Cerdán apunta al relevo del PSOE de Sánchez: «Tiene dos opciones: negar o evolucionar»
El político envía mensajes en clave a los socialistas: «La falta de autocrítica convierte cualquier crisis en una repetición»

Santos Cerdán y Pedro Sánchez en el Congreso. | Ilustración: Alejandra Svriz
El ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, apunta en su libro La caída a un relevo de Pedro Sánchez en el seno del partido, aunque no lo cita por su nombre en ningún momento, sino que utiliza términos como «institución» u «organización» para lanzar mensajes en clave a sus antiguos compañeros. «La falta de autocrítica convierte cualquier crisis en una repetición. Solo la segunda opción te fortalece. (…) Una organización en crisis tiene dos opciones: negar o evolucionar. Solo la segunda opción te fortalece», avisa a lo largo de las 94 páginas.
Cerdán alude, por tanto, a la falta de autocrítica en la que muchos socialistas ven al PSOE y da su receta para que el partido salga más fortalecido: la necesidad de evolucionar. Una sutil referencia al inmovilismo en el que se ha instalado Ferraz y al deseo de algunos antiguos dirigentes -y de otras formaciones como Podemos- de que Sánchez se eche a un lado como José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 para que sea otro candidato el que se presente a las elecciones generales.
El político navarro relata en su libro algunos pasajes desconocidos de su etapa junto a Sánchez desde que este último ganó las primarias, pero omite datos de su posterior situación judicial tras su caída en desgracia hace un año, en junio de 2025, cuando la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entregó al Tribunal Supremo un demoledor informe contra él, que le llevó a la inmediata dimisión de los puestos orgánicos y a la entrega de su acta de diputado. Poco después entró en la prisión de Soto del Real por orden del juez instructor y allí pasó seis meses hasta su puesta en libertad provisional.
La primera tarea importante de Sánchez a Cerdán como secretario de Política Territorial fue en 2018 para la moción de censura, de la que se acaba de cumplir ocho años. El PSOE necesitaba los cinco votos del PNV. «Fue entonces cuando recibí el encargo del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Lo dijo delante de varios compañeros: ‘Con el PNV solo habla Santi, y Santi solo me reporta a mí’. Así es como me llamaba», rememora en La caída.
«En ese contexto, mi trabajo fue hablar, escuchar, generar confianza y construir un marco en el que todos pudieran sentirse parte de una solución y votaran a favor de la moción de censura. No hubo estridencias. Hubo método y discreción, tal como me pidió Pedro Sánchez. Tanta, que éramos muy pocos —contados con los dedos de una mano, y ya te digo que sobraban dedos— los que conocíamos qué iba a votar el PNV», prosigue Cerdán sobre ese punto de inflexión con los peneuvistas, que venían de otorgar luz verde a los Presupuestos de aquel año diseñados por el PP de Mariano Rajoy.
Siete años después, llegó su descenso a los infiernos con el informe de la UCO. Un texto con centenares de páginas que leyó en su móvil en el escaño de la Cámara Baja. «Las acusaciones son gravísimas. El impacto va a ser inmediato, no hay margen, no hay tiempo y no hay espera. Cuando termina el pleno, ya no tengo dudas, me dirijo a mi despacho en Ferraz. Allí con mi equipo, tomo una decisión. No porque reconozca lo que dice, sino porque entiendo lo que viene. Redacto mi dimisión como secretario de Organización y decido que voy a entregar mi acta de diputado», explica sobre aquel día en el que acabó su vida pública como político.
Cerdán deja claro en su libro que nadie le pidió la dimisión. Ni Pedro Sánchez ni ninguna otra persona del PSOE en su nombre. «Fue una decisión propia, convencido de que era mi obligación, de que era la única forma de poder defenderme. En ese momento recibo una nueva llamada de Pedro Sánchez, ya habíamos hablado varias veces desde que apareció el informe. Me pide que vaya a la Moncloa. Allí nos vemos, en su despacho. Le explico lo que estoy leyendo, que las acusaciones son muy graves, que no las reconozco, que no tienen sentido. Pero también le digo que tengo la decisión tomada. Es la decisión de dimitir de los cargos del partido y voy a entregar el acta de diputado. Porque hoy ya no se trata de resistir, se trata de asumir el impacto y afrontarlo. Y a partir de ahí, todo cambió».
Su traslado a prisión unas semanas más tarde también le marcó. Primero cuando le pusieron las esposas en los calabozos del Tribunal Supremo y luego, al meterle en el furgón policial, donde el cinturón le impidió el más mínimo movimiento dentro. «La sensación era de claustrofobia acompañada de una temperatura que no faltaría mucho para llegar a los 50 grados, el furgón había estado a pleno sol, no funcionaba el aire acondicionado y lo que salía era aire caliente. El sudor recorría todo mi cuerpo, hasta tal punto que tenía la camisa y la americana empapadas, además de tener una sensación de ahogo por falta de aire que me impedía casi respirar, el viaje en esas condición se hizo eterno, tanto que al llegar a prisión casi fue un alivio».
La entrada en prisión no fue solo un traslado físico, sino que quedó en completa soledad: «Sin ruido, sin referencias, sin nadie. La primera noche en la celda no es una experiencia. Es una bofetada. Ahí entiendes, sin que nadie tenga que explicártelo, que tu vida ha cambiado. No hay transición. No hay adaptación. No hay margen». Con todo, el recibimiento en el módulo de recién ingresados y luego en el número 13 fue bueno. «Todos los internos me trataron con el máximo respeto», señala en el libro, aunque durante los casi seis meses que estuvo internado en prisión estuvo sin compañero en la celda.
50.000 euros por una foto suya en la cárcel
Uno de los momentos más incómodos en la cárcel fue cuando a los diez días aparecieron fotos suyas en OkDiario después de que un preso le confesase que le habían ofrecido 50.000 euros por una instantánea suya entre rejas. «Aquí no se puede tener móviles, pero parece ser que alguno consigue introducirlos, no sé cómo lo hacen porque en las visitas familiares, por lo que decían, es imposible. (…) No tardaron en pillar a los dos presos que hicieron las fotos a través de las cámaras del módulo, se los llevaron a las celdas de aislamiento. Ya no los volví a ver», subraya.
En su caso, estuvo en prisión hasta el 19 de noviembre del año pasado. «Uno entra siendo alguien y sale siendo otra persona», hace hincapié con la sensación de que ya es culpable de por vida. «Porque cuando el veredicto se anticipa, la verdad deja de ser una posibilidad, y cuando la verdad deja de importar, la justicia ya no llega a tiempo. Llega a un escenario en el que la condena ya se ha ejecutado. El juicio puede tardar años, pero la condena, llega en días. Y casi nunca se revisa», se lamenta.

Tras ello, Cerdán lanza su primer aviso al PSOE de Pedro Sánchez, aunque sin citar al partido por sus siglas ni al secretario general. «Las crisis no destruyen lo débil. Destruyen lo que no está preparado. Y cuando una organización no está preparada, la caída no es una posibilidad. Es una consecuencia. Las organizaciones no caen por lo que saben. Caen por lo que no vieron venir. Si el orden del relato sustituye al orden del proceso, la garantía del proceso queda desdibujada en la práctica, aunque se mantenga formalmente intacta», plantea de forma críptica.
El ex secretario de Organización incide en que continuamente repasa «escenas, conversaciones, decisiones mínimas», preguntándose «si hubo algo que hice mal, si hubo un gesto o una palabra que pudiera haber desencadenado todo». Y en esa búsqueda «constante» se instala una duda que «pesa más de lo que debería». «¿Hice algo mal? Esa duda, aunque sabes que no tiene fundamento real, se convierte en un peso que se clava dentro y alimenta un sentimiento de culpa. Y empieza a erosionar la forma en la que te miras», admite antes de lanzar una segunda advertencia.
«Ignorar parte de las organizaciones el impacto emocional de sus silencios, de sus decisiones o de su falta de preparación es renunciar a una parte esencial de su responsabilidad. La fortaleza institucional empieza por reconocer la vulnerabilidad humana. No se trata de debilidad, sino de lucidez: comprender que las organizaciones están formadas por personas y que su solidez depende de cómo cuidan a quienes las sostienen. Solo cuando esa dimensión se integra en la estrategia, la protección deja de ser un concepto», plantea en un mensaje entre líneas con varios posibles destinatarios.
Cerdán tocó fondo en ese momento, con peligro para su propia vida. «El teléfono deja de sonar, las agendas se vacían, las reuniones desaparecen y uno puede confundirse creyendo que la utilidad también ha desaparecido. Ese es uno de los momentos más peligrosos. Porque cuando el propósito depende exclusivamente del reconocimiento externo, la caída arrastra consigo el sentido de la vida», hace hincapié.
En su caso, el político navarro asegura que descubrió algo importante que le hizo cambiar: «El poder es circunstancial, la reputación es volátil, la estabilidad es frágil. La crisis actúa como un filtro implacable. Personas que parecían cercanas desaparecen, otras, inesperadas, permanecen. Una institución o una organización que no aprende de una crisis no la supera. La repite. Muchas organizaciones prefieren proteger la imagen antes que revisar sus procesos. Prefieren la narrativa defensiva a la autocrítica sincera y ese es el error más costoso. Porque la falta de autocrítica convierte cualquier crisis en una repetición», incide en el pasaje más claro sobre el estado en el que se encuentra el PSOE y como si se estuviera dirigiendo a Sánchez.
Además, habla de la «resiliencia institucional» en la que el presidente del Gobierno se ha instalado y que exige, en su opinión, tres pasos claros. En primer lugar, un «diagnóstico realista», en el que nombrar «el problema con precisión» es «el primer acto de fortaleza». Una alusión a lo sucedido la pasada semana, cuando Ferraz pasó de puntillas sobre la sentencia contra José Luis Ábalos, para centrarse en las críticas por la condena a Víctor de Aldama. Cerdán recomienda actuar «sin maquillajes» y «sin relatos tranquilizadores», justo lo que hizo el PSOE en su último Comité Federal.
La segunda recomendación es el «rediseño estructural», que obliga a «revisar protocolos, comunicación, gestión de riesgos, protección jurídica», con el fin de corregir «lo que no funcionó, aunque suponga reconocer que la estructura anterior era insuficiente». Y tercero, lo que llama una «implementación verificable», con cambios «medibles, evaluables, sostenidos en el tiempo». Una sugerencia a la necesidad de acometer cambios dentro del PSOE.
«Una organización en crisis tiene dos opciones: negar o evolucionar. Solo la segunda opción te fortalece. La caída te expone, la resiliencia consiste en decidir quién eres después de haber caído. No es resistencia, es reconstrucción. No es aguantar, es avanzar con conciencia. Y cuando entiendes eso, ocurre algo decisivo: la caída deja de ser el final y se convierte en el punto desde el que empiezas de nuevo», concluye Cerdán.
