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Isabel Gemio (64) rompe a llorar al hablar de la enfermedad de su hijo: «Necesita muchas horas de máquina de oxígeno; solo pido que se cure»

La periodista sigue luchando por encontrar una cura a la enfermedad degenerativa que sufre su hijo

Isabel Gemio (64) rompe a llorar al hablar de la enfermedad de su hijo: «Necesita muchas horas de máquina de oxígeno; solo pido que se cure»

La lucha de Isabel Gemio por la enfermedad de su hijo | Gtres

Fue a comienzos de los años 2000 cuando la vida de Isabel Gemio, de 64 años, dio un giro radical. Su hijo Gustavo fue diagnosticado con tan solo 21 meses de distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética y degenerativa que provoca el deterioro progresivo de los músculos y que, a día de hoy, no tiene cura.

El joven, que ya tiene 28 años, fue adoptado por la presentadora durante su relación con el escultor cubano Nilo Manrique (57). Juntos empezaron un camino complejo en el que la enfermedad ha ido avanzando con el paso del tiempo, limitando cada vez más la autonomía de Gustavo y condicionando su día a día.

Aquel diagnóstico no solo cambió su vida a nivel personal, sino que también despertó en Isabel Gemio un firme compromiso: luchar por la investigación y dar visibilidad a las enfermedades raras, una causa a la que desde entonces ha dedicado gran parte de su energía.

Creó la Fundación Isabel Gemio

Ese compromiso se materializó en 2008 con la creación de la Fundación Isabel Gemio, impulsada para promover la investigación de las distrofias musculares y otras patologías poco frecuentes. Desde entonces, la periodista trabaja incansablemente para conseguir financiación que permita avanzar en tratamientos y, algún día, en la cura. Buena prueba de ello es la tradicional cena solidaria que organiza cada año y que este lunes ha ha alcanzado su 18ª edición, consolidándose como una cita clave para recaudar fondos destinados a proyectos científicos.

Isabel Gemio con sus dos hijos
Isabel Gemio con sus dos hijos. Gtres

En esta ocasión, Isabel ha vuelto a estar arropada por sus hijos, Gustavo y Diego (25) —su hijo biológico, también fruto de su relación con Nilo Manrique, de quien se separó en 2002 tras varios años juntos—, así como por numerosos rostros conocidos como Ainhoa Arteta, Nuria González, Pepe Navarro, Lidia Torrent , Loles León y Antonia Dell’Atte, entre otros.

Una noche llena de emoción: «Hoy no se va a quedar a la cena porque él ya no puede cenar»

«Una noche emocionante, la verdad, rodeada de gente que viene aquí porque tiene un gran corazón y tiene dinero para pagar el cubierto. Y también están las empresas que colaboran, que son muchas y hacen patrocinios para los pequeños gastos que tenemos. Estamos muy felices y muy agradecidos», reconoció, destacando la implicación de todos los asistentes.

Orgullosa de su hijo mayor, Isabel Gemio no pudo evitar emocionarse al hablar de su evolución, cada vez más complicada: «No puedo hablar porque me emociono. Hoy no se va a quedar a la cena porque él ya no puede cenar. Él es nuestra fuerza. Él está aquí haciendo un esfuerzo. (…) Necesita ya muchas horas de máquina de oxígeno y no es fácil para él. Pero nos da fuerza a los demás. Nos da ejemplo y nos da amor. ¿Y cómo no vamos a luchar? Si él es el primero en hacerlo, ¿no?».

El papel de Diego, el hermano menor

También quiso poner en valor la figura de su otro hijo: «Para él tampoco es fácil tener un único hermano enfermo. No es fácil para aquellos que tienen hermanos enfermos. Pero en el caso de Diego, todo esto le ha hecho mucho más grande. Le ha aportado mucha verdad, mucho amor, mucho ejemplo». Una experiencia que, como explica, le ha hecho madurar antes de tiempo: «Entonces, a veces, los jóvenes, cuando tienen 15 años se quejan de tonterías. Y él se ha dado cuenta de que su hermano nunca se quejaba. Y eso es un ejemplo».

«En general nos quejamos por cosas que no merecen la pena. Le damos importancia y nos quitan mucha energía. Pero vamos a fijarnos en lo bueno que nos da la vida. Yo tengo muchos motivos para darle gracias a la vida, como dice la canción. Tengo dos hijos maravillosos», añadió.

Una madre que no deja de luchar

«Yo ya no pido más a la vida. Bueno, que se cure mi hijo, para eso estamos poniendo nuestro granito en la ciencia y en la investigación. Pero me basta con el hecho de sentirme querida y apoyada por mis hijos; no he debido hacerlo mal», dijo entre lágrimas, recoge Europa Press.

Porque, como ella misma reconoce, «ser madre es muy difícil. Nunca sabes si lo estás haciendo bien, estás siempre en la duda. No tiene manual de instrucciones la maternidad. Y cuando viene una maternidad inesperada como es esta, se complica todo a la enésima potencia».

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