The Objective
Félix de Azúa

Una comedia

«Es incomprensible tomarse en serio al Gobierno de Sánchez. Hace ya mucho que es evidente que se trata de una banda de malhechores que se ha apoderado del Estado»

Opinión
Una comedia

Ilustración de Alejandra Svriz.

Me sigue pareciendo incomprensible que alguien se tome en serio al Gobierno de Sánchez como si fuera un Gobierno demócrata y ya, por ampliación, a las izquierdas españolas como si fueran izquierdas europeas. Quiero decir que la oposición tiene un papel en verdad bufo a estas alturas del curso político. ¿Cómo puede seguir hablando o dirigiéndose a los ministros y al presidente como si fueran realmente miembros de un gobierno normal? Hace ya mucho que es evidente que no se trata de un partido, una corriente ideológica, un veredicto de las masas, sino, simplemente, de una banda de malhechores que se ha apoderado del Estado.

Es una situación frecuente en los países latinos. Eso sucedió con la Argentina de los Kirchner y sigue sucediendo en lugares como la república criminal de los Ortega, la narcótica de Méjico, o la post terroristas de Colombia. En todos esos lugares las bandas gansteriles se presentan como «la izquierda» o «el progreso», a la manera en que la antigua Iglesia católica se presentaba como «la salvadora». Hay un evidente elemento religioso en esos grupos que se dirigen a poblaciones de muy escasa formación.

Es ya claro hasta el deslumbre que los progresistas españoles han saqueado el Estado, han colocado a sus lacayos al frente de las instituciones que (se supone) no son propiedad de un partido sino de la población al completo, han intentado cargarse al Poder Judicial, se han saltado la Constitución, han arruinado a las clases medias, han logrado que nadie pueda vivir con libertad o que toda la población juvenil carezca de vivienda, en fin, la lista de barbaridades de la izquierda española ha llegado al colmo con la nacionalización de un millón (pero serán más) de inmigrantes para ver si así cambian el censo y los compran como a los pensionistas. 

Este Gobierno, que no respeta las reglas mínimas de la democracia, es decir, las normas parlamentarias, que fue desde su mismo comienzo el fruto de una estafa y de una banda de delincuentes cuyos jefes en este momento están siendo juzgados, no va a respetar el resultado de las elecciones. Es más, los progresistas (que, en realidad son leninistas) no creen en la justicia de las elecciones democráticas si no les favorecen.

«La izquierda es partidaria de los modos democráticos sólo si coinciden con sus intereses»

Recuerden al almirante Carrero Blanco. En unas famosas declaraciones afirmó que, siendo el pecado mortal la puerta del infierno y ese antro un lugar eterno, era preferible la destrucción completa del género humano, antes que condenarlo eternamente por la tolerancia del pecado. De la misma manera, la izquierda es partidaria de los modos democráticos sólo si coinciden con sus intereses, pero si no coinciden, entonces es mejor la destrucción. Antes morir que pecar.

No es una casualidad o un ornamento que la efigie de nuestro presidente, el inenarrable Sánchez, figure como blasón en los misiles de la teocracia iraní. Ellos le entienden bien, ellos le admiran. Es la figura misma del hampa internacional.

¿De verdad merece la pena comportarse con esa banda de matones como si fueran políticos democráticos?

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