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Rebeca García, médico y cirujana: «Estas son las pruebas y analíticas que debes hacerte si tienes más de 40 años: pueden cambiar tu futuro antes de que aparezca la enfermedad»

La doctora explica cómo detectar de forma precoz enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas

Rebeca García, médico y cirujana: «Estas son las pruebas y analíticas que debes hacerte si tienes más de 40 años: pueden cambiar tu futuro antes de que aparezca la enfermedad»

Las pruebas médicas y analíticas que recomienda la Dra. García | Freepik

Cumplir 40 años marca un punto de inflexión para la salud. Aunque muchas enfermedades cardiovasculares, metabólicas o neurodegenerativas no presentan síntomas durante años, existen pruebas capaces de detectar sus primeras señales mucho antes de que aparezcan. La doctora Rebeca García, médico, cirujana y especialista en medicina preventiva y antienvejecimiento, asegura que hay analíticas y marcadores que son imprescindibles a partir de esta edad, ya que nos pueden permitir adelantarlos a la enfermedad y cuidar nuestra salud a largo plazo.

La mayoría de las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas no surgen de forma repentina. Se desarrollan durante años o incluso décadas en silencio

«Durante décadas hemos entendido la medicina como una herramienta para tratar enfermedades. Sin embargo, la verdadera revolución sanitaria del siglo XXI no consiste en curar, sino en detectar el problema antes de que aparezca», señala la Dra. García, CEO de Clínicas Life, a THE OBJECTIVE.

«La mayoría de las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas no surgen de forma repentina. Se desarrollan durante años o incluso décadas en silencio. Por eso, cuando un paciente me pregunta qué debería hacerse a partir de los 40 años, mi respuesta es clara: una analítica básica ya no es suficiente. Necesitamos mirar más allá», afirma la médico.

No basta con que la glucosa sea normal

Uno de los errores más frecuentes que señala la Dra. García es «pensar que si la glucosa está dentro del rango normal todo está bien». Pero la realidad es muy diferente, ya que «la resistencia a la insulina puede estar presente durante años antes de que aparezca una alteración de la glucemia».

Considero fundamental valorar no solo la glucosa, sino también la insulina basal y calcular índices de sensibilidad a la insulina

«En ese periodo silencioso ya se están produciendo cambios metabólicos que favorecen el aumento de peso, la inflamación, la hipertensión, el hígado graso y el desarrollo futuro de diabetes tipo 2. Por eso considero fundamental valorar no solo la glucosa, sino también la insulina basal y calcular índices de sensibilidad a la insulina. Detectar una resistencia a la insulina en fases tempranas nos permite actuar cuando todavía estamos a tiempo de revertirla», añade.

Esta recomendación coincide con las guías de la American Diabetes Association (ADA), que subrayan la importancia de identificar precozmente las alteraciones del metabolismo de la glucosa y actuar antes de que aparezca una diabetes tipo 2 establecida. La entidad recuerda que la prevención y la detección temprana reducen significativamente el riesgo de complicaciones a largo plazo.

La lipoproteína(a): el marcador cardiovascular más infravalorado

«Si tuviera que elegir un marcador que todo adulto debería conocer al menos una vez en la vida, probablemente sería la lipoproteína(a), también conocida como Lp(a). Se trata de una partícula determinada en gran medida por la genética y asociada a un mayor riesgo de infarto, ictus, enfermedad coronaria y calcificación valvular», afirma la Dra. García.

Lo más importante es que «una persona puede tener un colesterol aparentemente perfecto y, sin embargo, presentar una Lp(a) muy elevada. Esto significa que muchos individuos considerados de bajo riesgo podrían no serlo realmente. Por desgracia, sigue sin solicitarse de forma rutinaria en la mayoría de los chequeos. Conocer este dato permite personalizar las estrategias preventivas y entender mejor el riesgo cardiovascular individual».

Al respecto, la American Heart Association (AHA) la considera un factor de riesgo cardiovascular hereditario e independiente y recomienda valorar su medición en determinados pacientes, especialmente cuando existe antecedente familiar de enfermedad cardiovascular precoz. Además, una revisión publicada en Lipids in Health and Disease en 2023 concluyó que tanto la lipoproteína(a) como las apolipoproteínas se asocian significativamente con el síndrome metabólico.

Apolipoproteína B: más importante que el colesterol total

Durante años hemos centrado toda la atención en el colesterol LDL, pero «hoy sabemos que la apolipoproteína B (ApoB) es uno de los mejores indicadores del número real de partículas aterogénicas que circulan por la sangre».

La medicina preventiva moderna no consiste en esperar a que una enfermedad aparezca. Consiste en identificar los cambios biológicos que la preceden y actuar cuando todavía podemos modificar el rumbo. Ese es el verdadero objetivo: no vivir más años, sino llegar a ellos con mejor salud, más energía y una mayor calidad de vida

En otras palabras, «nos ayuda a entender mejor cuántas partículas potencialmente capaces de producir aterosclerosis están interactuando con nuestras arterias». La Dra. García asegura que dos personas pueden tener el mismo LDL y, al mismo tiempo, riesgos cardiovasculares muy diferentes: «La ApoB aporta una información mucho más precisa y debería formar parte de cualquier estudio preventivo avanzado».

Esta visión está respaldada por las Guías Europeas de Prevención Cardiovascular de la European Society of Cardiology (ESC), que consideran la ApoB un marcador especialmente útil para estimar el riesgo cardiovascular, incluso más preciso que el colesterol LDL en determinados pacientes con obesidad, diabetes, síndrome metabólico o hipertrigliceridemia.

Homocisteína: una alerta silenciosa

Otro parámetro que la médico considera especialmente interesante es la homocisteína. «Los valores elevados pueden asociarse a mayor riesgo cardiovascular, alteraciones cognitivas, deterioro vascular y déficits funcionales de vitaminas del grupo B».

«Con frecuencia encontramos pacientes aparentemente sanos que presentan una homocisteína elevada sin ser conscientes de ello. Detectarlo permite intervenir precozmente mediante estrategias nutricionales y corrección de posibles déficits vitamínicos», matiza la experta.

Aunque el papel de la homocisteína sigue siendo objeto de investigación, numerosos estudios han demostrado que los niveles elevados se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. Sin embargo, la evidencia más reciente indica que reducir la homocisteína mediante suplementos de ácido fólico y vitaminas del grupo B no disminuye de forma significativa el riesgo de infarto de miocardio ni la mortalidad cardiovascular, aunque podría reducir ligeramente el riesgo de ictus en determinados pacientes. Por ello, los expertos recomiendan interpretar la homocisteína como un marcador de riesgo más, siempre junto con el resto de parámetros clínicos y analíticos, y no como un objetivo terapéutico aislado.

La inflamación crónica: el fuego invisible

«Cuando pensamos en inflamación solemos imaginar una lesión o una infección. Sin embargo, existe otro tipo de inflamación mucho más peligrosa: la inflamación crónica de bajo grado. Es silenciosa, no produce síntomas evidentes y puede mantenerse activa durante años», advierte la doctora, quien asegura que este tipo de inflamación relacionada con el desarrollo de:

  • Enfermedad cardiovascular.
  • Diabetes tipo 2.
  • Obesidad.
  • Alzheimer.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Algunos tipos de cáncer.

«Marcadores como la proteína C reactiva ultrasensible pueden ayudarnos a detectar este estado inflamatorio antes de que aparezcan manifestaciones clínicas. La inflamación es, probablemente, uno de los grandes denominadores comunes del envejecimiento acelerado», añade.

La relación entre inflamación crónica y enfermedad cardiovascular está ampliamente documentada. La Mayo Clinic, por ejemplo, señala que la proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) puede ser una herramienta útil para identificar personas con mayor riesgo cardiovascular cuando se interpreta junto con otros factores de riesgo.

¿Qué analíticas recomienda la Dra. García a partir de los 40 años?

Más allá de una analítica convencional, considera especialmente útiles los siguientes marcadores:

  • Hemograma completo.
  • Perfil lipídico avanzado.
  • Apolipoproteína B.
  • Lipoproteína(a).
  • Glucosa e insulina basal.
  • Hemoglobina glicosilada.
  • Función renal.
  • Función hepática.
  • Proteína C reactiva ultrasensible.
  • Homocisteína.
  • Vitamina D.
  • Perfil tiroideo.
  • Hormonas sexuales cuando exista indicación clínica.
  • PSA en el hombre según edad y contexto clínico.

«Y, cuando es posible, complementar estos datos con estudios de composición corporal, rigidez arterial y evaluación cardiovascular avanzada», añade.

«La mayoría de las enfermedades graves no aparecen de un día para otro: el infarto comienza años antes del infarto; la diabetes comienza años antes de la diabetes; el deterioro cognitivo comienza años antes de los síntomas… Por eso la medicina preventiva moderna no consiste en esperar a que una enfermedad aparezca. Consiste en identificar los cambios biológicos que la preceden y actuar cuando todavía podemos modificar el rumbo. Ese es el verdadero objetivo: no vivir más años, sino llegar a ellos con mejor salud, más energía y una mayor calidad de vida», finaliza.

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