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La bonita casa de campo de la hija de Emilio Aragón en Fuenterrabía con el azul como único protagonista 

La familia de Icíar ya se encuentra en su segunda residencia en una acogedora vivienda que mantiene la arquitectura vasca

La bonita casa de campo de la hija de Emilio Aragón en Fuenterrabía con el azul como único protagonista 

Emilio Aragón junto a su hija y su mujer. | Gtres

Las vacaciones de Semana Santa son tradición. Pero, también, para muchas personas significa ‘familia’. Algo que les sucede a los Aragón-Fernández Vega, quienes, en estas fechas tan señaladas, aprovechan que sus nietos no tienen colegio para disfrutar de ellos. Tanto la temporada de verano como de Pascua, su hija mayor, Icíar, aprovecha para marcharse hasta Hondarribia —Fuenterrabía—, donde hace un tiempo se compró una bonita casa con unas espectaculares vistas al mar. La vivienda, además, cuenta con mucha luminosidad gracias a sus grandes ventanales y un gran y frondoso jardín.

Icíar Aragón pertenece a la cuarta generación de la familia Aragón. Es la mayor de tres hermanos —junto a Macarena e Ignacio—. Creció viendo cómo su padre transformaba la televisión en España, pero ella decidió que su camino estaba detrás de la estrategia y no delante de las cámaras. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en ESIC y completó su formación en Business & Marketing en instituciones de prestigio en Nueva York y Madrid. Su perfil es el de una experta en branding. Ha trabajado para grandes marcas, ayudándolas a conectar con el público joven, y ha sabido aplicar esos conocimientos a sus propios proyectos personales.

La casa de verano de Icíar en Fuenterrabía

Icíar es una emprendedora nata. Uno de sus proyectos más conocidos y queridos es Madreamiga —anteriormente La Miguiña—, una de las panaderías artesanales más famosas de Madrid. Junto a su socia Begoña San Pedro, ha revolucionado el concepto de panadería de barrio, convirtiéndola en un referente de calidad y estética —sus roscones de Reyes son legendarios en la capital—. Junto a su marido, Hugo, tiene cuatro hijos; Martín, Aruca, Teo y Cuba. Comparte su día a día como madre trabajadora de familia numerosa con una estética muy cuidada pero sin perder la cercanía a través de las redes sociales.

Icíar mantiene una relación estrechísima con sus padres. Es muy común verla compartir momentos con su padre, Emilio Aragón, a quien suele dedicar palabras de profunda admiración. De él ha heredado la capacidad de trabajo y la discreción mediática; a pesar de su apellido, Icíar nunca ha formado parte de la prensa rosa escandalosa, sino que ha preferido el reconocimiento por sus méritos empresariales. Hace unos meses, Icíar, junto a su familia, se mudaron a su nueva casa de Madrid, muy cerca de donde creció y de la de sus padres. Aunque eso sí, su corazón sigue estando en Fuentarrabía, donde adquirieron una casa de vacaciones que es de lo más bonita y que se ha adaptado a la zona.

Una arquitectura vasca, vistas al mar y mucho azul-verdoso

La casa sigue la estética de la arquitectura vasca, integrada perfectamente en el paisaje verde y costero del norte. No es una mansión pretenciosa, sino una construcción que respeta el estilo de los caseríos o las villas señoriales de la costa vasca, con contraventanas de colores y materiales nobles como la piedra y la madera. El jardín es una de las partes que Icíar más muestra en sus redes de forma discreta. Un espacio amplio, verde, con hortensias —típicas del norte— donde sus hijos juegan con sus primos. Ha sido la propia Icíar quien ha ido compartiendo distintas imágenes del interior de la vivienda, donde huyen del lujo estridente. Predominan los tonos neutros, las fibras naturales —mimbre y lino— y una atmósfera de «casa vivida».

La casa está diseñada para captar la luz grisácea y suave del Cantábrico, con grandes ventanales que miran hacia la vegetación o el mar. Para Icíar y su familia, esta casa representa la slow life. Son habituales sus fotos en el mercado local o disfrutando de los famoso pintxos del barrio de la Marina. Es el lugar donde la familia sale a caminar por el monte Jaizkibel o a navegar por la bahía de Txingudi. Además, su casa se ha convertido en su cuartel general, en el lugar donde se encuentran los tres hermanos con sus respectivas familias. A diferencia de otros famosos que eligen Marbella o Ibiza, la elección de los Aragón por Hondarribia define su personalidad: discreción, amor por la buena mesa, respeto por las tradiciones y búsqueda de un clima más fresco y familiar. También porque este fue uno de los primeros lugares donde viajó junto a su marido Hugo, quien está muy unido a esta localidad vasca.

Como decíamos, el color protagonista de la casa es una especie de azul-verdoso. El azul verdoso de la carpintería —de ventanas, puertas y vigas— de la casa no compite con la naturaleza, sino que la complementa. Es un tono que se mimetiza con el mar Cantábrico en los días nublados y con la vegetación de Jaizkibel. Aporta esa atmósfera de casa de toda la vida, elegante pero sin pretensiones, que tanto define el estilo de Icíar: discreto y con mucha clase. Dentro de la casa, ese tono suele repetirse en detalles que Icíar ha mostrado en sus redes; tanto en los muebles, como en el marco de las ventanas como en los textiles. Este color también refleja la personalidad de la familia. Es un tono sereno, nada estridente, que invita a la calma y a la conversación.

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