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Andalucía

Juanma Moreno fracasa en la primera votación y fía su investidura al acuerdo con Vox

El presidente en funciones afrontará una segunda votación tras constatar que depende de un pacto con los de Gavira

Juanma Moreno fracasa en la primera votación y fía su investidura al acuerdo con Vox

El presidente en funciones de la Junta y candidato del PP a la reelección, Juanma Moreno | María José López / Europa Press

Juanma Moreno no ha logrado superar la primera votación de investidura en el Parlamento andaluz después de que Vox mantuviera el ‘no’ anunciado durante el debate y la izquierda rechazara también su candidatura. El candidato del PP obtuvo 53 votos a favor, frente a los 56 votos en contra de PSOE-A, Vox, Por Andalucía y Adelante Andalucía.

El candidato del PP volverá a someterse a una segunda votación dentro de 48 horas, en la que ya no necesitará la mayoría absoluta de la Cámara, sino más votos a favor que en contra. Ese margen abre una nueva ventana para que populares y Vox intenten cerrar un acuerdo. Si transcurren dos meses desde esta primera votación sin que ningún candidato consiga la confianza del Parlamento, la Cámara quedará disuelta y Andalucía volverá a las urnas.

Durante el debate, Moreno apeló también al coste político de un eventual bloqueo. El presidente en funciones advirtió de que, si no prospera ninguna investidura, Andalucía tendría que volver a las urnas el próximo 25 de octubre, un escenario que, según sostuvo, dejaría a la comunidad durante meses sin capacidad para aprobar los presupuestos de 2027.

La atención se encuentra ahora en la negociación entre PP y Vox, las únicas formaciones que han mantenido conversaciones durante las últimas semanas para intentar desbloquear la investidura. El debate de este martes confirmó que el entendimiento sigue sin cerrarse, aunque ninguna de las dos partes dio por rotas las conversaciones.

La anécdota de la jornada llegó al inicio de la votación por llamamiento, cuando el sorteo determinó que el primer diputado en emitir su voto fuera precisamente el portavoz de Vox, Manuel Gavira. La coincidencia provocó las risas de buena parte del hemiciclo tras varias horas de un debate marcado por la tensión política. Instantes después, Gavira confirmó desde su escaño el primer «no» de la tarde.

La negociación abierta pese al ‘no’

Gavira confirmó desde la tribuna que «nuestro voto va a ser no», aunque acompañó ese rechazo de un mensaje dirigido a mantener vivas las negociaciones. «Vox está dispuesta a trabajar en un acuerdo que sea bueno para los andaluces», afirmó, antes de insistir en que ese entendimiento debe incluir «plazos y garantías estrictas de cumplimiento».

El portavoz de Vox sostuvo que las elecciones dejaron un mandato claro para que ambas formaciones se entiendan. «Los andaluces quieren más VOX», aseguró, al tiempo que defendió que el PP «se tiene que entender con Vox aunque no quiera». También admitió que el clima entre ambas partes había mejorado en los últimos días y reconoció la «muy buena disposición» de Moreno durante los contactos recientes, aunque reprochó a los populares haber iniciado las conversaciones demasiado tarde.

Gavira defendió que los acuerdos firmados por su partido en otros territorios ofrecen la referencia de lo que reclama también para Andalucía: prioridad nacional en ayudas sociales, vivienda y servicios públicos; menos burocracia; rebajas fiscales y una administración más favorable para autónomos, agricultores y empresas. «Espero que podamos firmarlo aquí en Andalucía», afirmó, al defender que esos acuerdos representan «el principio del fin de la mafia que gobierna nuestra nación».

Moreno respondió tendiendo la mano y admitiendo una realidad parlamentaria que ya no puede esquivar. El presidente en funciones insistió en que PP y Vox son fuerzas distintas, pero apeló a buscar «aquello que suma» para garantizar la estabilidad institucional. Según ha sabido THE OBJECTIVE, las conversaciones entre PP y Vox continúan abiertas y ambas partes mantienen la voluntad de seguir negociando de cara a la segunda votación.

La oposición ataca en bloque

El debate volvió a reflejar dos modelos enfrentados sobre la gestión de Andalucía. El portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo, centró buena parte de sus críticas en la sanidad pública, el cambio climático y el modelo económico defendido por el Ejecutivo popular. Moreno rechazó ese análisis y respondió que su adversario ofrece un diagnóstico «destructivo». «Algo falla, en su diagnóstico o en su posicionamiento político o en su visión de la sociedad», le replicó, antes de sostener que esa visión no coincide con la percepción mayoritaria de los andaluces sobre la evolución de la comunidad.

La vivienda fue otro de los grandes temas mencionados desde la tribuna. José Ignacio García, portavoz de Adelante Andalucía, abanderando sus ocho diputados, reivindicó el crecimiento electoral de su formación recordando que «esta minoría le ha quitado a usted la mayoría absoluta» y defendió una mayor intervención pública en el mercado del alquiler. También advirtió al presidente andaluz de que «no le vamos a dejar pasar ni una».

Moreno rechazó ese planteamiento y sostuvo que las políticas intervencionistas no resolverán el problema de acceso a la vivienda. Durante su réplica llegó incluso a preguntar directamente a García si estaba de acuerdo con la ocupación ilegal de viviendas, reprochándole que de sus palabras parecía desprenderse una posición favorable.

Montero acusa a Moreno de esconderse detrás de Sánchez

Una de las intervenciones más duras llegó desde la exministra del Gobierno de España. María Jesús Montero reprochó a Moreno haber dedicado buena parte de sus respuestas a atacar al Gobierno de Pedro Sánchez en lugar de explicar su programa para Andalucía.

«No se esconda detrás de mí ni de Sánchez y explique el proyecto que tiene para Andalucía», le espetó la dirigente socialista, que llegó a calificar la sesión de investidura como «un fraude». Según defendió, el candidato popular compareció sin aclarar cuál será su hoja de ruta si finalmente alcanza un acuerdo con Vox.

Montero negó además que el PP hubiera buscado el respaldo de los socialistas y rechazó la idea de que la responsabilidad del bloqueo recaiga sobre la izquierda. «Ese intento burdo de responsabilizar a la izquierda de llegar a un acuerdo con Vox, eso no cuela», afirmó durante una intervención marcada por varios momentos de tensión que obligaron a intervenir a la Presidencia de la Cámara.

La contrarréplica de Moreno situó el foco en la financiación singular de Cataluña y en los casos de corrupción que cercan al Ejecutivo central. El candidato popular afeó a Montero que el «secreto a voces» es que ella ha tenido que hacer todo lo posible por mantener a Sánchez en el poder, justificando que la estrategia del PSOE pasa obligatoriamente por ceder ante las exigencias económicas del independentismo catalán en detrimento de los intereses de Andalucía. La tensión escaló de tal forma al mecionarse el tema de la corrupción que el presidente de la Cámara, Jesús Aguirre, tuvo que intervenir para llamar al orden a varios diputados del PSOE ante las airadas protestas de la bancada socialista.

La cuenta atrás

En las filas del PP se mantenía la incertidumbre sobre el sentido definitivo del voto de Vox prácticamente hasta el último momento, pese a que públicamente los de Gavira habían anunciado su rechazo desde primera hora.

El rechazo certificado esta tarde en el hemiciclo activa de forma inmediata el reloj parlamentario. La Cámara andaluza se encamina a una segunda votación fijada para el próximo jueves 2 de julio, en la que ya no será necesaria la mayoría absoluta, sino una mayoría simple. En la práctica, la investidura de Juanma Moreno dependerá de que el PP logre sumar apoyos adicionales a sus 53 escaños, frente a un bloque de 56 diputados en contra formado por PSOE-A, Vox, Por Andalucía y Adelante Andalucía.

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