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La caída de Schröder: Alemania le quita sus privilegios y la Eurocámara pide sanciones

El excanciller no solo no ha querido distanciarse del Kremlin, sino que incluso ha disculpado algunos movimientos de Putin y ha puesto en duda la matanza de civiles en Bucha

La caída de Schröder: Alemania le quita sus privilegios y la Eurocámara pide sanciones

El excanciller Gerhard Schröder, en una imagen de 2018. | Olga Matseva (AFP)

Los lazos con Rusia del excanciller Gerhard Schröder están hundiendo el escaso capital político que le quedaba. El político socialdemócrata, que presidió Alemania entre 1998 y 2005, es cada vez menos conocido por su exitoso pasado y más famoso por su amistad con Vladimir Putin y sus conexiones con los oligarcas rusos. Un vínculo al que en ningún momento ha querido renunciar a pesar de la guerra de Ucrania y que puede acarrearle importantes consecuencias no solo políticas sino también económicas y personales.

Este jueves, se han producido dos movimientos que precisamente ejemplifican esta progresiva caída en desgracia de Schröder. Por un lado, el Bundestag ha decidido quitar algunos de los privilegios derivados de su anterior cargo al excanciller en un movimiento sin precedentes en el país germano. Por otro, la Eurocámara ha publicado una resolución en la que se pide obligar a los expolíticos europeos a dejar cualquier cargo en empresas rusas e incluso se señala directamente al alemán como posible objeto de sanciones económicas.

En concreto, el Parlamento Europeo pide al Consejo que amplíe la lista de personas objeto de las sanciones de la UE a los miembros europeos de los consejos de administración de las principales empresas rusas, incluido, en particular, Schröder y la exministra de Relaciones Exteriores de Austria, Karin Kneissl, ambos consejeros la petrolera Rosneft. Un movimiento que ha sido impulsado por el eurparlamentario español Luis Garicano, vicepresidente del grupo Renew Europe.

«No hay mejor ejemplo de un caso de puertas giratorias», asegura el también miembro de Ciudadanos al portal web Politico. «Un hombre que trabaja para el gobierno ruso después de haber trabajado para promover Nord Stream 2… y es directamente responsable de la existencia de estos vínculos germano-rusos… Creo que Europa no está haciendo lo suficiente«, apunta.

Y es que el excanciller no solo es presidente del comité de accionistas de Nord Stream AG, el polémico gasoducto entre Rusia y Alemania que no tiene licencia para operar, sino que también es presidente del consejo de supervisión de Rosneft, la mayor petrolera rusa. Además, desde el comienzo de la guerra, Schröder no solo no ha querido distanciarse del Kremlin, sino que incluso ha disculpado algunos movimientos de Putin y ha puesto en duda la matanza de civiles en Bucha. «Yo no hago mea culpa, no es lo mío», llegó a asegurar al New York Times a mediados de abril.

Presión desde su propio partido

Aunque, a través del movimiento de la Eurocámara, es la primera vez que el caso de Schröder entra de lleno en la arena comunitaria, lo cierto es que su figura y acciones llevan meses causando polémica en su país natal. Desde que comenzó la guerra, muchas voces tanto dentro como fuera del SPD han pedido la renuncia o expulsión del excanciller del partido, mientras que desde la oposición se critica regularmente el que el actual líder germano, Olaf Scholz, no se haya pronunciado explícitamente al respecto.

Pero si que hay palabras cada vez más duras contra Schröder desde las altas esferas de su propio partido. Por ejemplo, la ministra del Interior alemana, Nancy Fäser, ha pedido en Die Zeit este miércoles que el excanciller sea «expulsado del partido».

Además, se están empezando a dar pasos para despojarle de cualquier privilegio político. Es una tradición de larga data en Alemania que los excancilleres aún conserven un cargo en el Bundestag, incluso mucho después de haber dejado el escenario político. Sin embargo, según informaciones de la cadena pública ARD, el Parlamento alemán ha decidido anularle su dotación de personal y oficina en, que «queda formalmente en suspenso».

Aunque desde el Bundestag se asegura que el movimiento no está relacionado con las conexiones de Schröder con Rusia sino por su falta de involucramiento en el día a día parlamentario, el hecho de que esta retirada de privilegios no se haya producido con otros excancilleres es bastante indicativa. Eso sí, el socialdemócrata mantiene su pensión y su protección personal.

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