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Tribunales

Cerdán acusa a la UCO de «destruir» personas que parte «del Estado percibe como molestos»

El ex secretario de Organización socialista ha negado liderar la trama en la que también participó Leire Díez

Cerdán acusa a la UCO de «destruir» personas que parte «del Estado percibe como molestos»

El ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán.

El ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán ha reivindicado su «inocencia» y ha cargado contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por «destruir» personas que «sectores del Estado perciben como molestos» y ha mostrado su «más absoluta y radical negativa» a los señalamientos que le sitúan como presunto líder de una trama para desbaratar causas judiciales contra el Gobierno o el PSOE y ha considerado que está siendo víctima de otra «campaña mediática».

En un comunicado remitido a los medios, el exdirigente socialista niega «relación orgánica alguna, y mucho menos de superioridad», con la exmilitante socialista Leire Díez y el denominado grupo Hirurok —«nosotros tres», en euskera— que se investiga en la Audiencia Nacional.

Cerdán se muestra víctima de otra «campaña mediática» a la que dice haber sufrido el año pasado tras su imputación por presuntos amaños de obra pública en el caso Koldo, y subraya que «el objetivo no es investigar delitos, sino destrozar personas» ya que, en su opinión, la Policía Judicial no inicia investigaciones sobre hechos concretos y luego busca responsables, sino que utiliza «la metodología inversa». «Ante esta gravísima situación reivindico mi inocencia», indica Cerdán.

Cuestiona Cerdán cómo entonces se le acusó de «haber cobrado un mínimo de cinco millones de euros», una afirmación que «debía justificarse entonces con un informe patrimonial» que aún la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil no ha enviado al juzgado.

El ex número 3 del PSOE asegura que no tiene «relación orgánica alguna, y mucho menos de superioridad, con el llamado grupo Hirurok» —«nosotros tres», en euskera—, en el que el juez ubica a Leire Díez, al expresidente de la SEPI Vicente Fernández y al empresario Antxon Alonso, considerado por los investigadores socio de Cerdán.

La investigación del conocido como caso Leire Díez arrancó sobre presuntas mordidas en contratos públicos en torno a ese grupo Hirurok, si bien ha derivado en una supuesta trama, presuntamente pagada con fondos del PSOE, para «desestabilizar» procedimientos judiciales o policiales contra el Gobierno o el PSOE.

Una trama en la que el juez otorga a Cerdán un «papel superior», quien habría puesto a su disposición «la propia estructura del partido» y habría autorizado remunerar con 4.000 euros mensuales con cargo al PSOE a Leire Díez (habría recibido cuatro pagos), quien coordinaría las actuaciones.

Cerdán asegura que no «existe mensaje o comunicación alguna» emitida por él que permita sustentar dicha superioridad y recuerda que fue citado como testigo en la causa de un juzgado de Madrid que comenzó a investigar a Leire Díez sobre los «mismos hechos» que ahora instruye la Audiencia Nacional.

Meses después de su testifical, Cerdán reivindica que no ha sido imputado en dicho procedimiento y que «a día de hoy nadie ha dado explicación del motivo de la necesidad (y legalidad) de una segunda investigación paralela». Para el exdiputado, «el objetivo no es investigar delitos, sino destrozar personas» ya que, en su opinión, la Policía Judicial no inicia investigaciones sobre hechos concretos y luego busca responsables, sino que utiliza «la metodología inversa».

«Se seleccionan objetivos y luego se dirigen operaciones abiertas contra ellos con la finalidad de encontrar ‘algo’ que pueda servir para ensuciar su imagen y minar su credibilidad pública. Sólo así se puede entender que mi nombre vaya circulando sucesiva y progresivamente en distintos temas (primero mascarillas, después obra pública, después financiación ilegal del partido, ahora Hirurok, Sepi y lo que haga falta)», afirma.

«Ante esta gravísima situación reivindico mi inocencia», concluye Cerdán, y anuncia que no va a atender a las preguntas de los medios «en plena calle» o en la puerta de su casa, al tiempo que sugiere: «quizás puede evaluarse la necesidad de acosarme, a mi y a mi familia, permanentemente cámara en mano».

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