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El madrileño barrio donde vive Tania Sánchez está de moda: «Tengo placas solares y un coche eléctrico»

La que fuera diputada de la Asamblea de Madrid por Más Madrid reside allí junto a su hijo Ernesto

El madrileño barrio donde vive Tania Sánchez está de moda: «Tengo placas solares y un coche eléctrico»

Tania Sánchez, junto a Pablo Iglesias. | Gtres

Tania Sánchez vive una vida lo más cercana a la sostenibilidad posible. Así, como ella misma ha confirmado tiene «placas solares y coche eléctrico». Y es que la que fuera uno de los rostros más visibles de Podemos y que, en los últimos tiempo, se ha reinventado como colaboradora de televisión, reside en una ciudad dormitorio de las afueras de Madrid, donde encuentra cierta paz junto a su pareja y su hijo, de apenas unos años, Ernesto. Tania siempre ha sido especialmente celosa de su intimidad y son pocos los datos que tenemos sobre su lado más personal, aunque sí que se sabe su paso por la maternidad y, también, su conexión con la ciudad donde vive.

Lo cierto es que Tania se crio en esta localidad, en Rivas Vaciamadrid, donde su padre fue concejal durante mucho tiempo. «Vivir en Rivas es vivir con la tranquilidad de que tus hijos tienen una escuela pública de calidad al lado de casa y que el ayuntamiento pone a las personas en el centro de sus decisiones», ha admitido en alguna que otra ocasión. Y es que, para ella, Rivas «no es solo una ciudad», sino «una forma de entender la vida en común». Además, Tania no ha escondido nunca el orgullo por «saber que lo público funciona y que los vecinos se cuidan entre ellos». Aunque eso sí, hace un tiempo, decidió poner tierra de por medio y marcharse hasta el barrio de Carabanchel, como ella misma comparte en sus redes sociales.

La vida de Tania Sánchez junto a su hijo Ernesto

Tania Sánchez y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.

«Para mí, Rivas es volver a casa, es el lugar donde me siento segura y donde he decidido desarrollar mi proyecto de vida porque creo en este modelo de ciudad verde y sostenible», ha puntualizado. Tania Sánchez Melero nació a finales de los años 70 en Madrid. Como decíamos, desde muy pequeña comenzó a vivir en Rivas Vaciamadrid, una pequeña localidad, en plena ebullición, que se encuentra a unos 20 kilómetros de la capital y que, en esa época, contaba con muy pocas construcciones. Tania es diplomada en Educación Social y licenciada en Antropología Social y Cultural.

Su padre, Raúl Sánchez, fue una figura histórica de Izquierda Unida en Rivas. Ella creció en los movimientos sociales y vecinales de la ciudad, lo que forjó su discurso centrado en lo público y lo comunitario. Es más, con el paso del tiempo, Tania quiso involucrarse en la política al igual que lo había hecho su progenitor en su momento. Comenzó como concejala en Rivas (2007-2011) y luego dio el salto a la Asamblea de Madrid. Se convirtió en una colaboradora habitual de programas como Al Rojo Vivo o La Sexta Noche. Su estilo directo, serio y con gran capacidad dialéctica la hizo destacar en un momento de máxima crispación política.

Rivas, la ciudad donde se crio Tania Sánchez

En 2015, protagonizó un momento histórico al abandonar Izquierda Unida con una frase que se hizo viral: «No vamos a entrar en Podemos». Poco después, sin embargo, impulsó la plataforma Convocatoria por Madrid que acabó convergiendo con el partido de Pablo Iglesias. Durante años, su vida personal estuvo en el foco mediático debido a su relación sentimental con Pablo Iglesias. Estuvieron juntos justamente antes de que Iglesia comenzara su relación con Irene Montero. En un movimiento inédito en la política de nuestro país, anunciaron su ruptura a través de un post en Facebook lleno de respeto mutuo, pidiendo que no se utilizara su vida privada para atacar sus proyectos políticos.

Tras ser diputada en el Congreso por Podemos, su camino político tomó un rumbo distinto. Se alineó con las tesis de Íñigo Errejón en la famosa asamblea de Vistalegre II. Fue una de las fundadoras de Más Madrid junto a Manuela Carmena y Errejón, formación con la que ha sido diputada en la Asamblea de Madrid, centrando su trabajo en temas de sanidad y servicios sociales. Quienes la conocen de cerca destacan varios rasgos de su personalidad. Es una persona que es una amante total de la música, especialmente del punk y del rock, algo que, en algunas ocasiones, deja ver en sus redes sociales. En los últimos años, su discurso se ha vuelto muy enfático en la conciliación y la crianza, tras ser madre y vivir las dificultades de compaginar la política institucional con la vida familiar.

El barrio de Covibar en Rivas Vaciamadrid. | Ayuntamiento de Rivas

Como decíamos, Tania residió en Rivas, la ciudad que le ha marcado, junto a su pareja y su único hijo, Ernesto. «Ser madre te resitúa las prioridades; ahora entiendo la política desde el parque, no solo desde el escaño», contó en una ocasión. Tras su etapa con Iglesias, Tania rehizo su vida con David Campo, un profesional también vinculado al mundo de la comunicación y el asesoramiento político. A diferencia de su relación anterior, con David mantiene una discreción absoluta. Apenas hay fotos de ellos juntos y prefieren vivir su relación lejos del foco mediático de las alfombras rojas o las tertulias. Fue en el año 2020 cuando vino su primer hijo al mundo, en un momento que culminó como uno de los más importantes para la colaboradora de televisión. Ahora, pasan su vida en Carabanchel.

Carabanchel, el barrio donde hace vida

Vivir en Carabanchel es vivir en el corazón del Madrid más auténtico, populoso y, últimamente, más efervescente. Es el distrito más poblado de la capital —cerca de 260.000 habitantes— y, si fuera una ciudad independiente, sería una de las más grandes de España. Y, también, donde residen otros rostros conocidos de la política como el de Rita Maestre. Carabanchel Bajo es la zona histórica, de calles estrechas, cuestas y casas bajas. Aquí es donde late el comercio de toda la vida y donde se concentra la mayor diversidad multicultural. La zona alta conserva ese aire de pueblo independiente. Es más tranquilo, con plazas donde los vecinos se conocen por su nombre.

La PAU de Carabanchel es la zona nueva, de avenidas anchas, urbanizaciones con piscina y gente joven con carritos de bebé. Es el contraste moderno al ladrillo visto del resto del distrito. En los últimos años, Carabanchel ha vivido una transformación radical. Debido a los altos precios del centro, cientos de artistas han mudado sus talleres a antiguas naves industriales del barrio —especialmente cerca del metro de Oporto e Isidro Almazán—. Ahora, nos encontramos con galerías de arte de vanguardia, estudios de diseño y espacios de co-working. Se respira una mezcla única entre lo hípster y lo castizo que no existe en ninguna otra parte de Madrid.

La vida de Carabanchel sucede en la calle. El Parque de las Cruces y la cercanía con Madrid Río son los lugares de reunión los domingos para hacer deporte o barbacoas —en las zonas permitidas—. Sin duda alguna, el Palacio de Vistalagre es el gran faro del barrio. Tan pronto hay un concierto de rock como una feria taurina o un evento político masivo.

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