La 'agenda 2050' de Suiza: proponen limitar por ley la población a 10 millones de habitantes
Los habitantes del país alpino quieren blindar constitucionalmente que se restrinja el crecimiento de la comunidad

Suiza. | Europa Press
Cada vez son menos los países que, como España, siguen apostando por políticas inmigracionistas. Tras años de fronteras abiertas y algunas de sus consecuencias perniciosas, como la creciente inseguridad o el colapso de los servicios, una ola de retracción recorre Europa: Italia permitirá bloqueos navales para evitar la llegada de inmigrantes, Alemania dejará de subvencionar los cursos de integración para extranjeros, lo que provocará la suspensión de muchos procesos de concesión de la nacionalidad, y Suiza votará el próximo 14 de junio si limita a 10 millones la población residente en el país hasta al menos 2050.
Lo hará a iniciativa popular —contra la voluntad del Gobierno, el Parlamento y los empresarios— impulsada por el Partido Popular Suizo (SVP), que señala que la «inmigración descontrolada» ha provocado escasez de viviendas y encarecimiento de los alquileres, presión sobre las infraestructuras, aumento de costes sanitarios y sociales, mayor inseguridad y una preocupación genuina entre los ciudadanos por la preservación de la identidad cultural y el paisaje alpino. La población suiza ronda los 9,1 millones de habitantes, de los cuales el 26% son extranjeros permanentes, un porcentaje muy alto en comparación con el resto de países europeos.
La iniciativa propone modificar la Constitución federal para introducir un nuevo artículo (art. 73a) sobre el desarrollo sostenible de la población. Este contempla una serie de medidas contra la inmigración que se activarían inmediatamente en caso de que la población suiza llegara a los 9,5 millones. Entre ellas, el Gobierno tendría que negar la entrada a los recién llegados, incluidos solicitantes de asilo y las familias de residentes extranjeros. Si se llegase a los 10 millones, Suiza rescindiría el acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea (UE).
Debate interno
El debate en torno a la medida ha evidenciado también la distancia entre las élites políticas y económicas y los ciudadanos. El Consejo Federal, el Parlamento (Consejo Nacional y Consejo de los Estados) y la mayoría de partidos políticos, así como el sector empresarial, han denunciado que la medida es radical, contraproducente y peligrosa para la economía y las relaciones internacionales. Economiesuisse, la principal patronal suiza, que representa a grandes empresas como Nestlé, la califica de «iniciativa caótica» que provocaría un déficit de cientos de miles de puestos de trabajo.
Los ciudadanos no la ven con tan malos ojos. El último sondeo de la firma LeeWas muestra que el 48% de los suizos votaría a favor, mientras que el 41% está en contra. Una de las principales razones de la aprobación social es que la población suiza ha aumentado exponencialmente en los últimos años. En 1990 era de 7 millones de habitantes, y ahora roza la decena; es uno de los países en los que más rápido está creciendo la inmigración en relación a su población. Si bien en 2025 ya hubo una caída de la inmigración neta, las estadísticas muestran que el saldo entre los que llegaron y los que se fueron fue de 75.000 personas. De cara al futuro, el problema es que la demografía suiza está en barrena y cerca del 93% del incremento de población viene de fuera, mientras que solo el 7% procede de la natalidad, según el Banco de Suiza (UBS).
Esto supone que, si se bloquea la entrada de inmigrantes, el país está condenado al envejecimiento mientras no se adopten políticas ambiciosas de natalidad. Por otro lado, los expertos admiten que las dinámicas migratorias actuales han tensionado el mercado del alquiler. «Aunque está disminuyendo comparada con años récord como 2023, la población de Suiza ha aumentado en 375.000 personas desde 2020», comenta UBS. Este incremento demográfico «ha generado un aumento de la demanda, mientras la actividad de la construcción se ha mantenido moderada. Solo ha habido 49.000 solicitudes de construcción con unas aprobaciones en un punto más bajo», señala el banco.
Gran impacto
Al margen del impacto nacional, el caos que puede generar en el comercio con Europa es determinante. La UE representa un 50% de todas las exportaciones de Suiza y un 70% de las importaciones. Toda su industria está engarzada en el mercado europeo, por lo que una renegociación del acuerdo de libre tránsito tras el incumplimiento que provocaría la ley podría traer enormes consecuencias y caos a la estabilidad comercial del país.
El límite de población hundiría a Suiza «en el caos y el aislamiento», aseguró este miércoles Jürg Grossen, líder político socioliberal. También se oponen el gobierno y el Consejo Federal. Esta última institución dijo que la aprobación de la ley «obligaría a retirarnos de acuerdos internacionales con consecuencias de gran alcance». Sea como fuere, la población suiza parece dispuesta a asumir esos riesgos, en sintonía con la nueva corriente hegemónica en materia de fronteras.
