Delcy elige de embajador en EEUU al ministro chavista que le acompañó en su vuelo a Barajas
Félix Plasencia fue uno de los protagonistas del ‘Delcygate’ en el aeropuerto, un episodio del que nunca ha hablado

Delcy Rodríguez y Félix Plasencia. | ContactoPhoto (Europa Press)
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha elegido a su embajador en el Reino Unido, Félix Plasencia, para que reabra la embajada en Estados Unidos y sea su nuevo encargado de negocios en Washington. El diplomático venezolano era ministro de Turismo del país sudamericano cuando acompañó en enero de 2020 a la entonces vicepresidenta en su vuelo a Barajas pese a estar sancionada por la Unión Europea, en el llamado Delcygate.
El Gobierno de Rodríguez ha pactado con la Administración Trump la reapertura de las embajadas a nivel de encargados de negocios. Por parte estadounidense, la nueva representante diplomática en Caracas es Laura Dogu, quien este lunes se reunió con sucesora de Nicolás Maduro en el Palacio de Milaflores. Precisamente, este martes se cumple un mes del ataque militar ordenado por Washington el pasado 3 de enero y que terminó con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados en avión a Nueva York para su comparecencia ante un tribunal federal.
«La presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, comprometida con la paz del pueblo venezolano, el diálogo y el respeto al derecho internacional, ha mantenido una reunión con Laura Dogu, la representante diplomática designada por el Gobierno de Estados Unidos en Venezuela. Este encuentro marca el inicio de una agenda de diplomacia de paz, fundamentada en el respeto a la soberanía de los pueblos», anunció el canciller venezolano, Yvan Gil, en sus redes sociales.
«Además, Félix Plasencia ha sido designado como el nuevo representante diplomático de Venezuela ante Estados Unidos, con el objetivo de fomentar una cooperación constructiva y avanzar en las relaciones bilaterales. Su misión será abordar de manera respetuosa tanto los intereses como las diferencias entre nuestras naciones, abarcando aspectos energéticos, políticos y económicos. Plasencia, acompañado de su equipo, se trasladará próximamente a territorio estadounidense, dando inicio a una nueva era en la que Venezuela se compromete a defender el derecho internacional», aseveró el jefe de la diplomacia venezolana.
Plasencia era desde abril de 2024 el embajador bolivariano en Londres y en representante permanente de su país ante la Organización Marítima Internacional (OMI), cuya sede se encuentra en la capital británica. Es el diplomático más experimentado del chavismo. Previamente a su destino en Londres, fue secretario general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), la organización regional creada por Hugo Chávez, así como embajador en Colombia y China. Entre agosto de 2021 y mayo de 2022 fue ministro de Asuntos Exteriores de su país a las órdenes de Maduro.
Su primer cargo público fue el de ministro de Turismo entre agosto de 2019 y octubre de 2020, ya que fue uno de los protagonistas del Delcygate en el aeropuerto de Barajas. Un episodio del que Plasencia nunca ha hablado en público a pesar de ser uno de los pocos testigos de lo que ocurrió aquella noche en Madrid.
La número dos de Nicolás Maduro había estado preparando con mimo no sólo su visita a Madrid, sino una posterior a la FAO, el organismo de la ONU encargado de la alimentación y que tiene su sede en Roma. De hecho, desde la embajada española se avisó al Ministerio de Exteriores en varias ocasiones sobre esos preparativos.
El ministro que ese día viajaba a España era Félix Plasencia, titular de Turismo y encargado de representar a su país en Fitur, la Feria Internacional del Turismo que anualmente se celebra en Madrid. No viajaba para ver a José Luis Ábalos ni había sido invitado por este. De hecho, no consta que Plasencia y el entonces ministro de Transportes se conocieran previamente.
El plan de vuelo de Delcy y Plasencia incluía pasar la noche en Madrid, entre otras cosas porque la tripulación debía descansar para cumplir con la normativa internacional vigente. La vicepresidenta de Venezuela, que aún tiene prohibido su ingreso en la UE, pasó varias horas en el aeropuerto madrileño tras constatar la Policía que no podía acceder a España, y finalmente decidió tomar un vuelo comercial a Doha. El Falcon en el que Rodríguez voló a España sí continuó rumbo a Ankara, pero lo hizo horas más tarde y ya sin la vicepresidenta y sin las famosas 40 maletas que la embajada venezolana desembarcó aquella madrugada en Barajas sin pasar ningún control de seguridad.
