástica. Hay muchos testimonios de que esa era la posición secreta de los jesuitas durante la Contrarreforma. No en vano fueron expulsados de todas las naciones europeas, incluida España.
Lo cual viene a cuento de la escenografía del buque holandés infectado y su explotación espectacular en las islas Canarias. Cabría pensar que todo se puso en marcha, como dijo el presidente, «por humanidad». Traducido al español: por caridad cristiana. Pero es dudoso que los tres tenores (y tenoras) que aparecieron como cabezas del espectáculo, Torres (que es el segundo Puente), García (que ha logrado unir a todos los médicos de España en su contra) y Marlaska (el destructor de la Guardia Civil), sean la mejor representación del humanitarismo socialista.
No se llevó a cabo el salvamento por las buenas intenciones de los sanchistas, sino por su escaso papel en Europa. Era un modo de mostrar al mundo civilizado que los socialistas españoles son bondadosos y compasivos. En este caso, el fin (la publicidad) justificaba los medios (la caridad). Un maquiavelismo a la inversa, pero maquiavelismo al cabo. Es muy interesante la figura del que simula ser buena persona para robar más cómodamente.