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Internacional

Panamá, Honduras y Guatemala: los jefes de Estado americanos capturados por EEUU

Nicolás Maduro es el primer mandatario capturado en Latinoamérica por EEUU estando en el ejercicio del poder

Panamá, Honduras y Guatemala: los jefes de Estado americanos capturados por EEUU

Manuel Antonio Noriega, Juan Orlando Hernández y Alfonso Portillo.

Estados Unidos ha atacado Venezuela esta madrugada y ha detenido al dictador Nicolás Maduro. Donald Trump cumple finalmente con sus amenazas de forma repentina, empezando el año con un gran giro de guion en la política americana, y probablemente mundial.

Las intervenciones de Estados Unidos en sus vecinos del sur no son ninguna novedad. El siglo XX está lleno de precedentes: el ataque a la bahía de los Cochinos de Cuba en 1963, el apoyo al golpe de Estado de Pinochet en Chile en 1973, el respaldo de la dictadura de Videla en Argentina en 1976… Se tarda menos en nombrar los países americanos donde el tío Sam no ha intervenido. Y no es una exageración.

Asimismo, no es una novedad que EEUU capture a un mandatario y lo lleve hasta su territorio nacional. Ha pasado en tres ocasiones en la historia, cuatro si se confirma la captura y extradición de Nicolás Maduro. Con todo, la captura del venezolano sí que tiene una peculiaridad: es el primer mandatario capturado en Latinoamérica estando en el ejercicio del poder. A continuación, un repaso de los líderes latinoamericanos que vieron su destino decidido en un tribunal estadounidense.

Manuel Antonio Noriega: el precedente fundacional

El primer gran antecedente es el de Manuel Antonio Noriega, general panameño y hombre fuerte del país durante los años 80. Aunque no era presidente electo, Noriega ejercía el poder real en Panamá cuando Estados Unidos lo acusó formalmente de narcotráfico, blanqueo de dinero y conspiración criminal.

En diciembre de 1989, tropas estadounidenses invadieron Panamá en la operación Just Cause. Noriega fue capturado, trasladado a Miami y juzgado en un tribunal federal. En 1992 fue condenado a 40 años de prisión (pena posteriormente reducida) por facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos mientras colaboraba con el cartel de Medellín. El propio Departamento de Justicia describió el caso como una respuesta directa a la amenaza del narcotráfico contra la seguridad estadounidense.

El caso Noriega quedó durante años como un episodio aislado, ligado al contexto de la Guerra Fría y a una intervención militar abierta.

Alfonso Portillo: un expresidente extraditado por corrupción

Más de dos décadas después, Estados Unidos volvió a procesar a un exjefe de Estado latinoamericano, aunque en un contexto distinto. Alfonso Portillo, presidente de Guatemala entre 2000 y 2004, fue extraditado a Estados Unidos en 2013 tras una solicitud del Departamento de Justicia.

Portillo no fue acusado de narcotráfico, sino de lavado de dinero. Según la acusación, desvió millones de dólares de fondos públicos guatemaltecos y los canalizó a través del sistema financiero estadounidense. En 2014 se declaró culpable ante un tribunal federal de Nueva York y fue condenado a casi seis años de prisión.

Aunque su caso demostró que un expresidente podía ser juzgado en Estados Unidos por delitos financieros, las propias autoridades judiciales y los analistas subrayaron que no se trataba de un proceso por crimen organizado transnacional armado, como en Noriega.

Juan Orlando Hernández: narcotráfico desde la presidencia

El caso que marcó un punto de inflexión fue el de Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras entre 2014 y 2022. Durante su mandato fue considerado un aliado clave de Washington en la lucha contra el narcotráfico, pero en paralelo fiscales estadounidenses reunían pruebas en su contra.

En 2022, apenas semanas después de dejar el poder, Hernández fue arrestado en Honduras y extraditado a Estados Unidos. El Departamento de Justicia lo acusó de conspirar para introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos, de aceptar millones de dólares en sobornos de narcotraficantes y de utilizar a las fuerzas de seguridad del Estado hondureño para proteger esas operaciones.

En marzo de 2024, un jurado federal en Manhattan lo declaró culpable de todos los cargos. La Fiscalía sostuvo que Hernández había convertido al Estado hondureño en una pieza clave del narcotráfico regional. En junio de ese mismo año fue sentenciado a 45 años de prisión en una cárcel federal estadounidense.

A diferencia de Noriega, Hernández fue un presidente electo y juzgado mediante un proceso penal ordinario tras una extradición formal, lo que convirtió su caso en uno de los más singulares de la historia judicial reciente de Estados Unidos.

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