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Serrat, sobre Sabina: «Él juega el papel del bohemio; yo soy más ingenuo»

Los dos cantantes no solamente se han mostrado sinceros sino que, también, pueden presumir de su larga amistad

Serrat, sobre Sabina: «Él juega el papel del bohemio; yo soy más ingenuo»

Serrat y Sabina, en una imagen de archivo. | Gtres

Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat forman uno de los duetos musicales más icónicos. Y es que el catalán y el andaluz no pasan de moda. Aunque eso sí, su relación ha ido cambiando con el paso del tiempo. Ahora, muy probablemente, no se volverán a encontrar sobre los escenarios, ya que Sabina ha dado un paso adelante y se ha jubilado, dejando atrás esos momentos musicales que compartían. A pesar de esta distancia profesional, lo cierto es que ambos se siguen deshaciendo en halagos el uno con el otro, sin perder esa esencia.

Es más, en las ocasiones en las que se les ha preguntado, siempre han querido dejar claro que el cariño que se tienen está por encima de todo. «Ahora quizá podamos hablar. Es la primera fase. Y después veremos cómo entiende él este nuevo estatus que voluntariamente ha adquirido. Creo que va a estar muy bien y que le va a sentar muy bien», confesó Serrat en la Cadena Ser cuando Sabina anunció que se retiraba. «Tiene muchas ganas de encontrarse con más asiduidad que últimamente con su mundo de libros, de escribir y de pintar. Creo que Joaquín será muy feliz», apostilló.

La amistad inquebrantable entre Serrat y Sabina

Jubilación Joaquín Sabina
Joaquín Sabina, en una imagen de archivo. | Gtres

En todo este tiempo, además, Serrat se ha erigido como el hermano mayor de su compañero de aventura. «A veces dice cosas con poca reflexión. Creo que Joaquín no ha renegado de la izquierda», ha explicado, sobre las declaraciones que ha dado el cantante sobre su visión de la política. Además, en más de una ocasión ha reconocido que le tiene una «extraordinaria envidia» y que él juega el papel «de bohemio», mientras que Serrat hace las veces de «ingenuo». Lo que marcó un antes y un después, en sus respectivas vidas, fue cuando Sabina sufrió un grave percance en un concierto, por el que cayó del escenario.

Esto provocó que el cantante tuviera que ser hospitalizado en Madrid. «Fue sonoro. Yo lo viví de manera sonora porque estaba cambiándome… oí el ruido y cuando me asomé ya vi todo al grito de ‘se ha caído, se ha caído», contó Serrat. La amistad de Serrat y Sabina es, probablemente, la historia más importante de la música. Serrat siempre ha ejercido de hermano mayor. Joaquín lo reconoce abiertamente: «Joan Manuel es el maestro, el que me enseñó que se podía hacer poesía con las canciones de la radio». Serrat es disciplinado, puntual y metódico; Sabina es noctámbulo, caótico y alérgico a los horarios.

«Joan Manuel es el maestro»

Sabina cuenta que cuando giraban juntos, Serrat le obligaba a ensayar y a cuidarse la voz, algo que Joaquín aceptaba con una mezcla de respeto y fastidio cariñoso. Aunque eran amigos desde los años 80, su unión profesional se selló en 2007 con la gira Dos pájaros de un tiro. Fue un experimento histórico: cada uno cantaba las canciones del otro. Ver a Serrat cantando Y nos dieron las diez con su elegancia característica, y a Sabina desgarrando Mediterráneo con su voz de lija, fue un hito cultural. Repitieron el éxito en 2012 (La orquesta del Titanic) y en 2019 (No hay dos sin tres).

El 12 de febrero de 2020, en el WiZink Center de Madrid, Sabina cayó al foso desde el escenario mientras presentaba una canción junto a Serrat. Ese momento marcó un antes y un después. Serrat se quedó lívido en el escenario y fue quien más pendiente estuvo de su evolución en el hospital. Desde entonces, Serrat ha sido muy vocal sobre su preocupación por la salud de Joaquín, llegando a decir que «el susto fue de los que no se olvidan». Lo que mantiene viva esta amistad es que no hay egos competitivos. Sabina ha confesado, sobre Serrat, que es «el tipo que mejor ha envejecido de nuestra generación, con una dignidad que ya quisiera yo para mis domingos». Serrat, por su parte, ha resaltado que «Joaquín tiene una capacidad de síntesis y una mala leche poética que yo envidio profundamente».

Sabina confirma una nueva fecha con Serrat tras su caída del escenario
Serrat y Sabina, compartiendo escenario.

Con Serrat ya retirado oficialmente de los escenarios —desde diciembre de 2022— y Sabina anunciando su despedida final en 2025, su relación ha pasado a una fase puramente personal. Ahora se ven para cenar, hablar de libros y, sobre todo, para disfrutar de la tranquilidad que no tuvieron durante décadas de hoteles y carreteras. Sabina siempre bromea diciendo que Serrat es un «tacaño catalán» que le hace pagar las cenas, mientras que Serrat responde que «al menos alguien tiene que llevar la contabilidad en este grupo».

«Él juega el papel de bohemio; yo soy más ingenuo»

Sus carreras profesionales han ido casi a la par. Serrat empezó en los 60 en Barcelona, siendo una figura clave para normalizar el catalán durante la dictadura. Su renuncia a ir a Eurovisión en 1968 si no podía cantar en catalán le costó años de veto en televisión. Mediterráneo, que vio la luz a principios de los 70, es considerado por muchos el mejor disco de la historia del pop-rock español. Canciones como LucíaAquellas pequeñas cosas o la propia Mediterráneo definieron una forma de sentir. Serrat no solo escribe, sino que rescata. Sus discos dedicados a Antonio Machado (1969) y Miguel Hernández (1972) sacaron a los poetas de los libros para llevarlos a las calles.

Serrat vuelve a sus orígenes y una ilusión renovada con 'Mediterráneo da capo' 1
Serrat y Sabina realizaron la gira ‘Dos pajaros de un tiro’ en 2007 y repitieron en 2012. | Enrique Marcarian / Reuters

Por su parte, Sabina se exilió en Londres en los 70 por su activismo antifranquista —llegó a poner una bomba molotov en un banco—. Al volver, se curtió en el sótano del café La Mandrágora, con letras satíricas y ácidas junto a Javier Krahe. En los 80 y 90, su estilo evolucionó hacia un rock más canalla. Discos como Física y Química (1992) con el himno Y nos dieron las diez lo convirtieron en un fenómeno de ventas. Tras sufrir un ictus y cambiar su estilo de vida, parió su disco más honesto y crudo, 19 días y 500 noches. Ahí se convirtió en el Sabina definitivo: ronco, melancólico y magistral. A diferencia de Serrat, Sabina ha tenido una carrera marcada por baches de salud. En 2025 anunció su gira de despedida definitiva, Hola y adiós, para refugiarse en sus libros y sus cuadros.

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