The Objective
EXCLUSIVA

Cifras idénticas y comidas ficticias de hasta 11 personas: así son las facturas falsas del PSOE

La UCO detecta al menos 52 'tickets' con cantidades redondas y bloques de cargos por 120, 300 o 210 euros

Cifras idénticas y comidas ficticias de hasta 11 personas: así son las facturas falsas del PSOE

Facturas pagadas por el PSOE a la trama. | THE OBJECTIVE

Las facturas giradas por la conocida como trama Ábalos al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que ya han sido remitidas al Tribunal de Cuentas, se encuentran en el epicentro de la investigación judicial. Estos documentos forman parte de las pruebas clave en una causa declarada secreta por presunta financiación irregular. Tras un análisis pormenorizado, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sospechan que se trata de documentos falsos creados con un objetivo nítido: dotar de apariencia de legalidad a unos fondos cuyo origen real tendría una trascendencia ilícita.

El examen de los conceptos, importes y fechas revela un mecanismo persistente en el tiempo. El volumen de las discrepancias contables permitió que el sistema operara durante meses, hasta que el descuadre de los justificantes provocó que saltaran las alarmas en la propia sede central de la formación, como ya desvelo THE OBJECTIVE en primicia el 6 de noviembre de 2021.

Uno de los indicios más flagrantes detectados por los analistas de la Guardia Civil fue la inverosímil regularidad matemática de los importes facturados. De acuerdo con los datos de la investigación, en enero de 2021 la trama pasó al PSOE cinco facturas correspondientes a cinco de los ocho días en los que, supuestamente, comieron en el conocido restaurante madrileño La Tragantía. Este establecimiento era frecuentado con asiduidad por el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y por su entonces asesor de confianza, Koldo García Izaguirre.

Facturas de enero de 2021 pagadas por el PSOE.

Lo llamativo de estos cinco justificantes es que todos presentaban un precio idéntico: 120 euros exactos, sin un solo céntimo de variación. Este patrón no fue una coincidencia puntual. Los investigadores han agrupado un total de 52 facturas que repiten de forma milimétrica cifras redondas: bloques enteros de cargos por 120, 300, 210 euros… Fuentes de la investigación explican a THE OBJECTIVE el absurdo estadístico que representa este escenario en el sector de la restauración, donde resulta materialmente imposible que diferentes grupos de comensales consuman exactamente lo mismo, día tras día, sin que varíe la cifra final por una bebida, un café o un plato fuera de carta.

Para añadir más inconsistencias al caso, los conceptos que figuran en las facturas detallan el consumo de menús cerrados por un valor de 30 euros por persona. Sin embargo, al contrastar esta información con la realidad del negocio, el citado restaurante ni siquiera dispone en su oferta comercial de menús con esa cuantía. Pero el fraude no se limitaba a la manipulación de los precios, sino también a la falsificación completa del número de asistentes. Fuentes presenciales que fueron testigos de los encuentros reales de la trama liderada por Koldo García han confirmado a este periódico que las facturas que reflejaban comidas multitudinarias de entre diez y once personas eran falsas. Esas reuniones jamás llegaron a producirse con tal volumen de asistentes.

Según los testimonios recabados, era el propio Koldo García quien ordenaba la confección de los tickets de caja y las facturas definitivas. El exasesor ministerial dictaba un número de comensales aleatorio, según las necesidades de ajuste para cuadrar de cada momento, para justificar desembolsos más elevados. Se trataba de tickets creados ad hoc e intencionadamente inflados con un sobrecoste que no guardaba relación con el consumo real del restaurante. Al finalizar cada mes, los establecimientos comerciales que solía frecuentar la trama recopilaban estos cargos y enviaban las facturas definitivas a la contabilidad del PSOE, habitualmente en torno a los 3.000 euros mensuales por local. THE OBJECTIVE ya adelantó este entramado de gastos en noviembre de 2021, cuando se reveló que la salida de José Luis Ábalos del Gobierno y del núcleo duro del partido estuvieron fuertemente motivadas por el escándalo interno que supuso el descubrimiento de la gran cantidad de gastos personales cargados directamente a las cuentas de la formación por parte del secretario de Organización desde el año 2019.

Factura pagada por el PSOE como gastos de la trama.

Financiación del PSOE

Mucho antes de que el caso se judicializara, la maquinaria interna del PSOE ya había detectado disonancias insostenibles. En la sede central de la calle Ferraz, el personal administrativo comenzó a notar «facturas extrañas» en las hojas de gastos mensuales que presentaba el entonces número tres de la formación a través de su jefe de seguridad y secretario personal, Koldo García Izaguirre. El punto de inflexión fue el descubrimiento de duplicidades geográficas imposibles de justificar. Los administrativos detectaron justificantes que pretendían cargar comidas del mismo día en dos lugares geográficamente muy distantes: una comida en Valencia y otra en Madrid, ambas facturadas casi a la misma hora.

Para los especialistas en delitos económicos, estas salidas de dinero de las cuentas del partido no constituyen una simple picaresca de cobro de dietas, sino que forman parte de la línea de investigación que rastrea la presunta financiación ilegal del PSOE. Según han argumentado las fuentes consultadas por este medio, el sistema de facturación detectado responde a un modus operandi habitual en el blanqueo de capitales.

Expertos en blanqueo de capitales explican a este periódico que el procedimiento se define como un esquema de economía circular de fondos ilícitos que arrancaría con la captación de dinero negro o en B, proveniente de actividades irregulares y comisiones ilegales. Para utilizar este capital en el mercado sin levantar sospechas de la Agencia Tributaria, hay que camuflarlo de inmediato dentro de los canales oficiales de una entidad legal; un blindaje que en este caso proporcionaba la propia contabilidad de la formación política.

El instrumento perfecto para lograrlo sería la emisión de facturas falsas por servicios de hostelería o similares: al simular un gasto de representación legítimo —como supuestas comidas de trabajo—, los cabecillas justificaban de cara a la galería la salida de dinero legal (dinero en A) desde las cuentas del partido directo hacia sus bolsillos. De este modo se cerraba un bucle financiero perfecto donde el dinero de procedencia ilícita terminaba mezclándose y confundiéndose de forma indisoluble con el capital legítimo de la organización y para esto era necesaria la connivencia del partido socialista que, presuntamente, volvía a sus arcas una gran parte de esos fondos a través de donaciones.

Publicidad